Friday, April 17, 2015

Entrevista a Teresa Iturriaga Osa sobre la presentación en Las Palmas de Mujeres en la historia (2)

El  jueves, 16 de abril, a las 18.30h, tuvo lugar la presentación de Mujeres en la historia (2), de M.A.R. Editor, en la librería Sinopsis de Calle Perdomo 6, (Zona Triana) Las Palmas. Participarán, las escritoras canarias Teca Barreiro y Teresa Iturriaga Osa, con la que hablamos.

 
 

Entrevista a Teresa Iturriaga Osa

 

P.- Las protagonistas de esta antología son mujeres que han cambiado el mundo desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, en ámbitos como el arte, la política, la economía, la cultura y el profesional. ¿Cuál es tu personaje?

R.- He publicado "Leonora, la divina loca", basado en la figura de la pintora surrealista Leonora Carrington. La voz de estas mujeres rescatadas del olvido es un desafío a los convencionalismos y nos lleva de la mano hacia un análisis social que investiga la esencia, el origen y el desarrollo de la labor creativa femenina durante la primera mitad del siglo XX. Leonora pinta sin censura, habla en voz alta, sin máscaras, y, con ella, hablan las mujeres que no tienen voz. Su arte es un grito, un auténtico manifiesto contra la vida sedentaria en defensa de la libertad. Sus sombras se adentran en los circuitos del pudor y del silencio donde habitan muchas mujeres. Porque Leonora es la rebeldía hecha persona y trazo. Su único deseo es revivir la imaginación y volar hacia espacios desconocidos, abandonando los caminos trillados. Huir lejos de la cárcel moral le confiere así una especie de inquietud nómada, cargada de misterio. Porque Leonora es una mujer que corre con lobos y, en lugar de entretenerse a coger las flores del camino a la hora del crepúsculo, no pierde el tiempo y se apresura a hacer realidad su sueño. Ella mezcla los colores, comprueba los pinceles y la luz, abre su lienzo sensible, palpa la fuerza de sus manos, pide auxilio a los dioses y se lanza a dibujar, a rodar por los mundos artísticos para expresar su verdadero ser. Leonora Carrington solamente quiere ser ella misma, aunque le flaquee el alma de miedo”.

P.- ¿Te parece adecuada la selección de mujeres importantes sobre las que habéis escrito desde 1800?

R.- Por supuesto, cada una de ellas me parece la perla de un collar. Es emocionante sentir las huellas de la vida de tantas y tantas mujeres que lucharon por ser ellas mismas a pesar de los obstáculos a los que se enfrentaron. Sus contextos visionarios son muy interesantes. Me encantan las personas fuera de la rutina, de la norma, de la normalidad. Bendita locura que nos hace traspasar los límites de lo establecido, enciende todo el universo a su paso, no se deja amaestrar... y se atreve, se atreve, se atreve. Esa rebeldía hace añicos la cordura oficial y es la única virtud que defiende la creatividad y la utopía de un mundo más humano.

P. -¿Al escribir ha primado buscar ejemplos positivos? ¿No crees que las autoras han huido de los negativos?

R.- Siempre buscamos referentes positivos, ya que la Historia  tiene demasiados elementos negativos que han dirigido los caminos del ser humano hacia abismos en los que no queremos volver a caer. Buscar ejemplos valiosos es una fuerza de supervivencia que nos hace soñar y creer que no todo está perdido. Por eso, nuestras mujeres olvidadas de la Historia son una reivindicación que exhibimos como banderas de libertad. Al rescatarlas, su ánimo entra en nosotras y nos empuja a ser fieles con nuestra pasión de vivir. Parte de ellas ya está en cada una de nosotras. En mi caso, por ejemplo, sumergirme en Leonora Carrington me ha abierto los ojos a percepciones muy profundas, intuiciones que me acompañaron a buscar esa delirante “Casa del miedo” donde hay que entrar para saber quién habla en nuestros sueños y pesadillas desde un pozo profundo. Un pozo dentro de nosotros. En definitiva, somos una zoología de seres y debemos estar a bien con todos ellos en ese proceso de encaramiento de la verdadera naturaleza personal. Ella era una gran estudiosa de la alquimia y la psicología de Jung. Huía de los espacios cerrados para vivir con la plenitud del instinto. Era muy sabia Leonora, la Desposada del viento, como la llamaba su amante Max Ernst.

P.-¿Te gustaría que un tercer volumen tratara la época de La Enciclopedia, el Siglo de las Luces y la Revolución Francesa?

R.- Me encantaría. Estoy segura de que ninguna revolución puede llevarse a cabo sin el impulso de las mujeres. Los grandes proyectos, los grandes cambios sociales, siempre van de la mano de los grandes amores. La presencia femenina en esa época debe sumarse a la Historia que camina. Buscaré para mi relato a una mujer francesa de mirada inteligente, muy compleja, nada ordinaria, dueña y señora de su libertad... Bien sûr.

P.-¿Crees que esta antología animará a otras escritoras de Canarias a participar en la difusión de mujeres olvidadas de la Historia, incluso, mujeres canarias que deberían darse a conocer fuera de las fronteras insulares?

R.- Estoy convencida de ello. Creo que en Canarias hay un gran potencial de escritoras que debe expandirse en los circuitos literarios. En la actualidad, la lejanía insular ya no tiene razón de ser. Vivimos en el siglo XXI, una época de intercambios magnífica en la que las redes nos ayudan a estar conectados con cualquier punto del planeta y, gracias a la comunicación telemática podemos organizar encuentros, promover proyectos, desplazarnos y reunirnos en cuestión de segundos. Les animo a que se unan a este hermosos proyecto de M.A.R. Editor.




Monday, April 13, 2015

  
 
 
 
 



El próximo JUEVES 16 de abril, a las 18:30h, tendrá lugar la presentación de "Mujeres en la historia (2), de M.A.R. Editor, el segundo tomo de esta antología está dedicado a mujeres que realizaron grandes aportaciones en diversos campos después de 1940. 26 mujeres escritoras nos ofrecen un volumen que, además de su importancia histórica y divulgativa, es un libro literario, escrito con el mimo y la sensibilidad que aporta siempre la literatura. Participarán, las escritoras canarias Teresa Iturriaga Osa y Teca Barreiro. ¿Dónde? Aquí, en librería Sinopsis.


 

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Autoras de hoy

rinden homenaje a los logros de las mujeres de vanguardia. Desde la II Guerra Mundial la mujer obtiene el derecho a voto, defiende su lugar en la sociedad.

Las protagonistas de esta antología son mujeres que han cambiado el mundo desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, en ámbitos como el arte, la política, la economía, la cultura y el profesional. A través de los textos de escritoras contemporáneas comprobamos que durante este período la mujer no sólo obtiene el derecho al voto, sino, sobre todo, un lugar en la sociedad.

Escritoras de España e Hispanoamérica dan voz a personajes como la pintora y escritora Leonora Carrington, la fotógrafa Irina Ionesco, la egiptóloga Christiane Desroches Noblecourt, escritoras como Agatha Christie, Marguerite Duras, Alejandra Pizarnik, María Zambrano, Elise Cowen, Alfonsa de la Torre, Ana María Matute, Adelaida García Morales y Oriana Fallaci; la bailarina y actriz Josephine Baker y la pianista Alice Herz-Sommer. En el ámbito político y de acción social encontramos a Irena Sendler, apodada "la madre de los niños del holocausto". Asimismo están presentes Rosa Parks, Krystyna Skarbek, Hann Solf y Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de las Paz. De carácter completamente distinto es Eva Braun, amante de Hitler. En el ámbito político y de propaganda, es interesante ver el intento de desprestigio que la prensa franquista hizo contra las mujeres que lucharon por la República y la democracia, personificando sus ataques en Margarita Nelken, Dolores Ibárruri o Federica Montseny. Muchas otras mujeres podrían haber protagonizado estas historias. En M.A.R. Editor hemos pretendido que las escritoras elijan los modelos que más les interesan. Todas ellas son notables, y sirven para que el lector o lectora imagine qué personajes pudiera encontrarse. El deseo es que estas mujeres sirvan para incitar a crear nuestra propia historia.

Autoras de España e Hispanomérica escriben sobre las mujeres que han influido en los procesos sociales desde la II Guerra Mundial hasta hoy. Y demuestran cómo la sociedad evoluciona en muchos aspectos debido al impulso también de las mujeres, sus ideas, heroísmo, valor, constancia y el grandísimo esfuerzo en la realización de sus proyectos sin traicionar sus ideales.




          Aldecoa, Josefina

Antolín Herrero, Sol

Barreiro, Teca

Cabellos, Eva María

Calvete, Eloína

Cantó, Virginia

De León, María Luisa

García-Perate, Sara

Garrido, Laura

Gómez Garrido, Marta

Gordillo Jerez, Eva

Hernández Benito, Ángela

Iturriaga Osa, Teresa

La Vizcondesa de Saint-Luc

Marqués, Elena

Martí Fabra, Carmen

Martínez, Rosario

Moreno, Carmen

Pérez Arenzana, María Teresa

Pérez, Lucía del Mar

Ramos, Charo

Serrano Romero, Rosa

Suáñez, Montserrat

Taylor Herrera, Melanie

Valdominos, Virginia

 

M.A.R. Editor

 


 
 
Teca Barreiro y Teresa Iturriaga Osa


Wednesday, April 8, 2015


¿Vivir sin pastillas?

(ansiolíticos, calmantes, antidepresivos)

Susana Grimberg. Psicoanalista y escritora










En la película “Crímenes y pecados” de Woody Allen (EEUU 1989), aparece un personaje, el profesor Louis Levy, que tiene la siguiente intervención: “Los acontecimientos ocurren de forma tan imprevisible e injusta que parece que la felicidad humana no se incluyó en el diseño de la creación.” Y es cierto, pero aunque la felicidad no esté en ese diseño, el sujeto hace todo lo posible para alcanzarla. Es el horizonte: mientras más uno se le acerca, al mismo tiempo se aleja. 

Días atrás, una paciente a la que le habían recetado un medicamento similar al Prozac, comentaba a modo de protesta de que, si bien la relajaba, disminuía en ella el deseo sexual. Señalé que recuperar ese deseo, no estaba entre los objetivos que el remedio prometía alcanzar dado que lo importante era que produjese más y mejor, nunca que disfrutara más de la vida. 

La consulta de un médico a otro, no es sin consecuencias, porque el médico, para resguardarse de que el paciente tenga algún problema serio, recurre a la medicalización, que es el modo en el que la medicina moderna se expande y penetra en áreas de la vida cotidiana que no se consideraban médicas. Juan Irigoyen, profesor de Sociología en la Universidad de Granada, nos advierte que se trata de la colonización de espacios de la vida muy vulnerables. Por otra parte, no debemos olvidar que la medicalización estimulada por la alianza médico-industrial, ocupa un lugar privilegiado en el sistema productivo y sus objetivos distan de coincidir con los problemas de salud más relevantes. Un reciente libro de gran difusión los ha calificado como “los inventores de enfermedades”. Inventan problemas para aplicar las soluciones disponibles. 

El sujeto, al comenzar este milenio, ha quedado expuesto a nuevos síntomas, que hoy llamamos stress pero que, a mí parecer, se trata de la neurosis de angustia. Uno de cuyos causales son el sometimiento del sujeto a lograr una imagen corporal y virtual marcada por nuevos cánones de belleza, la dependencia a medicamentos, incluso drogas, para rendir más y a mayor velocidad, y la dependencia a todos aquellos objetos en los que ha quedado capturado y que taponan su pregunta por el ser. Lo más grave es cuando se le sugiere calmar el vacío existencial con las fórmulas mágicas que la ciencia inventa. Sin ir más lejos, el mundo publicitario, le indica al hombre moderno que si no corre no alcanza. Pero ¿qué es lo que el hombre moderno debe alcanzar?

El sujeto, sobrepasado por las obligaciones, muchas veces es capturado por la ansiedad. Vulnerable frente a cualquier hecho, se dirige a la ciencia médica para solucionar el imperioso malestar. Es el momento en que acude al socorro de medicamentos, es decir, de pastillas para vivir mejor, con el explícito aval del médico. 

Cuando un fármaco invade la vida de una persona resulta muy complicado dejar de tomarlo. Se produce un efecto psicológico de adicción bastante fuerte. El sujeto pasará a encontrarse en una situación de total inseguridad cuando deja de tomar el psicofármaco, teniendo de esta manera escasas herramientas de actuación para enfrentarse a los acontecimientos. Como los psicofármacos no tienen la mala fama que puede tener el alcohol, la cocaína, la marihuana u otras drogas, las personas con problemas de dependencia no son conscientes de ello.

Los psicofármacos deberían estar indicados en casos muy precisos, diagnosticados por profesionales idóneos que no repartan generosamente recetas de una forma continua, porque, si lo hacen, se llega a la adicción en la que el consumo de una sustancia determinada se hace imprescindible. Cuando el compuesto del psicofármaco se incorpora en el individuo, el organismo se habitúa rápidamente a la presencia constante de esa sustancia de tal manera que necesita mantener un determinado nivel de la misma para seguir funcionando con normalidad.

S.O.S, “salven nuestras almas”, es la sigla inglesa usada internacionalmente, a través de la cual se formula un pedido de socorro. Se la comenzó a utilizar a principios del siglo XX.
Este grito de auxilio, expresa lo que a muchos les puede suceder en algún momento crucial en la propia vida y es importante que su entorno pueda escucharlo porque, como leemos en el Talmud: “Todos los hombres son responsables el uno por el otro”.


 
El angustiante pedido de socorro, dirigido a familiares y amigos es, a mi parecer, un verdadero motivo como para solicitar una ayuda psicoterapéutica o comenzar un psicoanálisis. Con respecto al momento en que se toma esta decisión, conviene tener presente las palabras de Borges sobre que “modificar el pasado no es modificar un solo hecho. Es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas”. 


En nuestros tiempos, hombres y mujeres, no sólo piensan en el trabajo y la profesión para lograr un bienestar tanto en lo afectivo como en lo económico. El imperativo de ser feliz, bien podría ser uno de los slogans de la actual sociedad de consumo: consumir como sinónimo de felicidad, consumir como símbolo de placer. 

El sociólogo Zygmunt Bauman, al que suelo acudir en estos temas, instaló la metáfora de la modernidad líquida. Como saben, Bauman distingue dos fases de la modernidad: la modernidad sólida de la Ilustración que se corresponde a la sociedad de los productores, y la modernidad líquida que coincide con la sociedad de los consumidores. En ésta, quiero subrayar que se trata de la volatilidad, no sólo en los afectos, sino de los emprendimientos que se realizan en pos de una vida que termina siendo más expuesta a la mirada del otro y, también a la crítica que se vuelve contra la misma persona.


Nunca mucho, costó poco 


Quise introducir estas cuestiones porque algunas personas, movidas por un Superyo, no sólo exigente sino muchas veces cruel, caen en situaciones de stress y sufrimiento que terminan afectando a todos los que lo rodean.
Últimamente, escuchamos hablar más acerca del trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.), que es la presencia de obsesiones o compulsiones de carácter recurrente, de alguna manera graves como para provocar pérdidas de tiempo significativas, acusando un deterioro en las actividades normales. Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente, que la persona considera intrusas y que provocan malestar, ansiedad y angustia. Al tener su origen en la infancia, el psicoanálisis apunta a su curación. Los tratamientos psicológicos y psiquiátricos curan en menor proporción porque, al no ir al fondo de la cuestión quiero decir, al no trabajar los aspectos inconscientes e infantiles de la personalidad del paciente, el mismo suele recaer de nuevo.
En lo personal, acuerdo con la definición de J. Lacan respecto del psicoanálisis como síntoma de una sociedad caracterizada por un gran cansancio para vivir. El temor de no poder cumplir, lleva a la gente a psicoanalizarse. “Cuando pasan las cosas, dice Lacan, cosas que ha querido pero que no comprende, el hombre tiene miedo. Al sufrir por no comprender, entra en un estado de pánico: es la neurosis. En la neurosis el cuerpo se enferma por temor a estar enfermo, incluso sin estarlo en la realidad”.


En nuestra vida cotidiana, podemos encontrarnos en encrucijadas sin salida aparente, derivadas de problemas laborales y económicos, exámenes, discusiones con la pareja o familia, aumentos de precios, disminución de sueldos, falta de trabajo, etcétera. Estas ocasionan un gran desgaste a nuestro organismo.
Es factible que cada uno de los factores mencionados, pueda llevar a nuestro cuerpo y a nuestra mente al agotamiento, a "no poder más", aunque no seamos conscientes de ello, y que sea este un motivo importante como para salir de la omnipotencia y pedir auxilio. Me gustaría agregar, que en la trampa de la omnipotencia caen todas las personas, independientemente del sexo y edad.
Si bien la felicidad humana no se incluyó en el diseño de la creación, como dice el personaje de la película de Woody Allen, él mismo también agrega que sólo con nuestra capacidad para amar le damos significado a un universo indiferente porque la mayoría de los seres humanos tienen la aptitud para seguir tratando de hallar alegría en cosas simples: la familia, el trabajo y la esperanza de que las generaciones futuras alcancen una mayor comprensión.


 

Quiero concluir con este pensamiento de Sigmund Freud: 

"La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas."



Monday, March 23, 2015

TERAPIA AL STEAK TARTAR

Teresa Iturriaga Osa




 
        Cuando no le venía la inspiración, Beatriz no podía escribir y eso le ponía de tan mal humor que descargaba su agresividad preparándose un Steak Tartar. De manera que se iba directa a la carnicería y compraba el mejor solomillo. Al llegar a casa, entraba como un tifón en la cocina, se vestía de kamikaze, sacaba el cuchillo y empezaba a picar como una posesa. Cebolla, perejil y carne se sometían bajo su filo. Añadía una yema de huevo, sazonaba con pimienta y sal, un poco de aceite, un poco de mostaza et… voilà! Lo servía frío en pan tostado y se lo comía de un tirón, botada en el sofá, una película tras otra, como un plato de palomitas. Nada más y nada menos que doce kilos había engordado con aquella terapia japonesa de descargue. Ya no le ataba ni un pantalón, así que decidió ponerse en manos de un psicólogo antes de pasarse a la talla 48 y la situación se hiciera irremediable. Se había puesto como una foca.
     
       En lo personal, le confesaba al terapeuta que estaba atravesando una temporada con muchos cambios internos debido a la situación de incertidumbre laboral en la que se encontraba. Reconocía que estaba muy alterada. Esperaba que se le pasara pronto el desasosiego, tenía unas ganas terribles de hacer las maletas y salir por la puerta a ver el mundo. En fin, tenía que tomar aire y avanzar con tiento, sopesando el qué y el cómo.

       A veces, pensaba que la decisión de irse de casa tan joven, tan soñadora, a sus dieciocho años, le estaba pasando factura. Se había ido a vivir a la India guiada por los nobles ideales de la no-violencia gandhiana. Allí estuvo cinco años hasta que una crisis de fe la derrumbó y, finalmente, volvió a España para estudiar una carrera universitaria. Porque lo suyo siempre habían sido las Humanidades, Beatriz tenía facilidad para los idiomas y el teatro.

        Desde pequeña, ya en el colegio salía a la pizarra a cantar aquella canción de Georges Brassens que hablaba de un valiente caballito blanco que corría sin temor en medio de la tormenta hasta que un día lo fulminó un rayo. Era un pobre paisaje sin luz ni primavera, pero siempre estaba contento, llevando a los chavales del pueblo de aquí para allá, a través de la lluvia negra de los campos, todos detrás y él delante. Así que el animal se murió con los deberes hechos, sí, todos le recordarían como una flecha en medio de la adversidad, pero el pobrecito, nunca, nunca disfrutó del buen tiempo. Beatriz se sentía del mismo modo.

        Una vida tan llena de experiencias, objetora, luchadora, compañera y madre diez, académica brillante… Un historial que a cualquiera podría parecerle un dechado de virtudes, a ella le parecía una simpleza y se sentía como si no hubiera hecho nada real, como si todo hubiera sido un sueño a su medida. ¿Pero y la vida? ¿Acaso la había seguido? Ella se interponía y, simplemente, ordenaba: o le seguía o se plantaba. Era la hora del coraje. Y en eso estaba Beatriz, abriéndole las puertas al valor. Todos detrás y ella delante.

        Escribía poemas desde los quince años, sus interiores danzaban libres en el verso, y esa lírica que empezó decorándole la vida se había convertido en una necesidad. Todo comenzó un día de agosto, cuando alguien le envió un link de la web de la revista literaria digital labolsaolavida.com. A partir de ese momento, empezó a intercambiar poemas con internautas de todo el planeta y la bandeja de entrada de su Outlook se llenaría de mensajes con respuestas en prosa y en verso.

        Eran una maravilla y media, todos y cada uno, sin embargo, el poema más bello lo recibió el día de Todos los Santos. Fue un día de esos extraños, la noche anterior rugió un viento loco que parecía querer llevarse de cuajo las persianas. No les faltaban los motivos a los muertos para estar descontentos con los vivos. El poema hablaba de un árbol agitado por el príncipe de las lágrimas. Ni el mismo Huidobro habría sido capaz de escribir algo tan hermoso. ¿Acaso importaba que las palabras no llevaran tildes? Traspasaban las formas. Y las letras, lejos de ser simples garabatos, se alzaban en vuelo sobre el papel como aves migratorias. Beatriz se pasó la noche en vela sin poder resolver el enigma de aquellos versos. Llegó el amanecer con olor a cambios. Tras el impacto del texto en su mejilla, vibraron todas las cuerdas del tiempo, ecos de vivencias, remotas paganías de su ser. Sintió que alguien la arrastraba hacia la calle, tenía que salir de su casa, correr hacia la playa.



  

         La avenida estaba desierta. A lo lejos se veía a un transeúnte con su perro y varios indigentes dormían bajo las barcas. Acababa de pasar el camión de la limpieza y sobre la arena se dibujaban los trazos de las ruedas. Parecía una escritura jeroglífica dedicada a los dioses del cielo para darles los buenos días y agradecerles el nacimiento del Sol. Beatriz fue caminando hasta Playa Chica y allí recogió su pelo con una cinta roja que encontró en un charco. Alguna niña la habría perdido al bañarse el día anterior. Era la primera señal del príncipe de las lágrimas, así que metió sus dedos en el agua y, en sentido contrario a las agujas del reloj, empezó a recorrer el círculo. Allí sentada se quedó, reservada al ritual de las imágenes, en medio de las gentes devotas del milagro. Pasó las horas en estado de meditación. Aquella magia le prolongó la vida, una lluvia de perlas, toda la savia del roble después del primer rezo. Sería inútil explicar su advocación al terapeuta. Ante los ojos del mundo, sus oraciones no eran más que fruslerías de un nivel de madrugada sumergida en las aguas de la Virgen de los Abismos.

         Se le hizo de noche observando el horizonte, los colores del ocaso ardieron como una gran queimada y el púrpura se instaló en sus retinas para no abandonarla jamás. Volvió a su casa más serena que tras diez sesiones de cromoterapia. La cinta en el pelo seguía tan erguida como los tajinastes rojos del Teide. Su mirada era ya transparente. Aquella tarde, decidió cenar en la terraza, frente al mar. Nada de Steak Tartar. Mejor un cóctel de manga y maracuyá. Entonces, pasó volando un halcón: la segunda señal.

         Siguió su vuelo con la mirada. Pensó que el viento allá arriba sería sereno y que, desde el aire, se vería a la humanidad de otra manera, menos agitada por los caminos. ¡Oh, sí, a partir de ese instante volvería a escribir con una clara intuición y deseo! Porque aquel día Beatriz había oído muy de cerca los tambores de su guerra interior, cuyos sonidos describen las verdaderas historias. La playa la había vuelto en sí y confiaba en que la rapaz sería la mensajera del señor de los sueños, y que éste le escucharía siempre.

         Sonó el móvil, acababan de dejarle un mensaje en el buzón de voz. ¿La tercera y última señal? Quizás… Vaya usted a saber cuáles son los ingredientes de las recetas de la cocina real… Esta vez su hija le recordaba la hora de la fiesta de cumpleaños de su nieta al día siguiente. ¡Casi lo había olvidado! Además, sabía que la niña esperaba un cuento de su abuela porque para ella no había mejor regalo.

         No podía fallarle. Beatriz se soltó el pelo y acarició la cinta roja que aún olía a salitre. Después escribió un cuento que tituló: “La niña halcón”.


   Había una vez una niña que iba tarareando una canción, tontos boleros de un aire de lino perdido y, entre cestas de junco trenzado, se le llenaron los brazos de cintas y de flores, una lluvia de plumas veló su cara. Coqueta y curiosa entró en el bosque de laurisilva prohibido y se asustó mucho en medio de la oscuridad. Y he aquí que la tierna niña oyó los pasos airados del dueño de aquellos lares, y sintió el azote del olfato de sus perros reclamando la presencia del intruso. Ella se escondió tras un gran árbol, era la entrada de la gruta del silencio, entre los mimbres y los pargos de una laguna perdida. Y al mirarse en el espejo de las aguas, la niña se dio cuenta de que había perdido su forma humana y se había convertido en un halcón.
   Pasaron los días y se encontraba tan aburrida en su guarida que decidió salir a buscar amigos, alguien con quien charlar. A lo lejos vio sentado en el río a un hombre mayor corpulento, algo rudo, pero le pareció buena gente. En la sombra, un gesto pardo estaba despidiéndose a carcajadas de su cuerpo de guerrero, pero la esperanza acariciaba sus sienes, le buscaba el gris azulado de las conchas, vio unas perlas, le sonreían en el vértice del pelo. Estaba tan solo como ella. Se confió y se acercó a él, voló sin recelo, no falló en su hombro. Con el tiempo, se hicieron inseparables. Mientras se reía de sus danzas, la acarició, enmudeció con su temblor, y ella asintió con la mirada, porque era él, y ya hacía mucho tiempo, el que la había llamado en sueños por su nombre, un nombre que no conseguía recordar. Saboreó el manjar de las frutas que el claro del bosque ofrecía. Era una rara manga de azúcar, exótica y lejana entonces. La probó y comprendió el gran combate. Debía superar su altura de vuelo. Eso le dijo el príncipe de las lágrimas, príncipe pescador, príncipe de las mareas… su instructor de vuelo. Un valiente rey sin guantes que no fingía las erratas de sus dedos. Ésa fue y será siempre su grandeza.
 
   Y cuando estuvo preparada, viajó entera a las simas del señor del vértigo, rescató su guijarro blanco de entre los ladrones del abismo y acudió al alcor donde sabía que él estaba. Le dijo que el guijarro era suyo y que brillaba más que nunca. Le confesó que sin él nunca se habría atrevido a bajar. Ahora sabía que la montaña había robado su altura a la sima más cercana y ahora comprendía su añoranza y su vacío.
    Por eso, su nombre en adelante sería "Mil y una plumas de gratitud".
 
 

Relato de la colección REVUELTO DE ISLEÑAS
 
 

Friday, March 13, 2015

RELATO

 Teresa Iturriaga Osa



 
 

<<Aroma de petunias>>

        Mira. Esa mujer lleva una herida. La he visto en las estrías de su pupila azul. Una vaguada de desamor le inunda la cara, doce balandros grises surcan el gesto de una boca sin sonrisa. Amenaza con bajarle la sangre en riadas discretas, en un haz de golpes sordos, resbalando agravios por los hombros hasta hacerse un nudo en las rodillas, piernas cruzadas de espasmos sin otro suspiro que el flujo del aire marino. Ella, en un silencio apretado, respira a mi lado rozándome el aura, subida a un tacón de media altura, barre polvo, rencor y soledad, sus dedos apuntando culpables, a lo lejos recorren un nombre, lo rodean sobre un círculo de piel, ahora vacío de presencia y brisa.

        La veo, la huelo al pasar del llanto al sueño, el crujido de su alma inerte con los brazos huecos de avenidas antes enamoradas de luz. Un aroma de petunias me embriaga el mediodía, un sol aparente de dicha. Todo explota y se abre, todo concluye su viaje por la tierra en ferragosto. Sin embargo, un estío de aves migratorias cruza el cielo hacia el otoño. Lucen en su pico un pronóstico de clima suave, un vaho de lluvias.

        Y ya no veo a la mujer, pero no la olvido. Porque he visto la herida en sus ojos. Esa herida en el azul, sus estrías de verdad. La muerte y la vida sobre un banco con rachas de abandono...


Fotos/ T. Iturriaga

BREVE RESEÑA Teresa Iturriaga Osa
 
 
 

(Palma de Mallorca, España, 1961) / Reside en Gran Canaria desde 1985.
Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC. Ha colaborado en proyectos de investigación europeos de la ULPGC, el CSIC y el Instituto Cervantes de Rabat y París. Es autora de entrevistas de interés etnográfico compiladas en el libro Mi playa de las Canteras. Es traductora deModou Modou, un ensayo sobre el drama de la inmigración africana, del senegalés Seydi Ababacar Mbaye. Ha publicado en las antologías Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, El ojo Narrativo, Ecos (2), El mandala de Malick, Doble o nada y Madrid en los Poetas Canarios. Ganadora del III Certamen Internacional de Poesía El verso digital, 2008 con el poemario Sobre el andén. Sus relatos se incluyen en las antologías París y Mujeres en la historia (I y II) de M.A.R. Editor. Ha publicado Juego astral, Dos segundos de compasión, Yedra en vuelo, Revuelto de isleñas, Desvelos y Gata en tránsito, editado por Alhulia y prologado por el Premio Nacional de Poesía J. M. Caballero Bonald. Recientemente, ha publicado en e-book el poemario Campos Elíseos en la editorial danesa Aurora Boreal. 

Tuesday, February 24, 2015


Baila el color


Teresa Iturriaga Osa


 
 
 

        Traduzco las sílabas del viento,
su vibración apacigua la exuberancia del agua.
Cruza el cielo un niño feliz con su hilera de juegos.


        Mira: las nubes con agujas de reloj
llevan el paso cambiado.
Dos delfines cosen espumas de faltas con virtud.


        Las olas braman albórbolas al oído...
Sal de ahí y arruga las camisas de lavar y poner.
Desgasta ojos de mujer, suela, tacón.


        Sacúdete el barniz de marea
tranquilamente desesperada
y ponle a cada calle un color.


       Es esa miel de exceso y hambre
la que alimenta el acuerdo de las vísceras,
las adereza con especias y recobra su sabor.


       Nada está decidido.
No te acostumbres a tu cima de rabia.
Baila... y el mundo cantará contigo.


Wednesday, January 14, 2015

 
LA ATALAYA EMISORA DE RADIO
 
GORLIZ 21.00-23.00 h. 14/1/2015 BILBAO
 
 
 
Magazine cultural donde tú eres el protagonista.
Literatura, música, cine, moda, noticias, debates y agenda cultural.
 
Buenas tardes a todos: hoy vuelve a emitirse LA ATALAYA después de las fiestas navideñas. Contaremos como siempre con la colaboración de Jon Casamayor y su sección de Cine al Día, donde nos dará a conocer las últimas noticias del Séptimo Arte y la Taquilla. También el escritor Jose Luis Urrutia con la sección Guiños Curiosos que tan "embelesados" tiene a nuestros oyentes -por lo que nos hacen llegar, dicho sea de paso- y música, Recomendaciones Literarias,Noticas y Agenda. Pero EL PLATO FUERTE LITERARIO de hoy son las dos entrevistas que he preparado: Estarán con nosotros las escritoras TERESA ITURRIAGA OSA y BLANCA LANGA. Ambas escritoras de relatos, poesía y activistas culturales. Nos hablarán de sus obras, de sus viajes, de sus experiencias culturales e interculturales. Dos "pesos pesados" de las letras, en Canarias y en Aragón respectivamente. Felicidades a ambas por sus obras y ¡sube a La Atalaya -tu atalaya- para otear el horizonte poético y literario que te ofrecemos hoy! Os espero. 
 
 
 
 
 
 
URIBE fm 107.8