Thursday, November 4, 2021


GRITO

    Se suceden los minutos de silencio y las muestras de repulsa por el terrible asesinato del niño de 9 años en Lardero y la violación de la joven en Igualada. Una madre pide ayuda para localizar a los agresores de su hija de 16 años ingresada en la UCI mientras entierran a un inocente. Llueve un silencio gris por las víctimas. Dolor. Impotencia. Rabia a bocajarro. Las madres de Lardero llevaban meses denunciando a la policía que el sospechoso había intentado engañar con sus trampas a varios niños y niñas. Sin embargo, no fueron escuchadas. Álex jugaba disfrazado con sus amigos en el parque cuando fue secuestrado. La menor fue violada en la madrugada del pasado lunes cuando se dirigía a la estación de tren tras salir de una discoteca de Igualada.

El miedo recorre nuestras casas. Basta ya. El campo de la psicología clínica, forense y judicial no puede justificar el relajamiento de las medidas de prevención de la reincidencia sexual en ciertos individuos; por el contrario, debe comprender la peligrosidad de su carácter patológico asesino. Ante una enfermedad mental, solo cabe el control psiquiátrico y policial. La ciudadanía exige firmeza en el cumplimiento de los protocolos para prevenir delitos. Es un derecho.

Con la vida, he ido aprendiendo que la bondad no surge de forma innata en el ser humano, la bondad es una conquista. Y esa batalla contra la bestia se libra en el interior de una madre cuando desenvaina su espada y grita, grita su ira, pero no decapita al agresor. La justicia y la cárcel deben hacer el resto.

Teresa Iturriaga Osa


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