Wednesday, August 10, 2016

 
EL FUEGO DE LA NIÑA MAGA

*
 
 
 
 

         Ayer, una niña me nombró tortuga de mar.

Despertó su bautismo de fuego

con la varita mágica, reían sus rayos,

convirtiéndonos uno a uno en animal.

         Estalló un vergel bajo su juego, elipsis y

palabras desnudas de poses

se fueron asentando en el alma,

digna de los seres salvajes.

*

          Ya eres libre, sonrió su destello sobre la multitud.

Al oído de las sombrillas, ella, chiquita, sustraía luz a la tarde.

          Y cuando pintaban su cara,

se le desplegaba una bruma de abanicos en el pelo,

brillo de labios con boca pequeña,

una alegría de náufragos en la piragua recogida en su melena,

ramilletes colgantes tan brillantes como el jable,

bucles de ónix por ambos lados de la mesa.

*

         No me quedó otra salida que sumergirme 

después del ritual de carey y coral

que me ofreció en el espejo.

         El arrecife guiñaba su haz multicolor,

seducía el infinito al vaivén de la marea.

         Y allí vi qué fácil,

pero qué fácil, 

es la vida desde dentro.

*

Teresa Iturriaga Osa

8/8/2016
 
 
 

Friday, August 5, 2016

 
Diario de viaje / Teresa Iturriaga Osa
 


 
 


BINARIO 11
 
 
 
Los minutos crecen como nubes de aire en remolino sobre la tierra toscana.
Este cielo no puede barrer el polvo del asfalto, es imposible encontrar en él un resquicio de sombra cuando pienso en azul y aspiro el salitre de la isla.
¿Cómo educar la vista desde el tren que ocupa todo con mis besos?
Se precipitan los recuerdos, bailan su aquel seductor a la vez que los cipreses del buen augurio agitan sus cuellos con guirnaldas de girasol.
Una estampa de enamorados bate palmas sin cesar en los asientos, brillan y se clavan como puntas de flecha.
Cuando el serio silbato vigila cada estación se oye un abrazo, la guinda que celebra los años de lealtad, eso que tan bien conocen las vías machacadas por el paso de las gentes.
Quisiera algún día arrimar mi oído al acero y escuchar sus secretos cubiertos de siglos. Penas, olvidos, caricias, ansias, plegarias y sueños reunidos en una canción lejana.
Esta cuna se mueve como un útero materno, esta cadencia... calma. Los campos llenos de juegos surgen y se esconden bajo un laberinto de túneles, metáfora a metáfora.
Al fondo, el mar, cristal aderezado de sombrillas, colores estivales que tropiezan en su lomo abrochado a la risa.
El horizonte cabalga en cada curva, duerme el pasaje y una joven me sonríe, curiosa por mis letras.
Ahora compartimos el vaivén de la ausencia y somos presencia. La mente reposa en el simple fluir de las imágenes. Bendita juventud.
Viajar es un estado donde nos hacemos espacio.
Y, por fin, el puerto, la terminal del agua, la nave.
Llévate mi cansancio, abre las compuertas, porque voy a bañarme en la inmensidad.
 
 
(Dejando atrás Pisa Centrale 12/7/2016 - 14.15 h.)
 
 
 

Tuesday, June 21, 2016


EN LA CIUDAD SIN PUERTAS

Colección de relatos
 

El nuevo libro de ATTK Editores reúne relatos sobre Las Palmas de Gran Canaria escritos hace unos años por María Dolores de La Fe y Teresa Iturriaga Osa. Cuenta con un prólogo excepcional del escritor J. J. Armas Marcelo: "Ahora, este libro que prologo, este libro de cuentos de María Dolores de la Fe y Teresa Iturriaga me acercan al amor en su lectura. Me congratulan con la ciudad en la que nací, iluminada e imaginada por esas dos grandes señoras de la escritura literaria. Las dos fueron amigas hasta el final, hasta la muerte de María Dolores de la Fe, e incluso después continúan siéndolo a través
del recuerdo y de este libro de relatos que tanto me ilusiona prologar".




Tengo la inmensa alegría de anunciar la publicación del ebook "En la ciudad sin puertas" en ATTK Editores. Un libro de relatos que escribí hace unos años con María Dolores de la Fe y, sin embargo, no ha podido ver la luz hasta hoy. Nos cerraron muchas puertas al presentarlo en diferentes instituciones a las que acudimos con la única intención de regalarlo, pero no tuvimos éxito, aunque nunca desistimos a pesar de los obstáculos. Por eso, quiero agradecer el esfuerzo y la generosidad de las personas que han contribuido al nacimiento del libro.

En primer lugar, a toda la familia de Lola de la Fe, por depositar su confianza en mí para llevar a cabo este proyecto tras su fallecimiento.

A Guadalupe Martín Santana, editora de ATTK, por su exquisita sensibilidad y profesionalidad a la hora de abordar todas las partes del proyecto.

A J. J. Armas Marcelo, que ha escrito el prólogo con la brillantez característica de su pluma literaria. Paso a paso, nos revela el auténtico sentido de la obra con palabras dedicadas desde la maestría y la amistad más sincera. Un escritor de verdad.

A Augusto Vives, por su obra de portada, reflejo visionario de esa ciudad sin puertas que llora su lluvia de anhelos.

Brindo por la memoria de Lola de la Fe y les invito a nuestro sueño. Gracias.

Teresa Iturriaga Osa
Escritora y traductora


 
 
  
Foto / Los escritores Juan Jesús Armas Marcelo,
Emilio González Déniz y Teresa Iturriaga Osa
en la Playa de las Canteras, junio, 2016.
  

 
PRÓLOGO DE J. J. ARMAS MARCELO


        Un día cualquiera, a María Dolores de la Fe se le ocurrió una idea más que genial. Era una ocurrencia escandalosa. Ella sabía que nadie se la iba a tomar en serio, pero también sabía que todo el mundo iba a leer esa idea y que la gente comentaría lo que ella había pensado. Y había pensado nada más y nada menos que Cristóbal Colón había sido una mujer. Una mujer en la cúspide del mundo. Una mujer entera que se había escondido bajo el ropaje de un aventurero que conocía por intuición como la palma de su mano el mapa entero del mundo. Sólo que al revés: viajó con muchos hombres, igual de aventureros que ella, al fin del universo planetario, a descubrir nuevas tierras que estaban al otro lado de su rumbo. Bajo el nombre de Cristóbal, en español, en italiano, en catalán o en portugués, aquella mujer inventada por la escritora isleña hizo fortuna en la Historia. Tanta como su ocurrencia en la vida de la gente.

        María Dolores de la Fe no era sólo una mujer divertida, ocurrente, simpática y amable. Tenía un concepto de la vida lleno de sugerencias, escribía en los diarios de su tierra y siempre tenía un elemento de optimismo que muchos interpretaban como una frivolidad, una superficial frivolidad. Estaban equivocados. Lo suyo era humor. No humor sarcástico, no humor de combate, de vanguardia, sino humor directo, sin chiste, pero con una fina ironía propia de una escritora francesa de entreguerras. Estoy seguro que, de haber nacido y vivido en París, María Dolores de la Fe hubiera sido una gran escritora francesa. Pero nacióen un mundo insular que marginaba a los escritores de entonces, cuanto más a una escritora como ella que, sin embargo, no tuvo nunca en cuenta los desvaríos y desdenes de su propia gente. Más bien, y siempre lo pensé, no sólo ahora, los perdonaba. Porque había en ella una fuerza humana descomunal que repartía a todas horas sin esperar cobrar nada por ese regalo.

         Teresa Iturriaga: la conocí de lejos, en la presentación en Las Palmas de Gran Canaria de mi novela El Niño de Luto y el cocinero del Papa. Recuerdo que esa presentación fue un éxito, pero lo que me quedó hasta hoy, y creo que para siempre, fue la complicidad de aquella escritora que, al final del acto, se atrevió a pedirme una cita o algo así. Para hablar de un proyecto en el que usted está involucrado, me dijo. Y me llenó de curiosidad. Era escritora. Y traductora. Y muy preocupada -noté- por las cuestiones literarias. No había nacido en Las Palmas de Gran Canaria, pero vivía en la isla desde hacía bastantes años ya y estaba arraigada en un paisaje que a mí siempre me ha conmovido, hasta hacerlo objeto y título de una de las novelas que estoy escribiendo: la playa de las Canteras.

         Nos hicimos amigos. Hablamos. Conversamos. Discutimos a veces con pasión, siempre sobre cuestiones relevantes de la vida. Tiene una vitalidad asombrosa, que derrota a sus interlocutores por fuerza, razón y estilo. La misma fuerza, razón y estilo que poseen sus textos literarios, todos los que he leído, incluso los escritos a contracorriente. Es fundamentalmente poeta, aunque transita con frecuencia el cuento (que en ella no deja de ser un elemento literario verdaderamente poético), y tiene un problema grande: inyecta tanta pasión en su discurso oral como en el escrito. Han pasado ya unos años de nuestro primer encuentro, y de todos los demás está llena nuestra amistad, y la leo siempre con una curiosidad intelectual que va más allá del interés para anclarse en la lealtad amistosa, la que dice la verdad aunque no gusta, la que no miente nunca. Es, además, una de las mejores lectoras que conozco de mis textos, sobre todo mis artículos y novelas, y la quiero tanto que no puedo negarme nunca a sus ocurrencias. Cafés. Tragos. Conversación: lo paso en grande. Y aprendo.

         Ahora, este libro que prologo, este libro de cuentos de María Dolores de la Fe y Teresa Iturriaga me acercan al amor en su lectura. Me congratulan con la ciudad en la que nací, iluminada e imaginada por esas dos grandes señoras de la escritura literaria. Las dos fueron amigas hasta el final, hasta la muerte de María Dolores de la Fe, e incluso después continúan siéndolo a través del recuerdo y de este libro de relatos que tanto me ilusiona prologar. Cierto: María Dolores de la Fe, que murió con muchos años, conoce el territorio físico que acaricia con palabras de amor y de humor como si todavía estuviera pisando esa geografía casi siempre huidiza de la isla en la que vivió. Teresa Iturriaga asume su papel de advenediza, o eso creo, aunque sabe de memoria que la única patria posible es su propia memoria y la de los que la rodean con tanto amor. Las dos son atrevidas. Hablo del atrevimiento encendido del escritor, esa curiosidad que todo los husmea y a todo le saca segundas y terceras, esas músicas que sólo oyen los pocos y pocas que atienden a sus propios pasos y se quedan con el eco de sus pequeñas aventuras para esculpir después en palabras ordenadas su mundo literario, el mundo de estos cuentos en los que el lector puede descubrir tesoros escondidos sólo a la vista de los que leen con interés intelectual, interés cultural, por encima de protagonismos y de excesos sociales.

          No soy amigo de aplaudir los libros de mis amigos más cercanos, salvo que estudie en ellos esa música oculta que me descubre espejos sagrados que se dibujan para siempre en mi memoria. Estos relatos de la ciudad son luminosos, poéticos, a ratos humorísticos. No es que se dejen leer, sino que una vez dentro de cualquiera de ellos es obligatorio leer todos los demás. Teoría de conjunto: sospecho que el acuerdo para este proyecto que ahora ve la luz fue total, sin despachos ni empachos personales. Con la calma y la lealtad que producen la literatura de verdad y la verdadera amistad.

           Me cuentan, aunque yo no lo comparto, que no hay peor enemiga de una escritora, cualquiera que ella sea, que otra escritora. Y así sucesivamente. No me consta, aunque haya casos, raros pero casos, al fin y al cabo. El caso de María Dolores de la Fe y de Teresa Iturriaga no es único en el mundo, pero es uno de los mejores que conozco. Y conozco, a estas alturas de la vida y de mi mundo, bastantes casos de lealtad y efectividad.

           Vayamos al libro: cada cuento es un pequeño universo que relata, a veces con mucha poética interna, un sentimiento. No puedo decir, luego de leerlo dos veces y media, que uno sea mejor que otro. Todos me gustan, como si los hubiera escrito yo. Todos me emocionan. Son relatos que pertenecen al mundo de los afectos y en ese mundo, tan secreto a veces, sólo mandan las dos escritores consiguiendo un sincretismo pasmoso al final de la lectura.

            De modo que esta ciudad escrita es una ciudad de las dos, la arquitectura del relato, cualquiera de ellos, de una y de otra, está llena de guiños y respetos, llena de finura, de una elegancia poco común en mi mundo, el mundo de la literatura en el que me he movido a lo largo de toda mi vida. Ni la una ni la otra son escritoras académicas de las que aprender como si leyéramos un catecismo. Hablo de literatura y eso basta. Hablo de amor por la escritura literaria, que es el sustento mayor en el que se ajusta cada uno de los relatos, cuyo desarrollo y final son exactos, traídos a la escritura en el punto exacto. Personajes, intérpretes, figurantes: nada sobra. Tampoco ningún paisaje, ningún recuerdo, ningún detalle que aquí es detalle y no pincelada de tres al cuarto.

           Octavio Paz decía, a veces con la boca chica, que el género literario de la novela era para gente menor intelectualmente. Lo decía con sarcasmo: fue tan difícil para él que comenzó escribiendo una novela y terminó escribiendo uno de los más grandes ensayos del mundo hispánico: El laberinto de la soledad. Por el contrario, Hemingway, gran novelista, explicaba que la novela es una pelea que se gana por puntos, mientras el cuento es un género (otra pelea) que se gana por KO. Y él sabía mucho de boxeo y de relatos: escribióalgunos de los mejores de la literatura universal. Hemingway, aquel gigante. Henry James decía que para ser escritor de novelas había que tener una voluntad férrea. Tengo para míque, tal vez, todos tengan un poco de razón. En cuanto a la afirmación de Henry James, se la atribuyó a los verdaderos escritores: los que nunca salen de su territorio personal, de su escritura. Los que y las que nunca salen de la literatura, sino que se pasan toda la vida, con sus trabajos y sus días, obsesionadas por la escritura literaria. Y este es el sentido que quería a dar a mis palabras: estamos ante el libro conjunto y completo de dos escritoras de verdad; una, ya fallecida, se pasó la vida escribiendo y recordando. Algunos la dieron por simple costumbrista. Allá ellos; la otra cayó en las redes de esta manía asombrosa de la escritura literaria, se fabrica todos los días sus propios escenarios, escribe viaja, habla, asiste al mundo. Y saca consecuencias de todo en su literatura, en su vicio de escribir, como decía John Updike: que la literatura, para un escritor o escritora de verdad, es un vicio que no se quita nunca. Pasen y lean. Y seguramente me darán la razón. En todo o en casi todo de lo que acabo de escribir.

***


El libro puede conseguirse en formato digital en la plataforma Amazon
 
 


Friday, January 29, 2016

 
Hora de despertar

Teresa Iturriaga Osa
 

 
 
 
 


        Tras la tela de araña

caen lluvias de frente azul y ojos ceniza.

 

        Ríen las hojas en su bucle fractal

y una rama con hueco de nido

                            come pipas tumbada

a la espera del solsticio.

 

         Un eco bromista, multiverso,

se peina el cabello y frota el azar.

 

***
 
 
Foto / María Del Río
 
 

Monday, January 11, 2016

 


 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 M.A.R. Editor ha reunido en este volumen textos de algunas de las autoras más destacadas del Siglo de las Luces, como Madame de la Fayette, Lady Mary Wortley Montagu, Olympe de Gouges y Mary Chudleigh, junto a otras de las autoras contemporáneas como Teresa Iturriaga Osa, Olga Mínguez Pastor, Eloína Calvete, Rosario Martínez, Ana Gefaell Camacho, Fátima Díez, Carmen Paloma Martínez, Elena Marqués, Carmen Martí Fabra, Ana Zarzuelo Álvarez, Carmen Pita García, Pilar Escamilla Fresco, Rosi Serrano, Carmen Martagón, Ana Isabel Díez Varela, La Vizcondesa de Saint-Luc, Eva María Cabellos, Ángela Hernández Benito, Maribel Lacave, Sol Antolín Herrero, Lorena San Miguel, María Luisa de León, Cristina Rodrigo Cebollada y Montserrat Suáñez, quien, además, es su editora literaria y prologuista.
 
 
 

Thursday, January 7, 2016


POESÍA

 Días de leche y miel




                                                        (A Maite)


         Esta no es una buena noche para mí

y, justamente, apareces tú en medio de la tristeza.


         Cae una nube de tules

como vahos de ventanas,

álbumes en sepia se abren de par en par

                                 y escancian ojos de garza.



... Año tras año, llevo tus mares prendidos en el pelo,

esos besos acercándose al oído,

ronroneando sueños...


         Cuando duerme una cuna despacio,

sus brazos se estiran en tallas de ángel.

Crecen fuertes, flexibles por un pecho de leche y miel

                                                     que alimenta hasta los huesos.


          ¡Vuela! Los tambores te bailarán el alma

hacia países donde nunca vence el frío.
 
 
 
Teresa Iturriaga Osa
 


 


Ilustración: ERTÉ

Wednesday, December 16, 2015


POESÍA


 
 

<<Hay un quizás>>

 

        Empujé la puerta,

entré en la fresca alacena de tu oscuridad

y las palabras abrieron en dos el silencio,

dejaron salir un vuelo de nudos,

                               gargantas aullando palomas,

cardos de estupor ante mis puños

cansados de luchar con restos de dunas.

 

        Viniste a mi encuentro.

Eran las doce.

                         Nada cumplía años en nuestra casa.

Parecías el mismo joven de ayer 

y prometí volver a vivirte por enésima vez.

Así fui descalzándome las alforjas del grito.

 

        Al otro lado,

podía tocar tu escucha

                     encaramada de bruces al pozo,

un leve suspiro de aulagas sostenido

en reserva, por si acaso morías.

 

        Las cuerdas podrían partirse 

               de repente, sin espacio para el adiós,

sin los muelles necesarios

para el triple salto mortal.

 

        ¿Alguien sabe lo que oculta esta pausa del esparto

antes de empezar a caminar y caminar un largo beso?

 

        Las piedras... Quizás.

 

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Teresa Iturriaga Osa

Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC (Canarias, España). Trabaja en periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Libros publicados: Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Yedra en vuelo, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén. Gata en tránsito, Campos Elíseos, En la ciudad sin puertas y DeLirium. Se incluye en las antologías: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios, París, Mujeres en la Historia I-II-III y Casa de Fieras.
 
Foto / T. Iturriaga