Sunday, June 28, 2015


<<Niña y mar>>
(a mis hijas)
Teresa Iturriaga Osa

 


        Mira a esa niña adentrarse en el agua.

Pequeño trébol de cuatro hojas,

amazona de espumas cabalgando la marea.


        Por flotador, pulseras al brazo, solo luz.
 

        Cruza tumbas de aguavivas,

dos peldaños de honda orilla,

un crispado mar con las fauces locas de sal.
 

        Ella es caricia, le despeina las entrañas a su amigo.
 

        Y avanza como abrazo sin miedo,

surfeando una espalda de olas,

sin atender silbatos, temor de hombres, avisos.


        Nada y nada... ahí va... con su madre dentro.

(Pintura de J. Sorolla y Bastida)


 
Teresa Iturriaga Osa
Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC (Canarias, España). Trabaja en periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Libros de poesía y narrativa publicados: Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Yedra en vuelo, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén. Gata en tránsito, Campos Elíseos y En la ciudad sin puertas. Se incluye en las antologías: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios, París, Mujeres en la Historia I-II-III y Casa de fieras.
 

Tuesday, June 9, 2015

 
POESÍA / TINA SUÁREZ ROJAS

 
PERVIVENCIA DE L’ AMOUR COURTOIS
 

 
 
 
 
 

El fin último es saltear los tres puntos que aíslan

mi desalentado atributo de tu ser copulativo.

 

Sahumar con madera de cedro esta gruta de morfosintaxis

no es tropo aterciopelado para mejor evocarte.

 

Bien pudiera dedicarte los gatos de mi tejado

sin afectados lirismos que pretendan las alturas.

 

Pero el polvo de la tiza se me enreda en la pupila

y conjuga mis anhelos en azul de subjuntivo.

 

Pasa un gerundio volando a ras de tus pensamientos.

Lo espantas cuando se posa sobre tu etimología.

 

Mi tenacidad es sedentaria, vive anclada en su extravío.

Te espero en esta cuartilla que es alcoba sin brumas.

 

Cada sábana está en blanco.

Me presto de estilográfica.

Hágase en mí tu escritura.

 

De Así habló Sara Trasto, 2014





 
Tina Suárez Rojas (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) es licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua Castellana y Literatura en Secundaria. Es autora de Huellas de gorgona (Premio de Poesía “Tomás Morales” 1996), Pronóstico reservado (Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Las Palmas” 1997), Una mujer anda suelta (Premio Internacional de Poesía “Gabriel Celaya” 1999), Que me corten la cabeza (2000), El principio activo de la oblicuidad (Premio “Carmen Conde” de Poesía 2002), La voz tomada (2003), Los ponientes (Premio Internacional de Poesía “Odón Betanzos” 2004), Las cosas no tienen mamá (2008), Blas y Catalina tras el Genio de la Ciencia (2010), Brevísima relación de la destrucción de June Evon (2013), Delirografías de un pequeño Dios (2014) y de Así habló Sara Trasto (2014).

Ha participado en recitales poéticos y revistas literarias nacionales e internacionales en las que ha sido publicada en italiano y en portugués.


***

Monday, June 8, 2015



Magia al sol
 
 





        El vendedor empezó a limpiar los libros antiguos, estaban llenos de polvo e intentaba adecentarlos con la manga de su camisa, pero yo le detuve.

        -No, no, no se preocupe, eso no me interesa; alcánceme, por favor, la lámpara de plata. 

        Él extendió su brazo hacia la vitrina y lentamente volvió a iniciar su ritual del decoro, ocultando las manchas del metal.

        Envolvió la joya con un fino paño de seda que bordeaba sus extremos con ribete azul. 

        Estaba predestinada. Todos los objetos de aquel anticuario tenían un mago dormido en su vientre. 

       La compré para desearles suerte a Didile y Arnaud.

 
Teresa Iturriaga Osa
 

Friday, June 5, 2015



El árbol  
 
 
 
Poema de Teresa Iturriaga Osa
 

                      Contigo he aprendido

que el afecto es un árbol

            de profundas raíces.

                     Ya brotan juntas

sus ramas,

ya crece la envidia en su brillo,

cuando se promulga

la ley del orden natural:

                     la muerte por asfixia.

 

                     Dos de ellas se dan la mano y

brincan del tronco.

Escapan hacia lo alto,

                      derecha, izquierda

(corre, espera,

                      te buscan) …

Se extienden por todas partes,

trepan y trepan (huye tú) ...

buscan la luz de un sol blanco

en medio de la madre oscuridad.

Avanzan cada vez más celosas,

                     jóvenes se agitan,

contra el viento encuentran el azul… salvan

su respiración,

                     sobreviven.

 

                     Pero sus dedos

no volverán a tocarse,

ya no podrán hechizar,

hacer coincidir más sus caminos,

                     beberse los aguaceros, las mismas lloviznas.

Caerán, una y otra vez,

para volver un día

barriendo el polvo a jirones, 

                                  de cielo y alma poseídas.

 




Traducción del poema al árabe por Leila Chafai


الشجرة

  

أتعلم معك

أن الإحساس شجرة

عروقها متجذرة.

 

مزهرة..

كل أغصانها،

تنمو الرغبة ببهائها،

حين تجهر الطبيعة بقوانينها،

الآمرة..

الموت اختناقا.

 

خلا غصنين تمردا

منحا لبعضهما اليدا

نطا.. من جذع الشجرة.

إلى الأعلى فرا،

يمينا ، يسارا

(اركض، تمهل، أنت مبحوث.. عنك)...

في كل الجهات انتشرا،

صعودا صعودا (أهرب أنت؟)...

بحثا عن نور شمس بيضاء

وسط  ظلمة ظلماء.

بنزق الشباب ينتفضان

مع كل خطو يكبر الحماس،

لعناق الزرقة رغم الريح...ينجدان الأنفاس

كسبا للبقاء.

 

لكن أصابعهما

لن تعاود التماس،

لن يتبادلا سحر الغواية،

وطريقاهما لن يلتقيا أكثر،

لن يتجرعا شآبيب المطر،

ليهويا من عل نحو القعر،

ويؤوبا ذات يوم

فيكنسا الغبار عن مزق

سماء وأرواح مسكونه.

 

ليلى الشافعي

 
Fotos / María Del Río

Wednesday, June 3, 2015

 
Campos de siembra

 

 
 

        Una oleada de lamento

exprime el olor de unas flores

        que planté en abril

la luminosa mañana de aquel despertar nuestro

arrebatado de incienso...

 

        El sonido del gallo entre las sábanas

me agita el verso que hoy escribo.

 

        Duele y duele más adentro que la herida.

Las palabras y los celos

desvistieron su faz más amarga,

        llovieron dudas,

arrabales de inquietud.

 

        Un cansancio de manos blancas 

bajó la cuesta del olvido.

 

        Una memoria de campos a ritmo de viacrucis 

me hizo inerte y me dejó vacía.

        Ahora se me vencen las ramas del alma,

un óxido me rocía de pena el corazón

ajado de sembrar.

 

Teresa Iturriaga Osa