"They run as fast as they can. A gasp at the cost of effort. Other fall and no longer stand. Some, more resistant, sing a song to give encouragement. She says, do not let your head like one that has been vanquished. She says, wake up, come on, the struggle is long, the fight is difficult. Then they shout with all their strength to show their enthusiasm. "(Monique Wittig, The Guerrillas).
Un brinco acurrucó su furia en las flores de marzo.
Y allí se quedaron, silencio y estrellas,
iris y garzas, quietos en la paz de las horas,
juntos sin locura ni ficción de continente.
Solos con la dulzura de Fígaro,
acariciando el lamento adherido a sus ojos.
Y una noche, en secreto, lo esparcieron
por el cosmos con sus manos
marineras, siempre benditas.
Teresa Iturriaga Osa
(a María y Andrea)
Monday, March 8, 2021
Reseña de "Arden las zarzas"
por Vicente Marrero Pulido
publicada en el periódico CANARIAS 7 (7/3/2021)
ARDEN LAS ZARZAS
Teresa Iturriaga Osa
En 2010 publicaba Teresa Iturriaga un libro de ocho relatos bajo el título de Desvelos, pero la diversidad de historias y de protagonistas no constituía más que una forma aparente de transmitir un único mensaje: la denuncia del secular acoso y maltrato de que han sido víctimas las mujeres en todo el orbe y sin distinción de razas, edades y clases. Ahora vuelve Teresa, con mayor experiencia literaria y con dominio absoluto de forma y contenido, a abordar este espinosísimo problema con nuevos y hermosos artificios, aunque no desde la perspectiva de las mujeres como víctimas, sino como un compendio de ejemplos dispuestos en un orden aleatorio en los que las protagonistas se muestran como reclamos de actitudes, roles y sendas hacia la igualdad entre mujer y hombre dentro de sociedades marcadas por viejas convenciones y durísimas restricciones. Constituyen estas historias un llamado clamoroso a la sólida unión del mundo femenino en el movimiento de lucha contra una injusticia sin nombre como si ellas hubiesen nacido con delito. Así consta en el excelente poema que abre el libro (“Mujer, Llave de oro”) a modo de preámbulo. En este sentido, la obra tiende la mano al feminismo serio y comprometido, pero también rezuma feminidad en su arquitectura, en el manejo del lenguaje y en la fina sensibilidad que asoma en todos los intersticios de las palabras que se suceden desde el principio hasta el final.
Se trata de un compendio de seis relatos o historias de siete ejemplos de mujeres que vivieron momentos que se han contado en mayúsculas pero que, sin embargo, estaban amenazados, con mucha mayor virulencia que la de hoy, por la adversidad y la marginación de la mujer. Son muchas y grandes las cualidades que ofrecen todas sus páginas. Nada más hojearlo, llama especialmente la atención la disposición y forma de estructurar el contenido porque la autora elige tanto la poesía como la prosa en una combinación muy original. No estamos ante un hibridismo caprichoso. Es más, diría que la doble naturaleza de Arden las zarzas, es decir, lo que cuenta objetivamente y lo que emociona o hace sentir, llama a la mezcla formal, a la justificación de un género mixto. De tal forma están soldadas poesía y prosa que todo el texto se ofrece como una labor de bordado femenino en el que los poemas (doce en total) se ensartan, o “se enzarzan”, como dice Teresa, entre los distintos relatos, de forma que a cada historia la autora le asigna un poema de apertura y otro de cierre, y todo queda perfectamente enhebrado, como lo están el comienzo y el final del libro con sendos poemas que sirven de exordio y recapitulación respectivamente.
A ello es preciso añadir que la objetividad de la prosa, en la que por lo común las palabras están dentro de su área de confort, es decir, en un ámbito más propiamente denotativo, está magistralmente complementada por la forma mágica del verso, o bien por un lenguaje más críptico en el que las palabras se someten a combinaciones y encuentros inesperados para el lector, pero que, sin embargo, aportan una gran carga emotiva y estética. Aun así, los poemas ensartados con los relatos no dejan de mantener una especial relación intertextual que se sustenta en asociaciones pragmáticas e implicaturas cuyos referentes son los personajes de los que se narra sintéticamente su historia, es decir, los poemas expresan en otra dimensión lo que expresan también los relatos. Sutilísima forma de demostrar la autora cómo desea llegar a sus destinatarios.
Las siete mujeres para seis relatos (Lady Sarah Forbes, María Walewska, Leonora Carrington, Carmen Tórtola, Mme. de Stäel, Octavia y Cleopatra) fueron “zarzas ardientes” que no quisieron consumirse sin dejar testimonio de su paso por la vida, pero es que esa certificación que ellas mismas firmaron y rubricaron con sus actos, con sus alegrías, pero también con sus tropiezos y desconsuelos, sin duda continúa teniendo la misma validez notarial en la actualidad, y con mayor razón porque, si rebobinamos la historia y nos paramos a desentrañar la intrahistoria, o la letra menuda y ya desvaída de tanto buscarla, las vemos marcando el paso, adelantándose, en avanzadilla, a todas las épocas, como ejemplos de valentía, de riesgo y de lucha. En su contra, podría decirse que la pertenencia a una clase poderosa e influyente, o, como en el caso de Carmen Tórtola, su dominio para atraer la atención de quienes de alguna forma figuraban en los cuadros de honor de la intelectualidad y de la política, les sirvió de catapulta para hacerse más visibles que otras, pero hay que tener presente que en la clase de que hablamos estaban más arraigadas las convenciones y los patrones estrictos de vida social, obstáculos que ellas habían de salvar no sin sufrir menoscabo y ruina de su prestigio.
Teresa Iturriaga, con total acierto, ha querido brindarnos esta excelente introspección de las siete mujeres para demostrarnos que para ellas el tiempo no se había parado ni se habían esfumado sus aspiraciones de libertad y, sobre todo, de igualdad y respeto. Yo creo que estamos ante una matrícula de honor en saber crear materia literaria con un mensaje tan bien logrado y tan necesario.
Dr. Vicente Marrero Pulido
Vicente Marrero Pulido es Doctor en Filología Española por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y ha ejercido como Profesor Titular de Lengua Española en la Facultad de Traducción e Interpretación de la ULPGC. Ha participado en diversos Proyectos de Investigación financiados en convocatorias públicas, entre los que cabe mencionar:Traducción de Relatos Cortos Belgas Contemporáneos, Estilística Contrastiva y Estudio Comparativo de Convenciones Textuales en Lenguas Europeas. De sus publicaciones, pueden destacarse, entre otros, los libros siguientes: Estructura del léxico de la Norma Lingüística Culta de Las Palmas de Gran Canaria, Servicio de Publicaciones de la ULPGC, 1999; Comentario de Textos, Servicio de Publicaciones de la ULPGC, 2011; Galdós y el 98: un itinerario a través del tema de España, Cabildo Insular de Gran Canaria, 1998.
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Disponible en librerías de El Corte Inglés (Canarias/Baleares/Península)
y Editorial La vocal de Lis (Balmes 381 /2-1 / 08022 Barcelona)
https://lavocaldelis.com/libros/arden-las-zarzas
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Wednesday, February 24, 2021
EL TREN DELANTERO
Novela de Emilio González
Déniz
Siempre recordaré las palabras de
Emilio González Déniz al explicarme su consideración sobre la mujer. “Yo me
levanto cuando aparece una dama -me dijo una tarde-, es una antigua costumbre
campesina muy rigurosa y ese protocolo, de ninguna manera, se puede saltar”. En
efecto, la forma que tiene EGD de tratar la figura femenina como algo superior
se traslada también a su escritura al descubrirse ante la vida que nos llega en
letras de misterio, ese milagro que genera la mujer, energía y canal de
creación en cualquiera de sus vertientes. “Ante una máquina casi divina, lo
único que puedes hacer es mostrarle tu respeto. La mujer es sagrada”. Sabias
palabras de un hombre que siempre ha defendido a capa y espada el respeto a
todo ser viviente.Y he querido comenzar esta reseña precisamente con esa
definición magnífica porque en El tren delantero, el autor aborda la
sensualidad desenfrenada de su personaje femenino Vesta Laserre desde una
mirada inquieta, apasionada, voraz, pero en muchos momentos, incluso tierna y
amable. A través de sus diálogos con el inspector de policía Ernesto Cruz
-aderezados por los relatos de Madame Palourde, de quien Vesta es
traductora-, el escritor va construyendo la novela como un juego de seducción
entre los personajes principales. Ese trasiego de dudas, atracción y
desconfianza con el que van conociéndose en la investigación del crimen de su
marido, Arturo Zabalza, les llevará a una deriva fatal entre el amor y la
muerte, sensación que arrastra a su lectura adictiva hacia el desenlace final.
Hay redes y redes. Unas son de malla
estrecha, tan cerrada como la negrura de un abismo y es difícil salir de ellas,
sin embargo, los personajes femeninos de El tren delantero -rostros
múltiples de Vesta Laserre que van apareciendo en los relatos de Madame
Palourde- se nutren de fuerza y decisión.
EGD no duda en exponerla libre de culpa y sin juicio moral. Es su forma
de levantarse y hacer ademán de quitarse el sombrero ante una mujer que llega y
maneja su vida como pez en el agua. En contraposición, asistimos al espectáculo
de muchos hombres que giran a su alrededor encerrados en una falsa vida de
mueca herida, sin saber cómo salir de la dualidad. El gran teatro del mundo. En
cualquier caso, EGD no entra en barrena para no caer en el viejo cliché de la
mujer fatal, peligrosa y castradora; al contrario, la presenta como una mujer
espontánea, fiel a sí misma. Al escoger con total libertad a sus amantes, el
escritor está valorando ese libre albedrío que, por desgracia, la sociedad
solamente ha otorgado al individuo masculino durante siglos. De manera que el
control sobre la sexualidad femenina se ha revelado como una forma de poder que
perpetúa las diferencias entre el hombre y la mujer. Madame Palourde -es
decir, la Señora Almeja, en su traducción al español- es la verdadera
protagonista de esta novela en un clima existencial que fluye lejos del
pesimismo y la derrota, rasgos comunes en las novelas eróticas con personajes
al borde de la locura. En El tren delantero, el novelista muestra una
prosa que interpela a esa sociedad actual que niega las inquietudes eróticas y
rechaza la transgresión dentro de una vida ordenada. El lector podrá extraer
sus propias conclusiones al comprobar que la mente racional y aparentemente
sensata del policía esconde un deseo de perversión controlado. La
representación que hace EGD del sujeto masculino denuncia de un modo subliminal
esta lucha de fuerzas a las que se ve sometido el individuo en la ocultación de
sus pulsiones.
La dinámica de la novela se mueve con un
ritmo cadencioso, hecho de golpes de calor, de una sexualidad indómita envuelta
en el vapor de la fina ironía característica de González Déniz, nube que llueve
en el texto con humor. Todo hace que flote en el aire una experiencia de
contacto humano que, a medida que avanza la trama, se interpreta cada vez más
compleja e inquietante. Ya el título de la novela es una metáfora que nos
permite proyectar ciertas hipótesis relacionadas con la sexualidad como motor
de avance.
El libro de relatos y poemas Arden las zarzas viene a ser un reconocimiento en clave literaria del complejo mundo femenino a lo largo de la Historia.Seis relatos de mujeres sobresalientes: Lady Sarah Forbes, María Walewska, Leonora Carrington, Madame de Staël, Carmen Tórtola Valencia, Cleopatra y Octavia. Vidas narradas con pasión –acompañadas de un importante esfuerzo historiográfico desde donde se construye la ficción–, sin desplazar el plano intelectual y el talento creativo de su personalidad, que incide de lleno en su fibra emocional, a través del diálogo interior. Un mundo simbólico rebosante de sentimiento que se complementa con poemas en voz de mujer. Un enlace de versos entre bellas historias cosidas con hilo de seda, como un collar de perlas auténticas. No olvidemos que la elección de la forma siempre es un marcador apelativo-persuasivo que debe interpretarse como licencia de un espíritu transgresor que lucha contra la división de géneros en cualquier ámbito, incluido el tipo de texto literario. Intención que persigue crear una línea invisible de unión entre el espacio poético y el narrativo, ajena a la tradicional categorización académica. Une liaison la plus naturelle du monde.
Esas mujeres que se reúnen alrededor del fuego en el libro ahora brillan juntas en la oscuridad. Todas desarrollaron diversas formas de actuación fuera de lo común y destacaron por su ingenio, tenacidad y libertad de pensamiento. Se enfrentaron a las buenas costumbres de las sociedades que históricamente han sustentado el dominio masculino con argumentos simplistas, que más bien siguen los dictados de la religión y se oponen a la razón. Traspasaron los límites de lo establecido con el único objetivo de ser fieles a sí mismas, desoyendo las pautas de la subordinación a las que la mentalidad patriarcal las tenía predestinadas.
Este libro solo pretende hacer un poco más visibles a esas mujeres que fueron zarza ardiente en el desierto. Su fuego incombustible nos alumbrará el camino.
Por Edurne García OrdóñezenCultura. 01 febrero 2021
COLUMNA CERO
Periodismo democrático. Periodismo libre.
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Teresa Iturriaga nos trae ‘Arden las zarzas’
en la voz de 6 mujeres de fuego y versos
Solo me ha dejado leer la mitad, para que tenga ganas de más dentro de 15 días y me llegue, su ‘Arden las zarzas’ en papel; así es esta chica de Bilbao, de Mallorca de Canarias y del mundo.
Conoce bien las calles por las que transita Carmen Tórtola Valencia, la mujer que escondió su manera de amar hasta 1955, cuando murió en los brazos de su enamorada, Ángeles Magret-Vilá, en el torreón barcelonés que compartieron durante sus años, casi, más felices. Carmen, La Bella Valencia, había flasheado a Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Rubén Darío y hasta a Alfonso XIII, quienes la colmaron con su presencia en los espectáculos de danzas internacionales que protagonizaba, y con ofrendas, reseñas y versos. Allí, en el bilbaíno café La Granja y en el mítico Iruña, la miraron sin llegar a tocarla y ellos soñaron con ella, mientras ella soñaba con ‘ella’. Ahora, Teresa Iturriaga Osa, alma henchida de miles de renglones, devuelve la verdad a Carmen, la sevillana de ojos verdes, y la arropa con poemas de frescura; nos zarandea, para recordarnos que el amor no atiende a géneros ni óbolos; ni a fronteras u olvidos. Teresa, nacida en Mallorca, criada en Bilbao y residente en Canarias y en el mundo, nos da otra oportunidad de revisar tanto error y la necesidad de subsanarlo.
La autora de ‘Arden las zarzas’ me ha dejado, también, conocer a Yoruba, Lady Sarah Bonetta Davies, que duerme en una tumba macaronesia de Madeira; solo eso: duerme; porque su vida es inmensa; repleta de avatares, alternativas, decisiones y besos que desgranaron un intelecto sin parangón desde aquellos años en los que fue princesa Egbada del pueblo Yoruba, de África occidental; después, vendida y, más tarde, ahijada de la reina Victoria; y, eso, únicamente, es el principio. A Leonora Carrington, mejor la descubre usted, entre este manojo de 6 propuesta con nombre y voces de mujer, entreveradas en los dos estilos que Iturriaga maneja con dominio y que, como en anteriores entregas, son un hilo conductor que suma una y otra vida, una y otra historia desmaquilla por el paso de calendarios, muchas veces tan raudos, como estériles.
Coincido con Teresa en que es una verdadera lástima que en tantas horas lectivas que acumulamos las mujeres, generación tras generación, nadie nos presente a las auténticas Titanas, a las precursoras de las vindicaciones que continúan… que permanecen, quizás, como ellas, con un velo sutil e irreductible; tal vez, todas seamos zarzas que ardemos en la lucha y somos fuego y luz, hasta que nos extinguimos en las llamas y las cenizas reposan, con suerte, sobre esa lápida que lleva nuestro nombre, ese del que pocos recordarán más allá de un tiempo escueto. Coincido en el derecho a hacernos fuertes en su nombre y en el nuestro, y batallar; y batallar siempre.
‘Arden las zarzas’ se presenta en la segunda mitad de febrero (2021), gracias al empuje de Laura, Imma y Sandra, tres emprendedoras que iniciamos con mucha ilusión la aventura editorial, de ‘La vocal de lis’ (Barcelona), una plataforma orientada a autores independientes. La portada del libro es un diseño de Alfonso Crujera (‘Shades of Paradise/Serie: Sacred Place’), en fotografía de Fernando Cova.