Wednesday, August 10, 2016

 
EL FUEGO DE LA NIÑA MAGA

                                                                                                         (a Isabel)

 

 
 
 

         Ayer, una niña me nombró tortuga de mar.

Despertó su bautismo de fuego

con la varita mágica, reían sus rayos,

convirtiéndonos uno a uno en animal.

         Estalló un vergel bajo su juego, elipsis y

palabras desnudas de poses

se fueron asentando en el alma,

digna de los seres salvajes.

 

          Ya eres libre, sonrió su destello sobre la multitud.

Al oído de las sombrillas, ella, chiquita, sustraía luz a la tarde.

          Y cuando pintaban su cara,

se le desplegaba una bruma de abanicos en el pelo,

brillo de labios con boca pequeña,

una alegría de náufragos en la piragua recogida en su melena,

ramilletes colgantes tan brillantes como el jable,

bucles de ónix por ambos lados de la mesa.

 

         No me quedó otra salida que sumergirme 

después del ritual de carey y coral

que me ofreció en el espejo.

         El arrecife guiñaba su haz multicolor,

seducía el infinito al vaivén de la marea.

         Y allí vi qué fácil,

pero qué fácil, 

es la vida desde dentro.

 

Teresa Iturriaga Osa

8/8/2016
 

 
 
 
 

Friday, August 5, 2016

 
Diario de viaje / Teresa Iturriaga Osa
 


 
 


BINARIO 11
 
 
 
Los minutos crecen como nubes de aire en remolino sobre la tierra toscana.
Este cielo no puede barrer el polvo del asfalto, es imposible encontrar en él un resquicio de sombra cuando pienso en azul y aspiro el salitre de la isla.
¿Cómo educar la vista desde el tren que ocupa todo con mis besos?
Se precipitan los recuerdos, bailan su aquel seductor a la vez que los cipreses del buen augurio agitan sus cuellos con guirnaldas de girasol.
Una estampa de enamorados bate palmas sin cesar en los asientos, brillan y se clavan como puntas de flecha.
Cuando el serio silbato vigila cada estación se oye un abrazo, la guinda que celebra los años de lealtad, eso que tan bien conocen las vías machacadas por el paso de las gentes.
Quisiera algún día arrimar mi oído al acero y escuchar sus secretos cubiertos de siglos. Penas, olvidos, caricias, ansias, plegarias y sueños reunidos en una canción lejana.
Esta cuna se mueve como un útero materno, esta cadencia... calma. Los campos llenos de juegos surgen y se esconden bajo un laberinto de túneles, metáfora a metáfora.
Al fondo, el mar, cristal aderezado de sombrillas, colores estivales que tropiezan en su lomo abrochado a la risa.
El horizonte cabalga en cada curva, duerme el pasaje y una joven me sonríe, curiosa por mis letras.
Ahora compartimos el vaivén de la ausencia y somos presencia. La mente reposa en el simple fluir de las imágenes. Bendita juventud.
Viajar es un estado donde nos hacemos espacio.
Y, por fin, el puerto, la terminal del agua, la nave.
Llévate mi cansancio, abre las compuertas, porque voy a bañarme en la inmensidad.
 
 
(Dejando atrás Pisa Centrale 12/7/2016 - 14.15 h.)