Friday, July 23, 2021

 

Revista de poesía Azharanía / n.º 23

Castellón, verano 2021.

Recomendaciones de libros

ARDEN LAS ZARZAS (Ed. La vocal de Lis)

de Teresa Iturriaga Osa

 

https://issuu.com/elalmadartertuliapoetica/docs/azharan_a-23

Gracias a Marcelo Díaz García

Wednesday, July 14, 2021

                                         

               PALABRA DE GOURMET

Colección de relatos

Letras y cocina

*

*

Si hay algo que cuido en mi vida cotidiana es que no se me queme la comida mientras escribo. Son tareas simultáneas que llenan de inspiración mis platos aderezados de historias. Porque en ese ir y venir del despacho a la cocina —mis lugares favoritos de refugio y creación—, la imaginación va dando forma a las letras alrededor del fuego. Recetas con aromas de lugares y culturas diversas. Y esa danza de sorpresas, colores, sabores y memorias personales es la esencia que se desprende del libro «Palabra de Gourmet». Alquimia de ocho relatos en sazón. Buen apetito.

Teresa Iturriaga Osa

                                                          www.lavocaldelis.com


Friday, July 2, 2021

 

LA CUCINA DI MARÍA




Desde muy joven, mi hija María sintió la vocación de su aitite, el chef J.J. Iturriaga. Recuerdo el día que me invitó a comer en Tenerife y me comunicó su decisión de estudiar cocina en la Escuela de Hostelería de Santa Cruz. Aún conservo la carta de mi aita emocionado y orgulloso de su nieta. Sus líneas fueron un ejemplo de ternura, escritas por un hombre humilde hasta los huesos, sin tonterías, aunque hubiera sido dos veces campeón de España de cocina y Estrella Michelín. Para María, sus consejos fueron un respaldo importantísimo. Desde entonces, su carrera profesional ha ido siempre de la mano de la excelencia gastronómica: Restaurante Martín Berasategui, Restaurante Guggenheim Bilbao-Aduriz, Hotel Abama Ritz-Carlton, Sheraton Fuerteventura Golf & Spa Resort, Volvo Ocean Race, Princesa Yaiza Suite Resort, Relais Baia Bianca Suites, Hotel Airone del Parco & delle Terme, etc. Su vida es un crisol de culturas. Canarias, Euskadi, Navarra, Colombia, Panamá, Bahamas, Caribe, Cataluña, Elba, Toscana... Tierras, cielos y mares, sueños que son reflejo de su ser. Y verla actuar mientras inventa platos exquisitos es todo un espectáculo, ¡una coreografía! Nuevos mundos sensoriales se dan cita en sus creaciones, con esa gracia con la que firma todo lo que hace. Chapeau. Besos y éxitos, Bella.


Teresa Iturriaga Osa


 

Fotos: María Del Río Iturriaga


***

(…) “Tendría que decirte cómo los justos, siempre cautos para sustraerse al espionaje de los sicofantes y a las redadas de los jenízaros, se reconocen por el modo de hablar, especialmente por la pronunciación de las comas y de los paréntesis; por las costumbres que mantienen austeras e inocentes eludiendo los estados de ánimo complicados y recelosos; por la cocina sobria pero sabrosa, que evoca una antigua edad de oro: sopa de arroz y apio, habas hervidas, flores de calabacín fritas.” 

Italo Calvino, Las ciudades invisibles.



Friday, June 4, 2021

 

Fuego de lirios



Cuando aparece el amor

único entre las gentes,

las ventanas se vuelven atrás

para no dejar pasar el ruido.

Tiene enseñadas a las cortinas

a abrirse y a cerrarse 

con una simple palmada

pero no se lo dirá a nadie.

Ellas saben que al llegar a sus brazos

a la casa se le saltan los fusibles por los ojos

y no pueden parar de cantar.

 

 

Para colmo, no sólo resucitan los marcos, 

grifos, persianas

qué más quisieran ellas que parar el incendio,

sino también los lirios congelados

en las lindes de su jardín.

 

 

Se entiende que estén nerviosas

porque no están acostumbradas

a esa orquesta de caricias

que van y vienen

bailando

su por allí,

su por allá...

y su sígueme hasta aquí,

mordisco a mordisco,

pomo a pomo, 

untadas de besos.



Teresa Iturriaga Osa

 

Saturday, May 22, 2021

 


PALABRA DE GOURMET 

Teresa Iturriaga Osa



Próximamente

Ed. La vocal de lis, Barcelona, 2021.



Sunday, May 9, 2021

 

GATA EN TRÁNSITO


POESÍA / GATA EN TRÁNSITO de Teresa Iturriaga Osa
 
 


EDITORIAL ALHULIA, GRANADA 2011. Colección Palabras Mayores



Prólogo de J. M. Caballero Bonald

“PASAJERA A BORDO DEL SUEÑO”


Tengo la impresión de que Teresa Iturriaga escribe poesía por lo mismo que necesita hablar con los demás. Quiero decir que su actividad como poeta está expresamente relacionada con sus cotidianos hábitos comunicativos. Basta con elegir un poco al azar alguno de los poemas que se reúnen en este libro para comprobarlo. Teresa Iturriaga ha ido elaborando Gata en tránsito como si realmente se tratara de un diario en el que fuera informando a sus lectores –o a sus oyentes- de las relaciones que mantiene con la vida que la rodea. Por ahí se filtra efectivamente una serie de confidencias y reflexiones que van poniendo de manifiesto la personalidad humana y literaria de la autora. Y por ahí se estabiliza un concepto general del acto de escribir que remite a la vez a una educación de delicados matices emotivos y a una sensibilidad de muy fervientes conexiones con lo que se entiende por vocación.

Hay en estos poemas un reiterado empeño de interpretación de la poesía misma. Elijo dos ejemplos entre otros posibles: “la poesía es una suerte de enfermedad”, o bien, “la poesía sobrevive frente a la barbarie”. Afirmaciones como estas exteriorizan bien a las claras uno de los principales objetivos de Teresa Iturriaga: el del trasvase a un cauce poético de las enseñanzas propias de cada día vivido. En Gata en tránsito se buscan respuestas a todo ese almacén de preguntas interiores. “Pasajera a bordo del sueño”, la autora usa unas formas escuetas, explícitas para narrar un mundo personal que tiene mucho que ver con la experiencia del paisaje. Abundan ciertamente en el libro las referencias a una flora y una fauna que constituyen de hecho el escenario de una poesía a la vez susurrante y extrovertida, no exenta a veces de secretas ramificaciones. Cuando Teresa Iturriaga escribe “Tú, túnel del yo”, está sacando a flote esa parcela de la expresión poética que precisa de ciertas dosis enigmáticas para ser más sugestiva. Gata en tránsito cumple sobradamente con esos atributos.

                                                                J.M. Caballero Bonald
 
 





Thursday, May 6, 2021

 

¡UNA DE ALIOLI!

 


   Y sírveme otra copa de eso que tienes ahí,

de ese licor añejo que en la etiqueta pone “Vida”.

 

        Sabíamos que, al salir del aeropuerto, la mesa en el restaurante de Las Coloradas tenía que estar reservada. Eran demasiados meses sin probar aquel sabor delicioso del pan con matalauva y el alioli que nos ponían de entrante desde que las niñas eran pequeñas. Una tarrina duraba muy poco, se acababa en segundos. Y es que una familia vasca sin apetito es como una playa sin arena, algo inconcebible. Doy fe. El caso es que aquel bautismo sensorial se había convertido en un dogma de fe, una religión cuyos preceptos seguíamos a rajatabla cada vez que nuestras hijas llegaban de visita. Su hambre de alioli era tan voraz que ya les habían contagiado esa pasión a sus compañeros de vida, adictos sin remedio a los mojos y salsas canarias. Por eso, nada más sentarnos a la mesa, Estefanía gritaba muy alto la comanda de cocina: ¡Una de alioli! ¡Que ya están aquí! Toda una ración para bañarse en ella.


        Era octubre, habían venido a celebrar mi cumpleaños como mandaba la tradición. La terraza estaba repleta de comensales, el aire estaba limpio, el salitre del océano inundaba el nivel del alma. Una sensación de placer nos confundía de piel, atravesando las barreras de las otras personas. No solo podían oírse nuestras voces, sino también las suyas, nítidas, flexibles, libres de peligro. Cuando esto sucedía, el tiempo de ausencia se llenaba de presencia. Qué felicidad. Fuera de la ciudad, tras largas jornadas de viaje, como en épocas anteriores, el alboroto se hacía fiesta en el caravasar. Era hora de comer y de brindar. Primero pedíamos las lapas a la plancha, los calamares saharianos, las papas arrugadas con mojo y los berberechos salteados. Después, le tocaba el turno al agriote, la merluza salvaje del Atlántico. Una delicia de sabor. Poníamos los ojos en blanco. Todo regado con vino canario. Y cuando llegaban los bombones helados de La Peña la Vieja, empezaba lo mejor, con el café, los mojitos y el limoncello. Practicábamos el juego de echarnos un pulso, un rito ancestral. Madre y padre con hijas, yernos con suegros, hermana con hermana, cuñado con cuñado y cuñada… era muy divertido. Un jolgorio de arengas y risas se hacía espacio sobre la mesa de apuestas familiares.


        Aquel día, entre pulso y pulso, María fue al servicio y detuvimos la contienda unos minutos para descansar, pero al regresar, se percató de que había olvidado sus flamantes gafas de sol en el lavabo. No se sabe cómo pudo suceder, pero no estaban allí, desaparecieron por arte de magia, un robo a plena luz del día. Fue la movilización general: Andrea y Matthieu removieron Magazzini con Brocéliande para dar con ellas, Maite iba levantando discretamente los manteles y miraba por el suelo, mientras nosotros rastreábamos los gestos de los clientes que entraban y salían del local. Fue inútil volver a revisar minuciosamente el baño de señoras y dar noticia de la pérdida a las camareras del salón interior. Nadie las había visto. Unas gafas de sol de marca Swarovski no podían pasar desapercibidas; sin duda, alguien las había cogido. María estaba segura de que la joven que coincidió con ella en los aseos se las había quedado. Era una sensación muy justificada por su forma de bajar la mirada cuando se acercó a su mesa a preguntarle. No dejaba de ser curioso que ella y sus amigos no tardaran ni cinco minutos en pedir la cuenta, levantarse y salir corriendo del lugar. Y en medio de aquel teatro, con la desfachatez de su cara de inocencia, la muy hipócrita se acercó a nuestra mesa para despedirse y desearnos éxito en las pesquisas. Entonces, se acabó el paripé. Había traspasado el límite de la paciencia. María la miró fijamente.

 

¿Quieres un pulso? espetó.

¿Cómo dices?le respondió la ladrona.

Digo que vayas sacando las gafas del bolso.

¿Pero… mira?, ¿pero tú de qué vas, enterada? tartamudeaba de ira.

Mira... mira… toleta… Yo ya no tengo edad para ser Blancanieves... que a fuerza de madrastras y de enanos, he hecho músculo, y ahora.... te puedo. Dame mis gafas y piérdete –pronunciaba aquellas palabras con tanta firmeza que se oyeron por toda la terraza, ante la audiencia de un público expectante.

 

        Y, por supuesto, se perdió, y con ella, las gafas. Nunca aparecieron, pero alguien aprendió la lección. Eso seguro. Quién sabe si la loca y sus secuaces las lanzaron rabiosamente desde su coche hacia El Confital y las recogió algún peregrino sediento de sombra para ayudarle en su camino. El cosmos suele equilibrar el caos con su fluir ondulante. Tiempo al tiempo. Mientras tanto, abre el ojo y desparrama la vista.