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Sunday, September 28, 2014

Entrevista a Teresa Iturriaga





Por Teresa Dovalpage

Playa de Las Canteras, septiembre 2014.
 
 
Teresa Iturriaga Osa nació en Palma de Mallorca y desde 1985 reside en Gran Canaria. Es doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y su investigación académica se centra en la traducción de la literatura, la publicidad turística y el periodismo de viajes. Ha colaborado en seminarios y proyectos de investigación europeos de la ULPGC, el CSIC y el Instituto Cervantes. Fuera del ámbito académico, ha publicado en prensa, revistas literarias y portales digitales como “Biblioteca Digital Letras Canarias”, “Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes”, “Aula Intercultural”, “La Casa que Grita”, “Baúl de Aire”, “Sendebar”, “La Tapa”, “Agenda Bohemia” y “Mugak”.

Teresa Dovalpage: Eres doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. ¿De o a qué idiomas traduces?

Teresa Iturriaga: Traduzco del inglés y del francés al español, aunque confieso mi debilidad por la lengua francesa, quizá por la emoción que me produce su cadencia, me resulta muy poética. En efecto, soy doctora en Traducción e Interpretación desde 2003 por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria (España). Durante cinco años realicé mi tesis bajo la dirección de la Dra. Zinaida Lvóvskaya y el Dr. Vicente Marrero, que me apoyaron en un trabajo apasionante de investigación sobre la traducción del periodismo de viajes en la década de los noventa. Precisamente, esa época de cambio de siglo, en que nacía la nueva Sociedad de la Información, afloraban géneros informativos de creación entre el periodismo, la literatura y la publicidad.

       El objetivo final de mi tesis era el de evaluar la traducción al inglés de los reportajes de viajes de las revistas de las compañías aéreas comerciales. El corpus incluía 35 reportajes de viajes extraídos de las revistas de Ronda Iberia (revista de difusión gratuita en los aviones de la compañía aérea española Iberia), publicados desde enero de 1990 hasta enero de 2000, y seleccioné siete de ellos para su análisis textual desde la perspectiva de la traducción. Sus autores -José Manuel Caballero Bonald, Luis Carandell, Juan Jesús Armas Marcelo, Raúl Guerra Garrido, Manuel Rivas, Ana Puértolas, Joaquín Araújo-, de reconocido prestigio literario, colaboraron amablemente conmigo resolviendo mis dudas traductológicas. Mi intención era plantear la complejidad que supone la traducción del español al inglés –considerado como lingua franca del comercio y del turismo mundial- y reivindicar la labor del traductor especializado. Este género, perteneciente al estilo funcional periodístico, se caracterizaba por tomar prestados elementos de otros estilos funcionales, géneros y subgéneros, y su hibridismo me resultaba muy interesante para la investigación textual desde cualquier disciplina comunicativa, y, en mi caso, desde la traducción.

        Fue un tiempo dedicado a la investigación de una peculiar situación de lectura en una vida de viaje, estableciendo una clara distinción entre pasajero-turista y pasajero-viajero. Seguí los entresijos del marketing, el concepto de la empresa periodística, los nuevos estados cognitivos del Tercer entorno, los perfiles de los destinatarios en la era de la globalización, etc. Una investigación de campo en toda regla, tanto en la cultura origen española como en la cultura meta (cultura turística internacional).

Teresa Dovalpage: Debe haber sido una investigación fascinante. ¿Qué es lo que más disfrutas de esa difícil (y no siempre reconocida) labor que es la traducción? ¿Y qué me puedes decir sobre la “localización”?
Teresa Iturriaga: Sinceramente, pienso que es una labor absorbente y agotadora. A los traductores nos lleva hasta el límite de la indagación, pues nos obliga a  acercarnos lo máximo a la intención del autor del texto original, con una aproximación rigurosa al lenguaje y al contexto extralingüístico para ser fieles a su interpretación. En ese sentido, entiendo el término “localizadora”, porque persigo las huellas del autor del texto original, oigo sus latidos escondidos entre líneas, descifro sus marcas de identidad. Yo diría que soy una “rastreadora” del alma que traduzco. Y aun así, el texto traducido nunca será absolutamente equivalente, del mismo modo que no hay dos individuos iguales. Ese estilo personal e intransferible es lo que denominamos el idiolecto del autor. Se trata de tocar lo más de cerca posible el sentido del texto original. No es nada fácil, pero es un desafío que nos sostiene. Por ello, hay que tener muy en cuenta las circunstancias y el mundo anímico del que se expresa. Sin embargo, creo que la labor de traducir nos enriquece mucho y, al cabo del tiempo, nos va dejando un poso de sabiduría gracias al esfuerzo que nos exige. A través de la traducción, podemos encontrar informaciones contrastadas, opiniones fundadas, interpretaciones diversas, que contribuyen a hacernos tolerantes y a aceptar al “otro” con naturalidad. Siempre he afirmado que la traducción ha sido, es y será una herramienta fundamental para el desarrollo de culturas de paz y no de confrontación y ostracismo.

Teresa Dovalpage: Tienes toda la razón. Mientras más conocemos “al otro” menos motivos hay para temerle. Y de todos los textos que has traducido, ¿cuál es tu favorito?

Teresa Iturriaga: Recuerdo el impacto que me produjo traducir al español un ensayo sobre la inmigración senegalesa. Lo había escrito en francés Seydi Ababacar Mbaye, un senegalés afincado en nuestra isla de Gran Canaria, relatando el viaje en patera por el Atlántico desde su país hasta las costas canarias. Traducir Modou Modou, para mí, fue una forma de entender la vida y la muerte. Mientras traducía el libro, se me plantearon diversas cuestiones lingüísticas que no conseguía descifrar, seguramente, por mi desconocimiento de la cultura africana. De manera que, en varias ocasiones, bajo el pretexto de pedirle una explicación del habla senegalesa al autor, lo llamé y quedamos en vernos para clarificar mis dudas. En realidad, lo que yo pretendía era preguntarle por su visión del mundo y ver su interior expresándose en sus silencios, en sus gestos, en su mirada y atención, en sus reacciones emocionales, porque la lengua no es un sistema aislado de la realidad, sino que adquiere cuerpo y vida profunda en cada uno de nosotros. Entonces, el ímpetu de las palabras de Seydi Ababacar Mbaye me llevó de la mano a esa vaga sensación que dejan los sueños que el cerebro no comprende, pero es el lugar donde se mueve la intuición.

        El sueño de los inmigrantes africanos interpeló mi conciencia al recordarnos a los occidentales del siglo XXI que debemos iniciar una vida llena de sentido universal, mestizo, cosmopolita. Tenía mucha razón el autor al decirnos en su libro que la tierra no nos pertenece. Cierto, la tierra es una madre que nos acoge por igual a todos los caminantes sin distinción de razas. ¿Puede acaso una madre imaginarse el horror de perder a un hijo en medio del océano o en el desierto y no saber nunca nada más de él? Amores rotos a pedazos por la pobreza y la distancia en medio del carnaval de muecas de los traficantes de sueños, ilusionistas que engañan a tantos y tantos inocentes que deciden emprender el viaje hacia el paraíso occidental. Casi cuesta entenderlo, no es fácil situarse al otro lado. Personalmente, me conmovió mucho el pasaje del joven senegalés que un día se encaramó a la rueda de un Airbus pensando que las alas de aquel pájaro le llevarían al cielo de Europa. Y así fue. Con esa voluntad que le habían inculcado desde niño como virtud para enfrentarse al sufrimiento, quiso arriesgar su propia vida, era una cuestión de dignidad buscar una vida mejor para sacar adelante a su familia. Había preferido enfrentarse a su cita con el ángel de la muerte que quedarse entre los suyos como un joven sin futuro, sin sueños, sin nada que llevarse a la boca. Fue entonces cuando lo comprendí todo.

        Por eso,  traducir Modou Modou me ayudó a entender los esquemas mentales de los inmigrantes que llaman a nuestras puertas del bienestar. Los modous -como los senegaleses llaman a sus emigrantes- nos enseñan que, en su existencia, hay una dignidad que debería sobrecogernos a los toubabs -como nos llaman a los blancos-, porque ellos aún disfrutan, viven la utopía necesaria, la ilusión que nosotros perdimos hace mucho tiempo.

Teresa Dovalpage: ¡La utopía necesaria! Me encanta esa frase. Y al leer sobre el joven que se encaramó en la rueda del Airbus pienso en un compatriota que usó un método bastante similar para salir de Cuba: se ocultó en el tren de aterrizaje de un avión (¡de Iberia!). Todos somos algo modous.  Sobre tu propia creación, entiendo que te dedicas tanto a la narrativa como a la poesía. Háblame un poco sobre cada una. ¿Tienes una por la que te inclina más o esto depende de los vaivenes de la musa?

Teresa Iturriaga: Creo que esa definición es muy exacta, Teresa. Sí, depende de los vaivenes de mi musa, siempre y cuando no me propongan o me ilusione con un proyecto narrativo como me ha ocurrido en varias ocasiones. Por ejemplo, destaco mis últimas publicaciones sobre mujeres, que normalmente adquieren la forma del relato para acercar al lector su realidad más cotidiana. En la colección Desvelos, hace ya tres años, recogí las experiencias de ocho mujeres que en su día fueron acogidas en los recursos para mujeres víctimas de violencia de género de la Red Insular del Cabildo de Gran Canaria. Con el objetivo de encontrar vías para la recuperación de mujeres víctimas de la violencia familiar, este trabajo les sirvió para bucear en su propia memoria al contarme su experiencia de maltrato y cómo reaccionaron para superarlo. El conocimiento de los hechos y de nuestra situación frente a ellos es tal vez una de las formas más rápidas de terapia y nos ayuda a reconocer nuestras debilidades y nuestra fortaleza, incluso cuando han pasado muchos años desde la agresión. La mujer maltratada asimila el castigo al propio comportamiento y acaba sintiéndose culpable, con remordimientos, por no haber hecho mejor las cosas sin llegar a esos extremos. Es tan baja su autoestima que no sólo no sabe reaccionar, sino que su espíritu se inmoviliza y no puede salir del dolor y la confusión. Las historias del libro están teñidas de la vergüenza que sufrieron durante años, del temor a protestar y a denunciar, y de los cambios que se produjeron en ellas y en sus familias hasta volver a sentirse personas. En los relatos, podemos descubrir el carácter, la timidez, la valentía o la esperanza de todas ellas. Escribir sus historias fue un verdadero honor.

        Pero también he escrito una prosa más lúdica, por ejemplo, Revuelto de isleñas, una colección de relatos sobre la escritura y la cocina con la escritora canaria Dolores de la Fe -recientemente fallecida-, además de relatos  sobre mujeres importantes en la Historia, como la amante polaca de Napoleón, María Walewska, o la pintora surrealista Leonora Carrington, por citar algunos. En estos momentos, preparo una nueva colección titulada En la ciudad sin puertas.

        Ahora bien, el territorio de mi creación por excelencia es la poesía y, de algún modo, mi prosa está impregnada de ella por contagio. La prosa me lleva siempre a la metáfora, a la belleza de las imágenes y de las formas, podría decirse que en mi idiolecto, poesía y prosa emanan de la misma fuente estética. En su prólogo a mi libro de poemas Gata en tránsito (www.alhulia.es, Ed. Alhulia, Granada, 2011), titulado “Pasajera a bordo del sueño”, el maestro José Manuel Caballero Bonald, lo define así: “Tengo la impresión de que Teresa Iturriaga escribe poesía por lo mismo que necesita hablar con los demás. Quiero decir que su actividad como poeta está expresamente relacionada con sus cotidianos hábitos comunicativos. Basta con elegir un poco al azar alguno de los poemas que se reúnen en este libro para comprobarlo. Teresa Iturriaga ha ido elaborando Gata en tránsito como si realmente se tratara de un diario en el que fuera informando a sus lectores –o a sus oyentes- de las relaciones que mantiene con la vida que la rodea. Por ahí se filtra efectivamente una serie de confidencias y reflexiones que van poniendo de manifiesto la personalidad humana y literaria de la autora. Y por ahí se estabiliza un concepto general del acto de escribir que remite a la vez a una educación de delicados matices emotivos y  a una sensibilidad de muy fervientes conexiones con lo que se entiende por vocación”.

Teresa Dovalpage: Eres multitalentosa, sin dudas. Y ya veo que resides en Gran Canaria, una hermosa isla. ¿Cómo influye el entorno en tu creación literaria?

Teresa Iturriaga: Mi ventana se abre a la Playa de las Canteras. El océano sonoro constantemente susurra en el interior de mi casa. Es una compañía serena al escribir, a veces ni siquiera lo oigo, porque su sonido ya me pertenece. O quizá debería decir que nos pertenecemos, pues me ha engullido sin darme cuenta. Me gustaría que mi poesía tuviera la forma de las olas y el color de los atardeceres que veo morir sobre el mar desde mi azotea. En el espacio sensible de la playa, hay colores, sabores, aromas que presienten las emociones de todos los seres humanos que se desplazan hasta sus orillas en busca del paraíso. Esta playa es un ejemplo de convivencia, las mareas la han convertido en una escuela de respeto a lo sagrado, a lo natural, hoy acurrucado en silencio sobre el bullicio de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Un lugar donde el caminante, pasajero o peregrino, se detiene a sanar sus heridas con el mar. Un templo espiritual, un jardín de infancia, un patio de recreo, un balneario de paz abierto a todas las culturas. ¿Cómo no va a influirme esa belleza al escribir?

Teresa Dovalpage: ¡Dan muchos deseos de visitar esa bellísima playa!  Y espero que publiquen la foto con el mar como fondo…¡muy representativa!

Me gustó mucho Hiperestesia:

“La poesía es una suerte de enfermedad,

una suerte de dolor de placer de oración.”

Teresa Iturriaga: La poesía es compleja, un ramillete de emociones que surgen del interior. A veces, esos sentimientos son ardientes, una explosión de color, pero en muchos momentos, también emergen de un estanque de soledad, desesperanza y ansiedad. Sucede igual con las estaciones del año, cada una tiene sus hojas y flores, las hay de verano, otoño, invierno y primavera. El ciclo de la vida hace que cada instante tenga su aroma y su paisaje. Creo que las flores más bellas pueden encontrarse entre los desechos, en un risco peligroso, en desiertos o en cimas heladas difíciles de escalar, sin embargo, están ahí, esperando pacientes a que al menos algún insecto las polinice para no morir sin sentido. Por eso, cuando escribo, dejo salir todo aquello que siento en mi interior y si me duele la herida, el poema llora y, si estoy contenta, el poema ríe conmigo. Un arrebato de luz y oscuridad se da cita en la poesía, por eso se convierte en oración cuando trasciende a otros planos. Todo depende de la estación del corazón.

Teresa Dovalpage: Aparte de esa bella definición, ¿tienes otra para la poesía?

Teresa Iturriaga: Creo que la mejor forma de definir mi poesía es recitando un poema. Se lo dedico a la Playa de Las Canteras, patio de todas las culturas y terapeuta de la ciudad:

        Y la playa descendió

sobre el esqueleto de nuestras almas.

         [Nadie estaba allí para escuchar

         la angustia, jaca negra

        que no suelta su presa

        aunque en ello pierda la pinza]

        Recuerdo que portabas en tus brazos una toalla.

Era febrero o abril, era primavera en el paseo,

era el celo de los amantes.

        Recuerdo el salitre que tragué al besarte,

tu gesto al subirte a las rocas para abrigarme los sueños.

Traías un tridente, un cubo, una pala,

arena, mucha arena,

unas gafas, anzuelos, redes, cebo.

Me llevaste contigo hasta otras playas,

otros brazos, otro tiempo…

a las cuevas de las niñas.

        Recuerdo que la playa traía aquella tarde

su cabeza envuelta en una bruma de colores

encarnados, magenta, púrpura,

sudaba los dolores de sus orillas,

viejos reumas, artrosis de gentes y lágrimas,

los estíos más duros,

las huellas de los adioses.

        Recuerdo la paciencia del salitre

que disolvía todos los llantos.

Teresa Dovalpage: Gracias por el regalo de este bello poema. Me ha llevado a la playa, de vuelta…siempre de vuelta al mar. En “El día de Dahira”, que también me ha encantado, dice

“Ahora teje sus tules en penumbra, sueña con su tierra natal y los dientes se le afilan al paso de una guagua que rasga descaradamente su túnica de colores preferida. “Guagua” allá en las Canarias ¿significa autobús, como en Cuba?

Teresa Iturriaga: Sí, por supuesto, la guagua aquí es el autobús. La conexión de Canarias con Cuba es evidente y comparten palabras, comidas, folclore, ritmos, viajes, etc. Es toda una historia de familias desplazadas entre las islas por la emigración en el pasado y que llega hasta nuestros días. Hay estrechos lazos de afecto entre ambas.

Teresa Dovalpage: Muchísimas gracias por acceder a esta entrevista y por compartir tantas experiencias interesantes y sobre todo, buenos versos. Un abrazo desde Taos.

Teresa Iturriaga: Muchísimas gracias a ti por darme la oportunidad de cruzar el Atlántico sobre tus alas. Hasta siempre, Teresa.

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Autora de la entrevista: Teresa Dovalpage
 
Teresa Dovalpage nació en La Habana en 1966 y ahora vive en Taos, Nuevo México. Tiene un doctorado en literatura y es profesora universitaria. Ha publicado cinco novelas entre las que se encuentran Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006; finalista del premio Herralde), A Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004) y El difunto Fidel, premio Rincón de la Victoria (Renacimiento, 2011) así como varias colecciones de cuentos. The Astral Plane, Stories of Cuba, the Southwest and Beyond es su último libro, publicado por University of New Orleans Press en 2012.
REVISTA SUB-URBANO / Sub-Urbano es una revista editada en Miami, que busca reivindicar la literatura hispanoamericana en Estados Unidos y difundir las artes en todas sus formas. Nació en el 2009, y ahora, gracias al esfuerzo de su equipo, y al apoyo de sus más de 20,000 lectores mensuales, apunta a convertirse en un referente cultural hispano en el país. Una de sus metas es crear un puente cultural entre EEUU ,España  y Latinoamérica, para que así, tanto escritores, como artistas y lectores, tengan un espacio común donde manifestarse. Sub-urbano es un espacio que reúne artistas de distintas nacionalidades. Son perspectivas diversas. Son puntos de vista encontrados. Es un medio de expresión libre y sin censura,
 

Wednesday, April 20, 2011

DUETOS LITERARIOS

Reseña de Berbel sobre el libro Juego astral de Teresa Iturriaga Osa



Reseña de Teresa Iturriaga Osa sobre el libro Las mil y una de Berbel






Fotografía de las autoras en Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias, España)




RESEÑA




JUEGO ASTRAL, de Teresa Iturriaga Osa. (Por Berbel).


Busco el espacio físico de la escritora Teresa Iturriaga Osa y el espacio físico es su espacio emocional. Lo encontramos desde su casa al mar de Las Canteras, hasta el último renglón de su escritura.



Se levanta temprano y de nueve a una se estira y trabaja (como sigue trabajando durante todo el día), deambula de la cocina al salón, se mueve por su geografía casera, fuma entre párrafo y párrafo, se pasea la casa, el cielo, el mar,… y se recrea mirando todo lo que la envuelve, piensa, reflexiona y escribe.



Se considera una “doña reliquias”, rodeada de conchas, caracolas marinas, fotos de familia y amigos, objetos y recuerdos de viajes, plumas, piedrecillas, libretas y papeles con anotaciones, objetos diversos que vinieron de París, Euskadi, Barcelona, Córdoba, Tenerife,… Su casa es un nido de pivotes donde amarran los barcos que van y vienen de su memoria; el noray grande, asidero de pasiones y de infinidad de actividades y recuerdos. Todo se confabula por unas extrañas sentencias cósmicas y hoy tenemos, cómplice y testigo y en nuestras manos su libro, Juego Astral.



Ocho relatos que se deslizan desde el primer relato “Yedra en vuelo” al último “Décrocher la Lune…”.



Relatos densos, equilibrados, redondos, pseudoaotobiográficos, estilo directo, primera persona (en algún relatos subyace la tercera), salpicados de elementos clásicos, dos dedicatorias (a José Manuel Caballero Bonald –la primera- y a Aníbal, príncipe cartaginés –la última-), maternidad, búsqueda, aventura, intriga, interesantes descripciones, relatos impecablemente realizados, toques de surrealismo y de realismo mágico, alguien que enseña, reflexiones, intra-textos, historias sonámbulas, ecos, recetario, enciclopedias, terminologías, glosario, simbolismo, cada cual hace el relato, ‘ella’ protagonista, viajes, género fantástico, ciencia-ficción, retahíla de elementos, algunos a modo epistolar, salpicados diálogos y elementos de escritura pseudo-automática.



Esto sería una especie de resumen si no fuera porque… ¡viajeros al tren!



Salpimentado el contexto y aderezado de las herramientas más precisas, Teresa Iturriaga Osa alza el vuelo. Escucha lector, ya tienes tu billete:



— ¿Desde qué contexto literario el “viaje” forma parte de la piel de la autora? ¿Desde qué tiempos y espacios? ¿Dónde su sensatez y su rabia hacen hatillo para cargarlo a sus espaldas y seguir el camino?



— “El tren caminaba lentamente hacia el sur”, “dulces paisajes trajinan entre lo que pudimos ser y ni fuimos”, “miro hacia atrás y te veo como alejándote en el ladrillo rojo de la estación”, “encallar en un arrecife”, “yo viajaba”, “rosario de aceitunas desgranado en el bolsillo de un agnóstico”, “autistas de un mundo rectilíneo y uniforme”, “valija diplomática”, “El puerto”, “entre África y Europa”, “mis travesías solitarias”, “en esta sesión de diván”, “Freud, Lacan y Michaux”, “regresión”, “la clave secreta para el jeroglífico coral”, “el orfebre silencioso nos acaricia los defectos y repuja sin descanso, una a una, cada perla del corazón”, “navega”, “se divisan a lo lejos desde mi atalaya sobre el mar”, “Inicio mi viaje entre el humo de un cigarrillo y navego sobre el mar de los recuerdos”.



— Málaga, la engendradora, la lleva desde sus raíces vascas a las islas mediterráneas de sus primeros años, de una infancia feliz de luz y mar. Colegio de monjas y años de lectura y parques, infancia-paraíso y universo de niña para jugar en la calle. Adolescente en el Euskadi de un Bilbao gris y oscuro y revueltas juveniles, inquietudes, emociones, reflexiones críticas. Su primera escritura a José Antonio Garmendia, aquel buen profesor y cura que esperaba los futuros escritos de su “monstruito”. Años de inquietud y búsqueda constante. Y madurez en Canarias. Todas sus islas son continentes y de continentes hace islas. La piel la lleva a tejer sus sueños, a llenarse los camarotes y trazar las rutas transgresoras, inquietas, apostando por futuros, arriesgándose en aprendizajes y batallas personales. ¿De dónde vienes y a dónde va?



— “Volverme cuerda del todo y eso sería mi muerte”, “soñaba con una vida después de tantas muertes”, “la nave de los héroes”, “el Arte de la Guerra durante toda mi vida”, “entro con mis barcos en tu silencio”, “nos vamos de viaje y sin maletas”, “mis átomos de agua”, “yo seré un espectro en esa casa de nostalgia”, “Mi corazón es un altar de soledad”, “Ella”, “se lanzó al océano de fotones, una zambullida astral”, “el juego que había aprendido de niña”, “atrás quedaba la apariencia”, “¿Será la llave del fondo del mar, castillo de Neptuno?”, “nos bañamos con él en la playa real”, “admiran tu castillo”, “escalera de Jacob”, “María Magdalena”, “Sacerdotisa de la Orden de los Esenios”.



— Ella viene de mil historias, reales y soñadas. Imágenes de la infancia que crecieron y apostaron por los mundos espirituales, personajes de luz, su relación con el filósofo Lanza del Vasto, Shantidas, discípulo de Gandhi, cartas llenas de amor y poesía escritas desde las Comunidades del Arca, cinco años de su vida muy intensos con inquietudes espirituales que la llevan a salirse de los linderos establecidos en busca de vivencias universales y experiencias personales distintas, vivir cada día y es esto, precisamente esto, lo que ha empezado a marcar su creatividad literaria. Filosofía y religiones, bancos en los parques como cárceles de verano, poemas a manos llenas, la sirena y el arpa de la plaza del museo, quince años de búsquedas y encuentros, curso de estética espiritual y que en la adolescencia se va gestando la personalidad fuerte y enérgica de nuestra autora, bien armada con toda la fortaleza que le proporciona la propia vida.



Teresa Iturriaga Osa se mece entre realidades, filosofías, ciencia-ficción, esoterismo, mundos exóticos, metafísica, profundidades, ironía, transgresiones, educación, cultura, inteligencia,…



— “Mi locura entre cuentos y fantasías sufíes sin nombre”, “Fátima de Samarcanda”, “escritora argelina”, “mujer… sufragista con la rabieta”, “rosario de aceitunas desgranado en el bolsillo de un agnóstico”, “Jardín de las Delicias”, “tratadista chino Sun Tzu”, “hay que tener amigos hasta en el cielo”, “de arriba somos y hacia arriba iremos”, “Los dioses se le acercarán y le tocarán…-Libro de los Muertos-”, “mi Valle del Nilo”, “Antes de que la meiga se consuma en el azúcar”, “falsos oráculos de Delfos”, “el lado inefable del mundo”, “bajaba las calles azules de la kasbah”, “el Paraíso de los Manzanos”, “Miriam de Magdala”, “Aorix”, “Merlín”, “monasterio bretón”, “nos bajamos del lienzo”, “los druidas utilizando la magia vegetal”, “chamanes, que pueden adoptar múltiples formas”, “me estoy divirtiendo tanto como –un- corsario”.



— Los temas en Teresa Iturriaga Osa giran en torno a la maternidad, la amistad, la muerte, el amor y lo sagrado. Fundamentada su obra en autores admirados que han marcado sus primeros pasos literarios y sus cimientos: Juan Gelman, Pablo Neruda, Pedro Salinas, Sor Juana Inés de la Cruz, Caballero Bonald, Miguel Hernández, por ejemplo. Sus pilares sin vacío referencial alguno. Sus padres literarios que no le permitirán estar huérfana. Así serán sus estudios (Filología y Traducción e Interpretación), los mejores vehículos a la hora de reconducir toda su creatividad.



— “Hija, a través de ti viajo”, “era el crepúsculo”, “En la mañana del juicio (…) te buscaré para conversar contigo”, “yo tenía que encontrarle”, “para encontrar su huella curva”, “yo no sé si resistiré quererte tanto”, “ya nos habremos ido y en el borde del paraíso sólo se oirá lejano un móvil”, “seguiremos buscando un estanque que recuerde el útero de una mujer fértil y buena”, “tú me enseñaste”, “me gusta tu pelo de guerrero celta”, “poetas mentirosos que nunca llegan a la hora”, “el día que lo vio partir a ultramar”, “su verdadero ser ya no estaba”, “Árbol de la Vida”, “El Arte sagrado de la unción”, “y la princesa con la que te has hecho un ovillo de rejos y de algas”, “el alma de un hombre cansado de sembrar desiertos”, “atardecer de Eliot”, “Amigo del alma”.



— Se mueve Teresa Iturriaga Osa a través de motivos puramente creativos y recreativos, la aventura lírica, la intriga existencial, resolución de circunstancias, hermosas descripciones,… así va resolviendo tramas y argumentos, y dejando que griten las palabras por ellas mismas. Así, si la poesía puede liberar la rabia, la literatura canaliza la propia vida. En nuestra autora, literatura y vida es lo mismo y eso le permite tocar todos los palos con la misma intensidad.



— “Y como yo aún creía en la palabra de apariencia lunar”, “Desde el hielo infinito”, “Ven a buscarme a l’Odéon”, “ya buscaremos el recipiente de barro”, “la vida cuerda en medio de un puente de bambú”, “viajaban solas por caminos ondulantes”, “el mundo del asfalto”, “los ejes magnéticos del Bósforo”, “terraza del café Maure”, “He bajado a tierra hoy”, “Notre-Dame, París, Francia, principios del siglo I d.C.”, “sus musas malditas”, “el malo de La Guerra de las Galaxias”, “demasiadas sales de Chanel en nuestras vidas”, “seres del inframundo en este paisaje de colores que se va apagando”, “mis grullas”, “ocaso silencioso”, “las alas de un cisne blanco”, “Príncipe de las mareas”.



Cantábrico, Mediterráneo y Atlántico son sus aguas, los líquidos que corren por sus venas y echa un pulso a los días, entre viajes y viajeros, Bruce Chatwin, Paul Theroux, Rebecca West y Ryszard Kapuscinski podrían ser sus cómplices, igual que las arenas de todas sus orillas.



Ha trazado las líneas precisas en su mapa, líneas rectas entre Bilbao, Tenerife y Las Palmas que guardan el ritmo justo del movimiento para ella imprescindible.



Hoy peso y mido sus palabras con las mías, y añado lo que ella marca entre renglones de carácter puramente literario y puramente existencial: “sigo la luz de las crines del caballo y la luciérnaga. Me esperan las ballenas”, “los reinos de lo invisible”, “cortar la realidad como rodajas”, “ella regresaba de su antigua casa frente al mar”, “los pasajeros del último cayuco”, “El escrito terminaba en punto y aparte”, “sólo estoy a un paso de mí misma”, “por la vereda de ajedrez que rige mi destino”.



Teresa Iturriaga Osa despega… ¡Suelten amarras!




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RESEÑA


Las mil y una (Dikrayát), de Berbel *






Por Teresa Iturriaga Osa



Después de la oración del alba, mientras nubes de oscuridad se enfrentaban a una ráfaga de enérgica luz, se convocó al visir Dandán a presentarse ante el sultán Shahriyar. Su aplomo se disipó y en su pecho palpitó su corazón de padre. Mientras se vestía balbuceó: “Ahora se cumplirá el destino, tu destino, Sherezade”.




(“Las noches de las mil y una noches”, Naguib Mahfuz)




Al igual que el Nobel de Literatura egipcio Naguib Mahfuz, tiene como punto de partida de su obra el relato de Las mil y una noches, Berbel comienza su poemario Las mil y una como un ajuste de cuentas con Sherezade. Esa mujer maravillosa y tantos otros personajes que poblaron nuestros armarios de niñas soñadoras de leyendas, hoy tienen que escuchar las razones de la autora -sin derecho a réplica-, convertida en una mujer madura que ya está de vuelta de muchas cosas y desmitifica al más pintado de los príncipes azules:


Ahora, después de cincuenta y tres años,


cuatro meses


y dieciséis días,


me sobrepongo.






Los años me sirven de coraza


y me hago la fuerte


con las gafas de sol.



En el poemario conviven varios elementos de la realidad con un tiempo imaginario donde la autora se confronta con el miedo, ese enemigo del ser humano que es la base de todos sus males: “¿No me tienes miedo?/ Ah, yo miro al miedo de frente,/ le hablo de tú a tú,/ y el pánico… me hace mandados”. La poética de Berbel es embajadora de libertad, busca un espacio y un tiempo de reflexión profunda que aproxime al lector a su propia conciencia: “Cuando me desperté/ ya mi conciencia se había levantado/ dos horas antes”. Su idiolecto obedece a un tono satírico, diríamos que hasta jocoso, un estilo canario mordaz, socarrón, inteligente y en proceso de extinción; pero esa docencia lúdica de la autora tiene como principal objetivo instruir al lector en una crítica social que guillotine de una vez por todas los iconos tradicionales del temor, los referentes que la cultura incrustó en nuestras mentes desde la más tierna infancia y que han ido socavando nuestra potencialidad creativa por pura inercia de manada. “¿Dónde estará la bailarina de mis sueños?/ ¿Esperando fundir su vida con la mía?”. Hay que recuperar el valor. La esperanza. Abrirle la jaula al lobo, negociar un buen destino con el genio de la lámpara y dejar de vivir del cuento.



La autora nos apunta directamente con el dedo: “¿Hace más daño el silencio que la mentira?”. Aquí y ahora, los personajes de los cuentos tradicionales -sus compañeros de juego legendarios: soldaditos, genios, pinochos, piratas- desfilan ante ella y le sirven de excusa para beberse a lametazos la vida. Las mil y una nos trae a la memoria del corazón a todos los amigos y amigas cómplices que se fueron y cuyas cenizas están disueltas en nosotros como el agua en el océano. Simbad, el Principito, Blancanieves, Cenicienta, Caperucita Roja, la abuelita y la madastra… Berbel sabe que no son figuritas de papel, están ahí en los recuerdos. Dikrayát de un tiempo que ahora recrea el lector con el libro, un canal más allá de lo sensible que nos sumerge en otra dimensión, giros en remolino hacia no se sabe dónde. Sus versos libres nos arrojan fuera de la escritura y extienden sus redes por encima, por debajo, tras las huellas de personas de carne y hueso.



En las matemáticas árabes, el número 1000 representa la infinidad conceptual, por tanto, el nombre "1001 noches" que apareció en la Edad Media expresaba la idea de un número transfinito. Esa huida de la lógica creó la superstición de que si alguien se atrevía a leer la colección entera, perdería la cordura. Correremos ese riesgo acompañando a Berbel en este careo de ladrones para quitarnos de encima los arquetipos, los disfraces de quienes no somos, que han invadido nuestros habitáculos más íntimos desde la niñez. Me viene a la memoria Gibran Khalil Gibran en El loco, donde relata cómo un hombre se volvió loco un día al despertar de un profundo sueño y descubrir que alguien le había robado todas sus máscaras. Entonces, salió corriendo por las calles, buscando a los culpables, mientras la gente lo increpaba; pero cuando alzó su cabeza y dejó que el sol le acariciara el rostro, se dio cuenta de que ya no quería máscaras y bendijo a los ladrones. Gracias a ellos, se había dado cuenta de que le impedían ver la vida bajo el sol, su auténtica existencia. Y en esa locura halló su libertad. Algo así ha hecho Berbel en Las mil y una con los personajes de los cuentos, pidiéndoles que se marcharan de paseo con sus trajes confeccionados a medida. A cierta edad, hay que dejarse de monsergas y besar al sol de tú a tú.



Parece que Berbel, a través de su alegato contra el miedo y la mentira, quisiera decirnos que las formas están cambiando hacia un futuro más abierto y que la palabra sigue ahí para configurar una nueva realidad conceptual, emocional, sin desequilibrios de género, raza, edad, condición social. Es hora de despertar del engaño y vivir alejada de las patologías de una ratita presumida. Y, como hijos e hijas de nuestra época, la autora nos incita al desafío de un entorno que hoy se abre a la creación de personajes más libres, porque aún “hay sastrecillos valientes que se salen con la suya”. Nada que temer. Habría que recuperar al mago -ausente de la vida cotidiana-, la escoba y la alfombra, vehículos de transporte de las alturas… Hemos hundido las metáforas que revelan la esencia de la imaginación: ¿dónde quedó el vuelo de la fantasía? Berbel denuncia la domesticación del mundo mágico que a duras penas subsiste en el fondo de los libros de cuentos.



No hay que perder la ilusión, aunque el dinosaurio de Augusto Monterroso no estuviera al despertar en Las mil y una: “Se había marchado./ En un cartel que colgaba/ del pomo de la puerta, rezaba:/ No molesten./ Ya se sabe, hay animales/ que se extinguieron/ en las heladas del olvido/ y otros que se quedaron en la historia/ por el calor del recuerdo”. Quizá los nuevos tiempos, los milagros del siglo XXI, nos abrirán unos ojos QR-code para descubrir que el dinosaurio todavía estaba allí.




* Las mil y una (Dikrayát), de Berbel, recibió el XIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, 2005.

Saturday, March 26, 2011

GATA EN TRÁNSITO


POESÍA / GATA EN TRÁNSITO de Teresa Iturriaga Osa
 
 


EDITORIAL ALHULIA, GRANADA 2011. Colección Palabras Mayores



Prólogo de J. M. Caballero Bonald

“PASAJERA A BORDO DEL SUEÑO”


Tengo la impresión de que Teresa Iturriaga escribe poesía por lo mismo que necesita hablar con los demás. Quiero decir que su actividad como poeta está expresamente relacionada con sus cotidianos hábitos comunicativos. Basta con elegir un poco al azar alguno de los poemas que se reúnen en este libro para comprobarlo. Teresa Iturriaga ha ido elaborando Gata en tránsito como si realmente se tratara de un diario en el que fuera informando a sus lectores –o a sus oyentes- de las relaciones que mantiene con la vida que la rodea. Por ahí se filtra efectivamente una serie de confidencias y reflexiones que van poniendo de manifiesto la personalidad humana y literaria de la autora. Y por ahí se estabiliza un concepto general del acto de escribir que remite a la vez a una educación de delicados matices emotivos y a una sensibilidad de muy fervientes conexiones con lo que se entiende por vocación.

Hay en estos poemas un reiterado empeño de interpretación de la poesía misma. Elijo dos ejemplos entre otros posibles: “la poesía es una suerte de enfermedad”, o bien, “la poesía sobrevive frente a la barbarie”. Afirmaciones como estas exteriorizan bien a las claras uno de los principales objetivos de Teresa Iturriaga: el del trasvase a un cauce poético de las enseñanzas propias de cada día vivido. En Gata en tránsito se buscan respuestas a todo ese almacén de preguntas interiores. “Pasajera a bordo del sueño”, la autora usa unas formas escuetas, explícitas para narrar un mundo personal que tiene mucho que ver con la experiencia del paisaje. Abundan ciertamente en el libro las referencias a una flora y una fauna que constituyen de hecho el escenario de una poesía a la vez susurrante y extrovertida, no exenta a veces de secretas ramificaciones. Cuando Teresa Iturriaga escribe “Tú, túnel del yo”, está sacando a flote esa parcela de la expresión poética que precisa de ciertas dosis enigmáticas para ser más sugestiva. Gata en tránsito cumple sobradamente con esos atributos.

                                                                J.M. Caballero Bonald
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Teresa Iturriaga Osa con el maestro J. M. Caballero Bonald
 
 
 

Monday, September 11, 2017


 

Presentación del libro “DeLirium”

de Teresa Iturriaga Osa

 

Biblioteca municipal de Teguise (Lanzarote)
 
El acto tuvo lugar a las 20.00 h
del viernes día 22 de septiembre de 2017
 
La autora conversó con el escritor Manuel Concepción
 
Editorial La Vocal de Lis, Barcelona, 2017.
 
 



"Una escritura sin fronteras"


DeLirium viene a confirmar lo que ya sabíamos: Teresa Iturriaga Osa es una escritora que, sin abandonar nunca su inquietante mirada poética, posee también el don de la narración. Los que conocemos su poesía, que casi tiene cuerpo físico, y sus relatos, siempre sorprendentes, leemos este libro con la seguridad de que no vamos a encontrar una sola rendija por la que pueda entrar la decepción.
(Del prólogo de Emilio González Déniz, para DeLirium)


 
 

Teresa Iturriaga Osa es Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC (Gran Canaria). Trabaja en periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Ha colaborado en proyectos de investigación europeos y ha dirigido encuentros interculturales con voces de mujer. En su bibliografía: Mi Playa de las CanterasJuego astralYedra en vuelo, Revuelto de isleñasDesvelosSobre el andénGata en tránsitoCampos ElíseosEn la ciudad sin puertas DeLirium. Participación en varias antologías: Orillas AjenasHilvanesFriccionesQue suenen las olasEcos IIDoble o nadaEspirales PoéticasMadrid en los Poetas CanariosParísMujeres en la Historia I-II-III y Casa de fieras.
 
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Teresa Iturriaga con el escritor Manuel Concepción

Thursday, September 13, 2012

RECITAL DE POESÍA



 
Actividades en septiembre en San Sebastián / Iraileko ekitaldiak Donostian

19 iraila, septiembre, 19.00 h




asteazkena, miércoles




GATA EN TRÁNSITO

POESIA ERREZITALDIA


Teresa Iturriaga Osak Gata en tránsito poesia liburua aurkeztuko du Mugak aldizkariko koordintzaile den Peio Aierbek lagunduta.


J.M. Caballero Bonald idazle eta poetak Iturriagari buruz idazten du: “Badirudi Iturriagak besteekin hitz egiteko duen behar berberagatik idazten duela poesia. (…) Iturriagak eguneroko bat balitz bezela idatzi du Gata en tránsito, eta bertan bere irakurle –edo entzuleak- inguruko bizitzarekin mantentzen duen erlazioaz informatzen ditu. Bertatik iragazten dira idazlearen gizatasuna eta literatura agerian uzten duten konfidentzia eta gogoetak. Eta horrek agerian jartzen du bere idazkeran ñabardura hunkigarriz ikututako heziketa eta bokazio bezela ezagutzen dugunarekin lotura estua duen sentiberatasuna.

Teresa Iturriaga Palma de Mallorcan jaio zen eta 1985etik Gran Canarian bizi da. Besteak beste, kontakizun eta poema ugari argitaratu ditu, eta 2008an bi sari jaso zituen bere poesia lanengatik: El verso digital III. Nazioarteko Poesia Lehiaketa eta Encuentro por la paz III. Poesia Lehiaketa irabazi zituen.



ELKAR Donostia




C/ Fermin Calbeton 21, 19.00 h.




GATA EN TRÁNSITO

RECITAL DE POESÍA


Teresa Iturriaga Osa presenta el libro de poesía Gata en tránsito acompañada por el coordinador de la revista Mugak, Peio Aierbe.


El escritor y poeta J.M. Caballero Bonald dice de Iturriaga que “escribe poesía por lo mismo que necesita hablar con los demás. (…) Teresa Iturriaga ha ido elaborando Gata en tránsito como si realmente se tratara de un diario en el que fuera informando a sus lectores –o a sus oyentes- de las relaciones que mantiene con la vida que la rodea. Por ahí se filtra efectivamente una serie de confidencias y reflexiones que van poniendo de manifiesto la personalidad humana y literaria de la autora. Y por ahí se estabiliza un concepto general del acto de escribir que remite a la vez a una educación de delicados matices emotivos y a una sensibilidad de muy fervientes conexiones con lo que se entiende por vocación.”


Teresa Iturriaga nació en Palma de Mallorca y desde 1985 reside en Gran Canaria. Entre otros, ha publicado varios relatos y poemas, y en 2008 obtuvo dos premios por sus trabajos: ganó el III Certamen Internacional de Poesía El verso digital y III Certamen de poesía Encuentros por la paz.

Tuesday, June 21, 2016


EN LA CIUDAD SIN PUERTAS

Colección de relatos
 

El nuevo libro de ATTK Editores reúne relatos sobre Las Palmas de Gran Canaria escritos hace unos años por María Dolores de La Fe y Teresa Iturriaga Osa. Cuenta con un prólogo excepcional del escritor J. J. Armas Marcelo: "Ahora, este libro que prologo, este libro de cuentos de María Dolores de la Fe y Teresa Iturriaga me acercan al amor en su lectura. Me congratulan con la ciudad en la que nací, iluminada e imaginada por esas dos grandes señoras de la escritura literaria. Las dos fueron amigas hasta el final, hasta la muerte de María Dolores de la Fe, e incluso después continúan siéndolo a través
del recuerdo y de este libro de relatos que tanto me ilusiona prologar".




Tengo la inmensa alegría de anunciar la publicación del ebook "En la ciudad sin puertas" en ATTK Editores. Un libro de relatos que escribí hace unos años con María Dolores de la Fe y, sin embargo, no ha podido ver la luz hasta hoy. Nos cerraron muchas puertas al presentarlo en diferentes instituciones a las que acudimos con la única intención de regalarlo, pero no tuvimos éxito, aunque nunca desistimos a pesar de los obstáculos. Por eso, quiero agradecer el esfuerzo y la generosidad de las personas que han contribuido al nacimiento del libro.

En primer lugar, a toda la familia de Lola de la Fe, por depositar su confianza en mí para llevar a cabo este proyecto tras su fallecimiento.

A Guadalupe Martín Santana, editora de ATTK, por su exquisita sensibilidad y profesionalidad a la hora de abordar todas las partes del proyecto.

A J. J. Armas Marcelo, que ha escrito el prólogo con la brillantez característica de su pluma literaria. Paso a paso, nos revela el auténtico sentido de la obra con palabras dedicadas desde la maestría y la amistad más sincera. Un escritor de verdad.

A Augusto Vives, por su obra de portada, reflejo visionario de esa ciudad sin puertas que llora su lluvia de anhelos.

Brindo por la memoria de Lola de la Fe y les invito a nuestro sueño. Gracias.
 

Teresa Iturriaga Osa
 
Escritora y traductora


 
  
Foto / Los escritores Juan Jesús Armas Marcelo,
Emilio González Déniz y Teresa Iturriaga Osa
en la Playa de las Canteras, junio, 2016.
  
 
PRÓLOGO DE J. J. ARMAS MARCELO


        Un día cualquiera, a María Dolores de la Fe se le ocurrió una idea más que genial. Era una ocurrencia escandalosa. Ella sabía que nadie se la iba a tomar en serio, pero también sabía que todo el mundo iba a leer esa idea y que la gente comentaría lo que ella había pensado. Y había pensado nada más y nada menos que Cristóbal Colón había sido una mujer. Una mujer en la cúspide del mundo. Una mujer entera que se había escondido bajo el ropaje de un aventurero que conocía por intuición como la palma de su mano el mapa entero del mundo. Sólo que al revés: viajó con muchos hombres, igual de aventureros que ella, al fin del universo planetario, a descubrir nuevas tierras que estaban al otro lado de su rumbo. Bajo el nombre de Cristóbal, en español, en italiano, en catalán o en portugués, aquella mujer inventada por la escritora isleña hizo fortuna en la Historia. Tanta como su ocurrencia en la vida de la gente.

        María Dolores de la Fe no era sólo una mujer divertida, ocurrente, simpática y amable. Tenía un concepto de la vida lleno de sugerencias, escribía en los diarios de su tierra y siempre tenía un elemento de optimismo que muchos interpretaban como una frivolidad, una superficial frivolidad. Estaban equivocados. Lo suyo era humor. No humor sarcástico, no humor de combate, de vanguardia, sino humor directo, sin chiste, pero con una fina ironía propia de una escritora francesa de entreguerras. Estoy seguro que, de haber nacido y vivido en París, María Dolores de la Fe hubiera sido una gran escritora francesa. Pero nacióen un mundo insular que marginaba a los escritores de entonces, cuanto más a una escritora como ella que, sin embargo, no tuvo nunca en cuenta los desvaríos y desdenes de su propia gente. Más bien, y siempre lo pensé, no sólo ahora, los perdonaba. Porque había en ella una fuerza humana descomunal que repartía a todas horas sin esperar cobrar nada por ese regalo.

         Teresa Iturriaga: la conocí de lejos, en la presentación en Las Palmas de Gran Canaria de mi novela El Niño de Luto y el cocinero del Papa. Recuerdo que esa presentación fue un éxito, pero lo que me quedó hasta hoy, y creo que para siempre, fue la complicidad de aquella escritora que, al final del acto, se atrevió a pedirme una cita o algo así. Para hablar de un proyecto en el que usted está involucrado, me dijo. Y me llenó de curiosidad. Era escritora. Y traductora. Y muy preocupada -noté- por las cuestiones literarias. No había nacido en Las Palmas de Gran Canaria, pero vivía en la isla desde hacía bastantes años ya y estaba arraigada en un paisaje que a mí siempre me ha conmovido, hasta hacerlo objeto y título de una de las novelas que estoy escribiendo: la playa de las Canteras.

         Nos hicimos amigos. Hablamos. Conversamos. Discutimos a veces con pasión, siempre sobre cuestiones relevantes de la vida. Tiene una vitalidad asombrosa, que derrota a sus interlocutores por fuerza, razón y estilo. La misma fuerza, razón y estilo que poseen sus textos literarios, todos los que he leído, incluso los escritos a contracorriente. Es fundamentalmente poeta, aunque transita con frecuencia el cuento (que en ella no deja de ser un elemento literario verdaderamente poético), y tiene un problema grande: inyecta tanta pasión en su discurso oral como en el escrito. Han pasado ya unos años de nuestro primer encuentro, y de todos los demás está llena nuestra amistad, y la leo siempre con una curiosidad intelectual que va más allá del interés para anclarse en la lealtad amistosa, la que dice la verdad aunque no gusta, la que no miente nunca. Es, además, una de las mejores lectoras que conozco de mis textos, sobre todo mis artículos y novelas, y la quiero tanto que no puedo negarme nunca a sus ocurrencias. Cafés. Tragos. Conversación: lo paso en grande. Y aprendo.

         Ahora, este libro que prologo, este libro de cuentos de María Dolores de la Fe y Teresa Iturriaga me acercan al amor en su lectura. Me congratulan con la ciudad en la que nací, iluminada e imaginada por esas dos grandes señoras de la escritura literaria. Las dos fueron amigas hasta el final, hasta la muerte de María Dolores de la Fe, e incluso después continúan siéndolo a través del recuerdo y de este libro de relatos que tanto me ilusiona prologar. Cierto: María Dolores de la Fe, que murió con muchos años, conoce el territorio físico que acaricia con palabras de amor y de humor como si todavía estuviera pisando esa geografía casi siempre huidiza de la isla en la que vivió. Teresa Iturriaga asume su papel de advenediza, o eso creo, aunque sabe de memoria que la única patria posible es su propia memoria y la de los que la rodean con tanto amor. Las dos son atrevidas. Hablo del atrevimiento encendido del escritor, esa curiosidad que todo los husmea y a todo le saca segundas y terceras, esas músicas que sólo oyen los pocos y pocas que atienden a sus propios pasos y se quedan con el eco de sus pequeñas aventuras para esculpir después en palabras ordenadas su mundo literario, el mundo de estos cuentos en los que el lector puede descubrir tesoros escondidos sólo a la vista de los que leen con interés intelectual, interés cultural, por encima de protagonismos y de excesos sociales.

          No soy amigo de aplaudir los libros de mis amigos más cercanos, salvo que estudie en ellos esa música oculta que me descubre espejos sagrados que se dibujan para siempre en mi memoria. Estos relatos de la ciudad son luminosos, poéticos, a ratos humorísticos. No es que se dejen leer, sino que una vez dentro de cualquiera de ellos es obligatorio leer todos los demás. Teoría de conjunto: sospecho que el acuerdo para este proyecto que ahora ve la luz fue total, sin despachos ni empachos personales. Con la calma y la lealtad que producen la literatura de verdad y la verdadera amistad.

           Me cuentan, aunque yo no lo comparto, que no hay peor enemiga de una escritora, cualquiera que ella sea, que otra escritora. Y así sucesivamente. No me consta, aunque haya casos, raros pero casos, al fin y al cabo. El caso de María Dolores de la Fe y de Teresa Iturriaga no es único en el mundo, pero es uno de los mejores que conozco. Y conozco, a estas alturas de la vida y de mi mundo, bastantes casos de lealtad y efectividad.

           Vayamos al libro: cada cuento es un pequeño universo que relata, a veces con mucha poética interna, un sentimiento. No puedo decir, luego de leerlo dos veces y media, que uno sea mejor que otro. Todos me gustan, como si los hubiera escrito yo. Todos me emocionan. Son relatos que pertenecen al mundo de los afectos y en ese mundo, tan secreto a veces, sólo mandan las dos escritores consiguiendo un sincretismo pasmoso al final de la lectura.

            De modo que esta ciudad escrita es una ciudad de las dos, la arquitectura del relato, cualquiera de ellos, de una y de otra, está llena de guiños y respetos, llena de finura, de una elegancia poco común en mi mundo, el mundo de la literatura en el que me he movido a lo largo de toda mi vida. Ni la una ni la otra son escritoras académicas de las que aprender como si leyéramos un catecismo. Hablo de literatura y eso basta. Hablo de amor por la escritura literaria, que es el sustento mayor en el que se ajusta cada uno de los relatos, cuyo desarrollo y final son exactos, traídos a la escritura en el punto exacto. Personajes, intérpretes, figurantes: nada sobra. Tampoco ningún paisaje, ningún recuerdo, ningún detalle que aquí es detalle y no pincelada de tres al cuarto.

           Octavio Paz decía, a veces con la boca chica, que el género literario de la novela era para gente menor intelectualmente. Lo decía con sarcasmo: fue tan difícil para él que comenzó escribiendo una novela y terminó escribiendo uno de los más grandes ensayos del mundo hispánico: El laberinto de la soledad. Por el contrario, Hemingway, gran novelista, explicaba que la novela es una pelea que se gana por puntos, mientras el cuento es un género (otra pelea) que se gana por KO. Y él sabía mucho de boxeo y de relatos: escribióalgunos de los mejores de la literatura universal. Hemingway, aquel gigante. Henry James decía que para ser escritor de novelas había que tener una voluntad férrea. Tengo para míque, tal vez, todos tengan un poco de razón. En cuanto a la afirmación de Henry James, se la atribuyó a los verdaderos escritores: los que nunca salen de su territorio personal, de su escritura. Los que y las que nunca salen de la literatura, sino que se pasan toda la vida, con sus trabajos y sus días, obsesionadas por la escritura literaria. Y este es el sentido que quería a dar a mis palabras: estamos ante el libro conjunto y completo de dos escritoras de verdad; una, ya fallecida, se pasó la vida escribiendo y recordando. Algunos la dieron por simple costumbrista. Allá ellos; la otra cayó en las redes de esta manía asombrosa de la escritura literaria, se fabrica todos los días sus propios escenarios, escribe viaja, habla, asiste al mundo. Y saca consecuencias de todo en su literatura, en su vicio de escribir, como decía John Updike: que la literatura, para un escritor o escritora de verdad, es un vicio que no se quita nunca. Pasen y lean. Y seguramente me darán la razón. En todo o en casi todo de lo que acabo de escribir.

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El libro puede conseguirse en formato digital en la plataforma Amazon
 
 

 
Teresa Iturriaga Osa