Saturday, December 6, 2014


 
LOS OJOS DEL ALMA

 
 
 

 

 
"Cuando conozca tu alma, pintaré tus ojos." 
(Modigliani)
 
 


        De buena mañana se levanta el pintor,
estira sus manos curiosas,
cubre los ojos de la musa con un velo.
 

        Una ausencia de brillo va escarbando 
orificios al alma, se hunde en colores pastel,
los bancos de peces bucean en el ser que los habita.
 

        Sobre el pincel, dulzura de almendras, 
cae una lluvia de formas, ¿tú qué eres?
Remueve la tierra quemada y retorna el encanto.
 

        Toca y toca con los dedos, la belleza 
se le escapa por el cuello,
deshace el pespunte de su sonrisa.
 

        Hurga el árbol del recuerdo. 
Aviva la lumbre del lienzo. 
Raspando la emoción, llega a la ternura.
 

       Rescata el origen.
 

Teresa Iturriaga Osa, <<Entre el pozo y la luz>>, 2014.
 
Foto: T. Iturriaga
 
 

Friday, November 28, 2014

 
 
 
PIRÁMIDES DE AIRE
 
 

 
 
 
 
José Félix Sáenz-Marrero o el canto de una alondra


Prólogo de Teresa Iturriaga Osa

 

        A veces, la vida es frágil y se rompe en mil fragmentos. Así percibo la sensación de cada uno de los versos, las estrofas, las líneas salpicadas de instantes plenos del alma fuerte que gobierna estas letras: José Félix Sáenz-Marrero. Porque cuando la proximidad de la muerte nos cierra la garganta, nos convertimos en pájaros cantores, dejando salir de nosotros el alma, ese espíritu que se aferra al cuerpo, templo donde moramos en el tránsito de esta tierra al Más allá. Y esa experiencia de temblor entre la Vida y la Muerte es la que ha vivido el autor a la espera de un donante durante un año en su piso de Majadahonda, cercano al Hospital Puerta de Hierro en Madrid, alejado de sus querencias, apoyándose en el bastón de la esperanza de un anónimo que pudiera regalarle unos pulmones con los que empezar a respirar de nuevo. Este libro es el fruto de un otoño, un invierno, una primavera y un verano difíciles, es el testimonio palpable y cierto de la inmensa ayuda que le proporcionó el arte y la palabra en una enfermedad que iba agravándose inexorablemente hacia su muerte.


        La escritura y los dibujos de Sáenz-Marrero nos lanzan hacia emociones extremas. ¿Qué insinúa con esos juegos de dudas y palabras? Son signos que nos guían en su angustia hasta hacernos sentir de cerca el dolor por los vericuetos de su ayer. Es una experiencia de muerte y reencarnación.


        Cantaban las alondras en Castilla mientras manaba la fuente de sus versos, al tiempo que su pensamiento volaba lejos hasta bañarse en las orillas del Atlántico. Hay tanta agua en su poesía y en su prosa... tantas playas de arena volcánica reunidas en puntos suspensivos donde bañarse para saciar la sed de la meseta... Porque él sabía que la enfermedad es un ocaso de moradas sin pena ni alegría cuando no existe remedio, y que no luchar por la curación significa la derrota, tenía que buscar el equilibrio sin desmayo y así lo hizo.


        Hombre del Renacimiento, José Félix Sáenz-Marrero es un arquitecto que replantea el edificio verbal desde sus bases, coloca los pilares, dibuja los planos, esculpe el brillo de sus emociones y forja la estructura de su imaginario sin miedo a equivocarse. Ser poeta es ser guerrero de la luz como lo muestra el autor de Pirámides de aire al agitar un vuelo de gaviotas con sus versos allá donde la isla de sus sueños no se divisa. Esta profundización en el paisaje envuelve de colores los lienzos y los reviste de azafrán a ritmo de carroza, entregándonos una poesía nada etérea con sabor de lapa negra, amor salado y aderezado de salitre, sentado sobre su banco de suspiros errantes desde la atalaya de su voz hasta su ombligo. Empuja, canta, dibuja, escribe, imagina, sueña y confía. Durante su proceso creativo, fluctúan los sentimientos en modulaciones del tono, la voz, la vibración. Los seres que le rodean se le van tornando familiares, cercanos, cotidianos. Una brizna de azahar tilda sus letras y nos da un chapuzón de buenos días. Es un canto a la transfiguración de la materia. Su escritura postula una absoluta reverencia por el fundamento sacro de la vida y nos enseña a valorarla cuando exhibe los colores que hay en él. Trata de una relación telúrica entre su yo y los objetos que forman ya parte de su universo inquieto, un diálogo estético caracterizado por la pasión y un erotismo dionisíaco, visceral, travieso, a veces incluso, tierno, en consonancia con la figura que los convoca.


        Ciertamente, esta obra es un himno a la vida cargado de ecos temporales que miran al pasado con una proyección de futuro, desdoblando los planos y relieves de una ilusión. Porque leyendo sus palabras nos hacemos conscientes de la importancia de vivir el presente hic et nunc. Nadie está libre de sufrir un percance inesperado cualquier día. Puede que al recitar la última balada de la brisa, la marea se levante tempestuosa una mañana, dándonos un portazo en plena cara. Las páginas de este libro nos revelan la significación de la salud con una intensidad vital. Y ese límite es el momento más estremecedor, pero también es el más bello, como el último canto del cisne.


        Pirámides de aire es una bocanada de oxígeno que aspira a condensar la nueva vida de este artista, madura y otoñal. Es muy grato celebrar su retorno, la unión de sus fragmentos en el precipicio de cristal antes roto, desde donde se asoma con sus textos y dibujos, ahora trazado de hilván, nombre y semejanza, invitándonos a sumergirnos en el cromático mundo de su delirio verbal.

 
PIRÁMIDES DE AIRE disponible en Amazon / e-book y papel
https://www.createspace.com/5022955
Autor del libro: J. F. Sáenz-Marrero 
Editor: J. L. Machado 








 
 
 
 
 
 
 
***
 

Thursday, November 13, 2014

 
Orbe de hiedra ocre

 Teresa Iturriaga Osa
 

 

        Una conversación con olor a té rojo

                        se funde a trompicones

con el ruido de la tarde.

 
 
        La gran ciudad emana

rostros asiáticos, amarilla

                           espesura de vidas transeúntes

           ahorrando céntimos y afectos.

 

        Mi tónica amarga y sin hielo

exprime el limón verde de la medianoche,

sonríe el beso atado al cuello,

la nuca donde se posan las libélulas, torres

                                      fantasía de crestas con frutas,

multicolor aullido de picos abiertos.

        La hiedra ocre del pórtico tiñe de hojas,
 
                                                   flores, lirios, insectos,
 
lava y despeina las cabezas de los hombres.
 
 
 
        Cronopios, hijos de grillos y famas en calabaza
 
                          corroen su bronce, destilan caridad 
 
al dejarse mimar por la piedra,
 
                     y preguntan a la luz por la llave del pozo.

 

        Un orbe áurico repta los muros sin tregua ni espera

Oh, tú, el Más allá de todo...

                       ¿Cómo llamarte con otro nombre?

 
 

(8/11/2014 - Frente a La Sagrada Familia de Gaudí / Puerta de la Caridad, escultor Etsuro Sotoo)
 

Wednesday, October 22, 2014

POESÍA
 
Teresa Iturriaga Osa
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Tus marcas

 


Oye este poema.

Es una tregua en la noche,

impresionante aullido

de gracia, tu voz

es la voz desnuda de un profeta

sin corte ni emulación.



Te lo digo de verdad.

Tú eres el alfarero en suspenso,

la metralla que muerde la carne

girando belleza, mi dulce espacio

intermitente de osadías,

mi ángel tatuador.



Foto T. I.

Piazza Navona, Roma, Italy.



 
 
 

Monday, October 13, 2014

 
POESÍA
 
Teresa Iturriaga Osa
 
 
 

 
 
 
FE
 
Lo que hoy necesito y pido
son mil luciérnagas, juntas
podrían iluminar toda la oscuridad
con un quásar de juventud.
 
Manos, puentes y ramas...
una tienda entera de trenzas...
velas, ofrendas de incienso...
dibujos desplegados al viento...
 
Cualquier eco
plantado en tierra de bondad,
todo me vale en esta hora
en que se inicia la luz.
 
Cerezas de sol o estrella,
llamas de buena suerte,
estamos aquí y ahora,
como hemos estado siempre.

 
 

Sunday, September 28, 2014

Entrevista a Teresa Iturriaga





Por Teresa Dovalpage

Playa de Las Canteras, septiembre 2014.
 
 
Teresa Iturriaga Osa nació en Palma de Mallorca y desde 1985 reside en Gran Canaria. Es doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y su investigación académica se centra en la traducción de la literatura, la publicidad turística y el periodismo de viajes. Ha colaborado en seminarios y proyectos de investigación europeos de la ULPGC, el CSIC y el Instituto Cervantes. Fuera del ámbito académico, ha publicado en prensa, revistas literarias y portales digitales como “Biblioteca Digital Letras Canarias”, “Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes”, “Aula Intercultural”, “La Casa que Grita”, “Baúl de Aire”, “Sendebar”, “La Tapa”, “Agenda Bohemia” y “Mugak”.

Teresa Dovalpage: Eres doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. ¿De o a qué idiomas traduces?

Teresa Iturriaga: Traduzco del inglés y del francés al español, aunque confieso mi debilidad por la lengua francesa, quizá por la emoción que me produce su cadencia, me resulta muy poética. En efecto, soy doctora en Traducción e Interpretación desde 2003 por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria (España). Durante cinco años realicé mi tesis bajo la dirección de la Dra. Zinaida Lvóvskaya y el Dr. Vicente Marrero, que me apoyaron en un trabajo apasionante de investigación sobre la traducción del periodismo de viajes en la década de los noventa. Precisamente, esa época de cambio de siglo, en que nacía la nueva Sociedad de la Información, afloraban géneros informativos de creación entre el periodismo, la literatura y la publicidad.

       El objetivo final de mi tesis era el de evaluar la traducción al inglés de los reportajes de viajes de las revistas de las compañías aéreas comerciales. El corpus incluía 35 reportajes de viajes extraídos de las revistas de Ronda Iberia (revista de difusión gratuita en los aviones de la compañía aérea española Iberia), publicados desde enero de 1990 hasta enero de 2000, y seleccioné siete de ellos para su análisis textual desde la perspectiva de la traducción. Sus autores -José Manuel Caballero Bonald, Luis Carandell, Juan Jesús Armas Marcelo, Raúl Guerra Garrido, Manuel Rivas, Ana Puértolas, Joaquín Araújo-, de reconocido prestigio literario, colaboraron amablemente conmigo resolviendo mis dudas traductológicas. Mi intención era plantear la complejidad que supone la traducción del español al inglés –considerado como lingua franca del comercio y del turismo mundial- y reivindicar la labor del traductor especializado. Este género, perteneciente al estilo funcional periodístico, se caracterizaba por tomar prestados elementos de otros estilos funcionales, géneros y subgéneros, y su hibridismo me resultaba muy interesante para la investigación textual desde cualquier disciplina comunicativa, y, en mi caso, desde la traducción.

        Fue un tiempo dedicado a la investigación de una peculiar situación de lectura en una vida de viaje, estableciendo una clara distinción entre pasajero-turista y pasajero-viajero. Seguí los entresijos del marketing, el concepto de la empresa periodística, los nuevos estados cognitivos del Tercer entorno, los perfiles de los destinatarios en la era de la globalización, etc. Una investigación de campo en toda regla, tanto en la cultura origen española como en la cultura meta (cultura turística internacional).

Teresa Dovalpage: Debe haber sido una investigación fascinante. ¿Qué es lo que más disfrutas de esa difícil (y no siempre reconocida) labor que es la traducción? ¿Y qué me puedes decir sobre la “localización”?
Teresa Iturriaga: Sinceramente, pienso que es una labor absorbente y agotadora. A los traductores nos lleva hasta el límite de la indagación, pues nos obliga a  acercarnos lo máximo a la intención del autor del texto original, con una aproximación rigurosa al lenguaje y al contexto extralingüístico para ser fieles a su interpretación. En ese sentido, entiendo el término “localizadora”, porque persigo las huellas del autor del texto original, oigo sus latidos escondidos entre líneas, descifro sus marcas de identidad. Yo diría que soy una “rastreadora” del alma que traduzco. Y aun así, el texto traducido nunca será absolutamente equivalente, del mismo modo que no hay dos individuos iguales. Ese estilo personal e intransferible es lo que denominamos el idiolecto del autor. Se trata de tocar lo más de cerca posible el sentido del texto original. No es nada fácil, pero es un desafío que nos sostiene. Por ello, hay que tener muy en cuenta las circunstancias y el mundo anímico del que se expresa. Sin embargo, creo que la labor de traducir nos enriquece mucho y, al cabo del tiempo, nos va dejando un poso de sabiduría gracias al esfuerzo que nos exige. A través de la traducción, podemos encontrar informaciones contrastadas, opiniones fundadas, interpretaciones diversas, que contribuyen a hacernos tolerantes y a aceptar al “otro” con naturalidad. Siempre he afirmado que la traducción ha sido, es y será una herramienta fundamental para el desarrollo de culturas de paz y no de confrontación y ostracismo.

Teresa Dovalpage: Tienes toda la razón. Mientras más conocemos “al otro” menos motivos hay para temerle. Y de todos los textos que has traducido, ¿cuál es tu favorito?

Teresa Iturriaga: Recuerdo el impacto que me produjo traducir al español un ensayo sobre la inmigración senegalesa. Lo había escrito en francés Seydi Ababacar Mbaye, un senegalés afincado en nuestra isla de Gran Canaria, relatando el viaje en patera por el Atlántico desde su país hasta las costas canarias. Traducir Modou Modou, para mí, fue una forma de entender la vida y la muerte. Mientras traducía el libro, se me plantearon diversas cuestiones lingüísticas que no conseguía descifrar, seguramente, por mi desconocimiento de la cultura africana. De manera que, en varias ocasiones, bajo el pretexto de pedirle una explicación del habla senegalesa al autor, lo llamé y quedamos en vernos para clarificar mis dudas. En realidad, lo que yo pretendía era preguntarle por su visión del mundo y ver su interior expresándose en sus silencios, en sus gestos, en su mirada y atención, en sus reacciones emocionales, porque la lengua no es un sistema aislado de la realidad, sino que adquiere cuerpo y vida profunda en cada uno de nosotros. Entonces, el ímpetu de las palabras de Seydi Ababacar Mbaye me llevó de la mano a esa vaga sensación que dejan los sueños que el cerebro no comprende, pero es el lugar donde se mueve la intuición.

        El sueño de los inmigrantes africanos interpeló mi conciencia al recordarnos a los occidentales del siglo XXI que debemos iniciar una vida llena de sentido universal, mestizo, cosmopolita. Tenía mucha razón el autor al decirnos en su libro que la tierra no nos pertenece. Cierto, la tierra es una madre que nos acoge por igual a todos los caminantes sin distinción de razas. ¿Puede acaso una madre imaginarse el horror de perder a un hijo en medio del océano o en el desierto y no saber nunca nada más de él? Amores rotos a pedazos por la pobreza y la distancia en medio del carnaval de muecas de los traficantes de sueños, ilusionistas que engañan a tantos y tantos inocentes que deciden emprender el viaje hacia el paraíso occidental. Casi cuesta entenderlo, no es fácil situarse al otro lado. Personalmente, me conmovió mucho el pasaje del joven senegalés que un día se encaramó a la rueda de un Airbus pensando que las alas de aquel pájaro le llevarían al cielo de Europa. Y así fue. Con esa voluntad que le habían inculcado desde niño como virtud para enfrentarse al sufrimiento, quiso arriesgar su propia vida, era una cuestión de dignidad buscar una vida mejor para sacar adelante a su familia. Había preferido enfrentarse a su cita con el ángel de la muerte que quedarse entre los suyos como un joven sin futuro, sin sueños, sin nada que llevarse a la boca. Fue entonces cuando lo comprendí todo.

        Por eso,  traducir Modou Modou me ayudó a entender los esquemas mentales de los inmigrantes que llaman a nuestras puertas del bienestar. Los modous -como los senegaleses llaman a sus emigrantes- nos enseñan que, en su existencia, hay una dignidad que debería sobrecogernos a los toubabs -como nos llaman a los blancos-, porque ellos aún disfrutan, viven la utopía necesaria, la ilusión que nosotros perdimos hace mucho tiempo.

Teresa Dovalpage: ¡La utopía necesaria! Me encanta esa frase. Y al leer sobre el joven que se encaramó en la rueda del Airbus pienso en un compatriota que usó un método bastante similar para salir de Cuba: se ocultó en el tren de aterrizaje de un avión (¡de Iberia!). Todos somos algo modous.  Sobre tu propia creación, entiendo que te dedicas tanto a la narrativa como a la poesía. Háblame un poco sobre cada una. ¿Tienes una por la que te inclina más o esto depende de los vaivenes de la musa?

Teresa Iturriaga: Creo que esa definición es muy exacta, Teresa. Sí, depende de los vaivenes de mi musa, siempre y cuando no me propongan o me ilusione con un proyecto narrativo como me ha ocurrido en varias ocasiones. Por ejemplo, destaco mis últimas publicaciones sobre mujeres, que normalmente adquieren la forma del relato para acercar al lector su realidad más cotidiana. En la colección Desvelos, hace ya tres años, recogí las experiencias de ocho mujeres que en su día fueron acogidas en los recursos para mujeres víctimas de violencia de género de la Red Insular del Cabildo de Gran Canaria. Con el objetivo de encontrar vías para la recuperación de mujeres víctimas de la violencia familiar, este trabajo les sirvió para bucear en su propia memoria al contarme su experiencia de maltrato y cómo reaccionaron para superarlo. El conocimiento de los hechos y de nuestra situación frente a ellos es tal vez una de las formas más rápidas de terapia y nos ayuda a reconocer nuestras debilidades y nuestra fortaleza, incluso cuando han pasado muchos años desde la agresión. La mujer maltratada asimila el castigo al propio comportamiento y acaba sintiéndose culpable, con remordimientos, por no haber hecho mejor las cosas sin llegar a esos extremos. Es tan baja su autoestima que no sólo no sabe reaccionar, sino que su espíritu se inmoviliza y no puede salir del dolor y la confusión. Las historias del libro están teñidas de la vergüenza que sufrieron durante años, del temor a protestar y a denunciar, y de los cambios que se produjeron en ellas y en sus familias hasta volver a sentirse personas. En los relatos, podemos descubrir el carácter, la timidez, la valentía o la esperanza de todas ellas. Escribir sus historias fue un verdadero honor.

        Pero también he escrito una prosa más lúdica, por ejemplo, Revuelto de isleñas, una colección de relatos sobre la escritura y la cocina con la escritora canaria Dolores de la Fe -recientemente fallecida-, además de relatos  sobre mujeres importantes en la Historia, como la amante polaca de Napoleón, María Walewska, o la pintora surrealista Leonora Carrington, por citar algunos. En estos momentos, preparo una nueva colección titulada En la ciudad sin puertas.

        Ahora bien, el territorio de mi creación por excelencia es la poesía y, de algún modo, mi prosa está impregnada de ella por contagio. La prosa me lleva siempre a la metáfora, a la belleza de las imágenes y de las formas, podría decirse que en mi idiolecto, poesía y prosa emanan de la misma fuente estética. En su prólogo a mi libro de poemas Gata en tránsito (www.alhulia.es, Ed. Alhulia, Granada, 2011), titulado “Pasajera a bordo del sueño”, el maestro José Manuel Caballero Bonald, lo define así: “Tengo la impresión de que Teresa Iturriaga escribe poesía por lo mismo que necesita hablar con los demás. Quiero decir que su actividad como poeta está expresamente relacionada con sus cotidianos hábitos comunicativos. Basta con elegir un poco al azar alguno de los poemas que se reúnen en este libro para comprobarlo. Teresa Iturriaga ha ido elaborando Gata en tránsito como si realmente se tratara de un diario en el que fuera informando a sus lectores –o a sus oyentes- de las relaciones que mantiene con la vida que la rodea. Por ahí se filtra efectivamente una serie de confidencias y reflexiones que van poniendo de manifiesto la personalidad humana y literaria de la autora. Y por ahí se estabiliza un concepto general del acto de escribir que remite a la vez a una educación de delicados matices emotivos y  a una sensibilidad de muy fervientes conexiones con lo que se entiende por vocación”.

Teresa Dovalpage: Eres multitalentosa, sin dudas. Y ya veo que resides en Gran Canaria, una hermosa isla. ¿Cómo influye el entorno en tu creación literaria?

Teresa Iturriaga: Mi ventana se abre a la Playa de las Canteras. El océano sonoro constantemente susurra en el interior de mi casa. Es una compañía serena al escribir, a veces ni siquiera lo oigo, porque su sonido ya me pertenece. O quizá debería decir que nos pertenecemos, pues me ha engullido sin darme cuenta. Me gustaría que mi poesía tuviera la forma de las olas y el color de los atardeceres que veo morir sobre el mar desde mi azotea. En el espacio sensible de la playa, hay colores, sabores, aromas que presienten las emociones de todos los seres humanos que se desplazan hasta sus orillas en busca del paraíso. Esta playa es un ejemplo de convivencia, las mareas la han convertido en una escuela de respeto a lo sagrado, a lo natural, hoy acurrucado en silencio sobre el bullicio de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Un lugar donde el caminante, pasajero o peregrino, se detiene a sanar sus heridas con el mar. Un templo espiritual, un jardín de infancia, un patio de recreo, un balneario de paz abierto a todas las culturas. ¿Cómo no va a influirme esa belleza al escribir?

Teresa Dovalpage: ¡Dan muchos deseos de visitar esa bellísima playa!  Y espero que publiquen la foto con el mar como fondo…¡muy representativa!

Me gustó mucho Hiperestesia:

“La poesía es una suerte de enfermedad,

una suerte de dolor de placer de oración.”

Teresa Iturriaga: La poesía es compleja, un ramillete de emociones que surgen del interior. A veces, esos sentimientos son ardientes, una explosión de color, pero en muchos momentos, también emergen de un estanque de soledad, desesperanza y ansiedad. Sucede igual con las estaciones del año, cada una tiene sus hojas y flores, las hay de verano, otoño, invierno y primavera. El ciclo de la vida hace que cada instante tenga su aroma y su paisaje. Creo que las flores más bellas pueden encontrarse entre los desechos, en un risco peligroso, en desiertos o en cimas heladas difíciles de escalar, sin embargo, están ahí, esperando pacientes a que al menos algún insecto las polinice para no morir sin sentido. Por eso, cuando escribo, dejo salir todo aquello que siento en mi interior y si me duele la herida, el poema llora y, si estoy contenta, el poema ríe conmigo. Un arrebato de luz y oscuridad se da cita en la poesía, por eso se convierte en oración cuando trasciende a otros planos. Todo depende de la estación del corazón.

Teresa Dovalpage: Aparte de esa bella definición, ¿tienes otra para la poesía?

Teresa Iturriaga: Creo que la mejor forma de definir mi poesía es recitando un poema. Se lo dedico a la Playa de Las Canteras, patio de todas las culturas y terapeuta de la ciudad:

        Y la playa descendió

sobre el esqueleto de nuestras almas.

         [Nadie estaba allí para escuchar

         la angustia, jaca negra

        que no suelta su presa

        aunque en ello pierda la pinza]

        Recuerdo que portabas en tus brazos una toalla.

Era febrero o abril, era primavera en el paseo,

era el celo de los amantes.

        Recuerdo el salitre que tragué al besarte,

tu gesto al subirte a las rocas para abrigarme los sueños.

Traías un tridente, un cubo, una pala,

arena, mucha arena,

unas gafas, anzuelos, redes, cebo.

Me llevaste contigo hasta otras playas,

otros brazos, otro tiempo…

a las cuevas de las niñas.

        Recuerdo que la playa traía aquella tarde

su cabeza envuelta en una bruma de colores

encarnados, magenta, púrpura,

sudaba los dolores de sus orillas,

viejos reumas, artrosis de gentes y lágrimas,

los estíos más duros,

las huellas de los adioses.

        Recuerdo la paciencia del salitre

que disolvía todos los llantos.

Teresa Dovalpage: Gracias por el regalo de este bello poema. Me ha llevado a la playa, de vuelta…siempre de vuelta al mar. En “El día de Dahira”, que también me ha encantado, dice

“Ahora teje sus tules en penumbra, sueña con su tierra natal y los dientes se le afilan al paso de una guagua que rasga descaradamente su túnica de colores preferida. “Guagua” allá en las Canarias ¿significa autobús, como en Cuba?

Teresa Iturriaga: Sí, por supuesto, la guagua aquí es el autobús. La conexión de Canarias con Cuba es evidente y comparten palabras, comidas, folclore, ritmos, viajes, etc. Es toda una historia de familias desplazadas entre las islas por la emigración en el pasado y que llega hasta nuestros días. Hay estrechos lazos de afecto entre ambas.

Teresa Dovalpage: Muchísimas gracias por acceder a esta entrevista y por compartir tantas experiencias interesantes y sobre todo, buenos versos. Un abrazo desde Taos.

Teresa Iturriaga: Muchísimas gracias a ti por darme la oportunidad de cruzar el Atlántico sobre tus alas. Hasta siempre, Teresa.

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Autora de la entrevista: Teresa Dovalpage
 
Teresa Dovalpage nació en La Habana en 1966 y ahora vive en Taos, Nuevo México. Tiene un doctorado en literatura y es profesora universitaria. Ha publicado cinco novelas entre las que se encuentran Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006; finalista del premio Herralde), A Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004) y El difunto Fidel, premio Rincón de la Victoria (Renacimiento, 2011) así como varias colecciones de cuentos. The Astral Plane, Stories of Cuba, the Southwest and Beyond es su último libro, publicado por University of New Orleans Press en 2012.
REVISTA SUB-URBANO / Sub-Urbano es una revista editada en Miami, que busca reivindicar la literatura hispanoamericana en Estados Unidos y difundir las artes en todas sus formas. Nació en el 2009, y ahora, gracias al esfuerzo de su equipo, y al apoyo de sus más de 20,000 lectores mensuales, apunta a convertirse en un referente cultural hispano en el país. Una de sus metas es crear un puente cultural entre EEUU ,España  y Latinoamérica, para que así, tanto escritores, como artistas y lectores, tengan un espacio común donde manifestarse. Sub-urbano es un espacio que reúne artistas de distintas nacionalidades. Son perspectivas diversas. Son puntos de vista encontrados. Es un medio de expresión libre y sin censura,
 

Tuesday, September 2, 2014

 
Eres
Teresa Iturriaga Osa
 
 

(a mi padre)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hueles a hierba y a rocío.

Eres una campa de manzanos en flor.

Me siento en tus rodillas.

Me bendices la cabeza entre las manos.



Sigues andando, andando, andando por tus propios pies...

Frotas el anillo. Viertes la sal.

Me acurrucas los párpados.

Y nos escapamos juntos.

Vuela sin freno, espléndido caballo negro.

Llévanos hasta el final.

 
 
[Antología Versos en el aire III
Ed. Diversidad Literaria, 2014.]
 
 

 

Friday, August 15, 2014

 
Mujeres de ayer y hoy
por Teresa Iturriaga Osa



  
        Leer en la Playa de Las Canteras es placentero también en las tardes de verano. Parece que el Atlántico aviva las neuronas y se ven mejor las cosas, aunque la humedad vaya destrozándole a una, poco a poco, la garganta, le duelan las articulaciones, y el salitre vaya achicándole la piel. Pasan los estíos por el alma y nos merecemos cada vez más el tiempo de un café. El libro y yo. Yo y el libro. Nosotros. Me siento en el paseo frente al mar. Es ferragosto y es la rama robada, el hijo, la ausencia, el cóndor, la infinita, la noche en la isla, el viento en la isla, la pregunta en la isla, el daño, el sueño, la muerta, el amor del soldado. Y hoy quisiera compartir un descubrimiento, invitándoles a la lectura de un libro que me llegó inesperadamente a las manos y que muestra la realidad de la mujer canaria de ayer: Mujeres, de Bárbara Hernández.
        A las personas que nos gusta investigar, como el impertinente Jaimito que se pasa el día preguntando por las cosas y su porqué, no deja de sorprendernos la historia de la cultura, es curioso que el pasado siga aún latente en muchas esquinas mohínas de nuestra sociedad. Desde luego, en Canarias, los mayores conocen bien ese ayer, pero no ocurre así con los jóvenes, de manera que es bueno que hagamos periódicamente un ejercicio de estiramiento cerebral con dosis de lectura y memoria como medicina preventiva para enfermedades congénitas. Por si acaso a aquellos rejos de calamar se les ocurre sacudirse el letargo y salir a dar un paseo disfrazados de modernos. Nunca se sabe. Informarnos del ayer es volver a recordar lo que se resignaron, ignoraron y sufrieron muchas de esas mujeres canarias que aparecen en las fotos antiguas y, desgraciadamente, no tan antiguas. Se trata de un libro sólo apto para mayores de edad, en otras palabras, que hay que leer con frescura y sin resentimiento. Es formativo, no destructivo, entiéndanme. Tampoco va de feminismo ni de machismo, es esencialmente antropológico, desde mi parecer. Y optimista, porque, sin duda, les ayudará a mirar hacia delante con más fuerza que nunca y a respirar a pleno pulmón el aire de este mar, felices de haber nacido en los días de la invención del bikini y del tanga.
         El libro sintetiza todo el universo de la mujer canaria desde finales del XIX hasta mediados del XX (1850- 1940). Subraya la autora que, para la mujer de aquella época, lo primero era la familia: “A principios de siglo, el doctor Bethencourt Afonso, en una reseña sobre la consideración de la mujer en estas fechas, señala que es ella la que lleva la voz cantante en los asuntos de familia. Nada se hace sin su consentimiento o su beneplácito”. Sin embargo, en el mismo capítulo, a esta consideración se le añade “un pequeño detalle”, y es que no se excluían, en muchas ocasiones, las palizas y otros hábitos matrimoniales de signo negativo que también formaban parte de la tradición.
        Seguimos avanzando en la lectura donde la autora hace un recorrido acompañado de fotografías por los momentos clave de la vida social de la mujer: matrimonio, divorcio, etc. Tengo que confesar que, para mi mentalidad, es alucinante observar que el adulterio femenino escaseaba en aquellos años, pero, en cambio, eran muy frecuentes los masculinos. Sin comentario. Y fíjense en esto, en lo que se escribía de la vida de aquellas mujeres de entonces... Por ejemplo, en un artículo titulado “La manigua de La Isleta”, en 1932, el cronista Hurtado de Mendoza afirmaba que la mujer obrera del barrio grancanario de La Isleta paría hijos constantemente y sólo acudía al médico en contadas ocasiones por costarle 8 pesetas, justamente “lo que se gastan las mujeres burguesas en medias o en jabón”. Y sigo leyendo. El cronista añadía con una lucidez de hombre del siglo XXI que “el matrimonio es el RIP en la vida de una mujer”. También se habla en el libro de la dote con la que una mujer llegaba al matrimonio, que consistía en muebles, o bien, en la ropa de la casa, o que, por ejemplo, los gastos de la celebración en la iglesia eran costeados por los padrinos, y estos eran elegidos por los novios. En el libro, no hay que perderse tampoco la fotografía de un joven hablando desde la calle con una chica asomada a su ventana, se titula “Enamorando”. Eran tiempos de “cortejo”, algo que a los jóvenes de hoy les debe de sonar a chino...
 
 
 
 
        Bien, seguimos. Avanzo en la lectura y el libro se va poniendo cada vez más interesante. Se trata el tema de los partos, los hijos naturales, las comadronas, etc. Sin embargo, lo mejor llega hacia la página 12, donde se nos explica esa costumbre marital que se llamaba “el zorrocloco”: “Según la tradición, el marido de una mujer recién parida, una vez levantada ésta, se acostaba y recibía a las visitas y sus presentes, especialmente alimenticios (caldos de gallina, vino, dulces, etc.)”. Aquí es para llorar o para explotarse de risa... Para que luego digan que las flores no caminan y yo veo aquí una caminando (uno de los piropos más bonitos que me han dicho, al pasar al lado de un grupo de mendigos). Puro surrealismo. Créanselo.
        El libro también trata de la educación de las niñas, ya que los conceptos de la educación y el trabajo eran diferentes según el sexo. El texto se acompaña de fotografías y, especialmente, destaca una imagen que recoge a un grupo de niñas a la salida de la escuela en la calle de Triana. Se les ve muy felices. También se va explorando el mundo del ocio femenino de la época, diferenciado por sexos y clases sociales: “En lo que respecta al ocio de las mujeres canarias, tanto en el tiempo que se le dedica como las actividades que se realizan, están perfectamente diferenciados los sexos; igualmente, aparecen marcadas las distancias entre las mujeres del campo y la ciudad y, aquí, entre las burguesas y las obreras”.
        En cuanto a las fiestas, ya casi al final del libro, aparece una imagen muy ilustrativa de la participación de la mujer en las celebraciones: “Desde la ventana”. Una imagen vale aquí más que mil palabras. Ustedes dirán. En la página 57, una fotografía muestra cómo las chicas se divertían los domingos en la plaza, ya que ese espacio suponía para las chicas su único tiempo de diversión. También se describen las nuevas formas sociales de las mujeres que, una vez casadas, debían comportarse con cierta distancia en público. Las buenas formas del matrimonio. A partir de ahí, prohibido todo desmán. Es interesante comprobar cómo se criticaba a las mujeres inglesas por la manera de saludar y despedir con un beso a sus compañeros masculinos en el Metropole. ¿He leído bien? ¿Ni un beso?
        Asimismo, se van describiendo cuáles eran las verdaderas expectativas de una mujer en aquellos años. En general, no se deseaba nada más que casarse y tener una familia. También se relatan las normas sociales del cortejo, es decir, las entradas y salidas del novio en la casa de la novia. Muy divertido aquel sistema de vigilancia y control...
        Entramos en el mundo de la ropa femenina, especialmente, en la mantilla como el símbolo de la mujer canaria: “La prenda femenina más importante y característica de la vestimenta tradicional, especialmente en Gran Canaria, es la mantilla canaria. Durante los siglos XVIII y XIX, los colores utilizados eran el negro, blanco y rojo, aunque según las localidades destacan el azul y el verde”. Estos complementos fueron evolucionando y a la mantilla se le añadió el sombrero, posteriormente, sus colores fueron sólo dos: “blanca (cruda) para las jóvenes y negra para el luto”. Su valor de atuendo cotidiano se fue reduciendo hasta que adquirió un significado meramente religioso: “Entrado el siglo XX, el uso de la mantilla se reduce a la prenda para asistir a misa que se lleva con un alfiler bajo el mentón o sin nada”.
 
 
        Y, para terminar, hay que resaltar la fotografía de unas señoritas participando en una fiesta en carrozas, reinas por un día.
        En fin, vale la pena que le echen un vistazo al libro Mujeres, de Bárbara Hernández; es muy instructivo y silenciosamente elocuente y alentador. ¿Qué les parece? Visto lo visto, han cambiado mucho las cosas en este lado del mundo y lo que tienen que cambiar aún... para que de verdad se cumpla esa igualdad entre todos los seres humanos de cualquier sexo y condición. En ese sentido, cualquier tiempo pasado nunca fue mejor. Y no, no siento ninguna nostalgia por aquel pasado de mujeres enfundadas en color sepia. Las mujeres de hoy sabemos que hay cosas que no se venden. Ya no. Por ejemplo, la libertad. Por ejemplo, la vida. Vida, en ti vacilo, caigo y me levanto ardiendo. Eso me lo enseñó Neruda. Un beso.
 
Fotos actuales / Teresa Iturriaga Osa
Las Palmas de Gran Canaria