Wednesday, November 11, 2015


Esfuerzo en red






A veces, la marea arrasa la playa, enmudece la luz
y crece en la epidermis una vida subterránea de golpes secos,
una artesanía del embate, porcelana hecha de añicos de amor.
Con su mano de espuma se aleja el silencio marinero,
sigue muy de cerca las velas de la ilusión.

¿Qué decirle al capitán?

Que estalló el sueño, que el cemento me llegó hasta las rodillas,
que me cerró la puerta en la cara y por eso no fui.


Un mundo de balances y cuentas
en la cruz de una gran red, trapecista
con un doble vacío, la tierra no me respondía,
el cielo se tapó la boca de arena y se tragó su miel.
Avancé a trompicones, regalando farolillos en un patio de sombras.
Repetí mi koan día tras día en su levedad,
denuncié lo efímero del cuadrado
y escribí y escribí y escribí…
acariciando espirales en cuerpo y rostro.


Entrené en mezclarme en la farsa,
ejercité mis músculos, lo intenté todo, de veras...
pero mi espíritu saltó de cabeza
sobre los hombros de la materia…
tomó las riendas y me registró lejos de la rentabilidad,
lejos de los hierros, de los plazos,
de las obras de la empresa humana.
Cuánto me costó sacar la cabeza del fondo
y desoír el grito.



Teresa Iturriaga Osa






Sunday, November 1, 2015


PRESENTACIÓN DE "LAS VENTANAS DE LA VIDA" Y "CORAZÓN ARDIDO",
de Maria José Mielgo Busturia, escritora y editora bilbaína.

En la Librería Sinopsis, el 13 de noviembre, día de las librerías,
a las 18.30 h. en Las Palmas de Gran Canaria.
 
 
LAS VENTANAS DE LA VIDA,

de María José Mielgo Busturia





         Tomo entre mis manos el libro de cuentos Las ventanas de la vida (Ed. Granada Club Selección, 2012) y observo su portada de azules y grises infinitos. Un destino a lo lejos dibuja la estación del salitre, un olor a algas penetra en mi interior. Me parece estar llegando una vez más en tren a Zumaia como todos los veranos de mi infancia. Ahí está el milagro: las ventanas, el ritmo cadencioso del tren, la playa. Porque en Las ventanas de la vida, María José Mielgo Busturia revela el sentido de una vida abierta al sueño.

         En cuanto comenzamos a leer el libro, despertamos a un nuevo día con ganas de respirar esa sinceridad que entra por sus ventanas. Indudablemente, la escritura narrativa de María José Mielgo nos lleva a la sorpresa, al aroma del lenguaje cotidiano en el que aflora su naturaleza poética. Sus historias reflejan los rostros de la sabiduría popular, el pan de cada mañana, las lágrimas secretas del aquí y del allá, el tiempo que gira al compás de las vías. Palpita el alma al paso de las líneas de esta mujer que lucha por ser poeta cada instante del día y de la noche. Siempre.

         Uno a uno, los cuentos del libro arrastran la nostalgia de un mundo de amor perdido con sus posibilidades de renacer en la vida adulta. Sus nudos emocionales dejan entrever la pena por lo que pudo ser y no fue, trenes que pasaron y dejaron su estela. Todo lo que vive, la autora lo plasma en cada detalle. Prosa que se hace verdadera cuando consigue vibrar en nosotros como las cuerdas de un violín en comunión musical con otros instrumentos. Sentimos así el dolor físico y anímico por doquier, una inquietud de mariposas en abanicos de incertidumbre, el temor, la obsesión, la herida, la decepción, la cobardía, la lucha, la impotencia y el amor hasta el delirio. Son los ingredientes de la profundidad creadora en la buena literatura. Y en el intercambio con el lector, de estímulo en estímulo, un cosmos de percepciones sensoriales se despliega en nosotros. Así, María José Mielgo consigue una sensación mágica de existencia compartida. Entramos en su piel bajo un escalofrío al atravesar el puente de las ausencias. Nadamos en un mar de fragor inconsciente que va pasando de una superficie a otra.

         El compromiso de la escritura es una relación amorosa y febril que la autora contagia. Por eso, su prosa deshace entuertos y trasciende la simplicidad aparente de las historias expuestas. Habla más allá de las palabras y queda inasible lo que no llegamos a comprender, a captar, a retener. Hay sonidos de otras lenguas sutiles que se mueven en otra dimensión, como ondas que viajan a la velocidad de la luz, destellos de vida emocional que no pueden explicarse con palabras. Les animo a descubrir el misterio inscrito en el rostro de Las ventanas de la vida, sentirán su caricia con las primeras ráfagas de aire fresco al abrir su alma sin miedo al vacío.


                                                 Reseña escrita por Teresa Iturriaga Osa

                                                             Escritora y traductora


 
Instantes de la presentación en Librería Sinopsis
 





Las escritoras María José Mielgo y Teresa Iturriaga en Sinopsis,
las Palmas de Gran Canaria.

 
 
Con el pintor José Luis Vega en Hotel Madrid,
las Palmas de Gran Canaria.