Wednesday, October 17, 2018


QUE SUENEN LAS OLAS


Colección de relatos

Mujeres que escriben 

en Canarias y Marruecos




Prólogo
de Teresa Iturriaga Osa


Conocí a la escritora y periodista marroquí Leila Chafai un día de mayo, en la Plaza de las Ranas, quería hacerle una entrevista sobre la literatura femenina en Marruecos. Susana Guzner me había llamado la víspera para decirme que acababa de escucharla en una conferencia organizada por Dolores Campos-Herrero en Las Palmas de Gran Canaria y le había pedido su número de móvil para que nos pusiéramos en contacto. Así ocurrió, de manera espontánea y vital, como a veces ocurren las cosas en sus novelas, historias forjadas al ritmo de sus más “insensatas geometrías”. Bien, me gusta que llegue lo inesperado, pensé al colgar el teléfono. Después, dirigí el ratón hacia el navegador y la busqué para preparar mi entrevista. Nada... un artículo, una conferencia, poco más en el grandioso mundo de Internet. De forma automática, introduje las palabras mágicas “Literatura femenina en Marruecos” y convoqué a las hadas del google. Ellas vinieron a mí al instante, locas por mostrarme sus tesoros, velados enigmas que fui descubriendo con paciencia de internauta de la noosfera. Entonces lo leí: “Nos equivocamos cuando decimos que el azar no existe. Porque cuando te ofreces una hora para vagabundear sin fijarte una meta concreta, creas ya un territorio en el que el azar puede manifestarse”. Y esas palabras de Fátima Mernissi resonaron en mi corazón durante días hasta que algo se transformó en mí completamente.

Durante la entrevista, de repente, se nos había ocurrido la posibilidad de una publicación conjunta de relatos escritos por mujeres que viven en Canarias y Marruecos. El azar había encontrado un resquicio para crear mientras todo iba ensamblándose poco a poco como por arte de magia. Hablamos con Lola Campos, que contactó con un grupo escritoras e ilustradoras encantadas de participar en el proyecto; Leila, por su parte, encontró sus flores en Marruecos. Entonces, el título nos llovió desde el oeste como un don de alma sensible, que envuelta entre cuatro glorias pronunció: “Que suenen las olas”. Eran palabras de poeta. Nacía así una colección de relatos inspirados en paisajes cercanos en la geografía, rozados por un mismo océano, pero alejados por miles de kilómetros de historia y de cultura.

Las autoras de las dos orillas han dedicado este libro a las mujeres de todas las culturas del mundo, insistiendo en la importancia de potenciar la escritura femenina como puente de diálogo entre culturas. Desde el primer momento, la publicación fue del interés de Magaly Miranda Ferrera, directora de Obra Social de La Caja de Canarias, a quien agradecemos su colaboración en este proyecto intercultural.


Desde Canarias:
  • Berbel, Edelmira... ¿Me oyes?. Ilustración La fortaleza del desierto, de Marta Vega.
  • Dolores Campos-Herrero, Entre todas las mujeres. Ilustraciones María y María y cúpula, de Sira Ascanio.
  • Susana Guzner, La náufraga. Ilustr. de Cheres Espinosa.
  • Teresa Iturriaga Osa, Tu nombre es Véronique. Ilustr. de Cheres Espinosa.
  • Macarena Nieves Cáceres, Mujeres de sal. Acción fotográfica de M.N.C., proyecto Picacho.
  • Cristina R. Court, Un ángel en Aid el-Kebir. Ilustr. de Carmen Llopis.

Desde Marruecos:

  • Latifa Baqua, La habitación de al lado.
  • Fatima Bouziane, De Tom y Jerry a Tom Cruise.
  • Leila Chafai, Algo parecido al asombro.
  • Latifa Lbsir, ¡Tengo miedo de…!
  • Rabea Rayhane, El último dolor es un cuadro.

Las fotografías e ilustraciones que acompañan los relatos árabes son de Isabel Conde Ibarra y la portada del libro es obra de la pintora Leonor Härdi. Las autoras de Marruecos escribieron sus relatos en árabe y, posteriormente, Leila Chafai los tradujo al español. Y quien escribe estas líneas se encargó de la coordinación, revisión y adaptación de esos textos traducidos por las posibles pérdidas o errores de sentido que pudieran producirse en el paso de una cultura a otra.

En cuanto al contenido de esta colección de relatos, podría decirse que se abordan temas actuales de la vida íntima y onírica de las mujeres de todas las culturas. Es una selección de textos de escritoras de todas las edades y estilos en la que se muestra una forma de trabajar desapegada de los roles culturales de género. El campo de la literatura es tan amplio y diverso que parece absurdo reivindicar el género de la obra artística en el siglo XXI; sin embargo, seguimos comprobando cómo casi todos los escritores actuales de Marruecos son hombres y, en ese sentido, debemos admitir que en Occidente también quedan muchas telarañas.

Pero, felizmente, dentro del discurso moderno y contemporáneo islámico, se va abriendo un nuevo contexto de esperanza en el marco de los asuntos referidos a las mujeres musulmanas. Las reglas del Islam y sus principios también van adaptándose a los nuevos tiempos. Por ello, el rasgo caracterizador de estos relatos -tanto en español como en árabe- es la voz clara y espontánea de sus autoras, que se expresan con la sabiduría de una madurez que hace añicos las bases que sostenían la ingenuidad del modelo de mujer tradicional. Su escritura está llena de la profunda dimensión de lo femenino como algo totalmente biológico, emocional, humano hasta los huesos, ésa es su virtud. En efecto, las autoras insisten en dar a sus personajes la fuerza de su verdadera manera de ser, y, al darles esa transparencia esencial, el monólogo interior que nos ofrecen revela una escritura de gran profundidad psicológica. Por un lado, la mujer árabe presenta una fuerte complejidad desconocida para el mundo occidental, derivada de su implicación profunda en la vida real y cotidiana de las ciudades y los pueblos de Marruecos. Por otro lado, las autoras de los textos españoles también reúnen en sus figuras literarias la complejidad de una personalidad que dista mucho de ser un paisaje trillado y uniforme. Sin ese trasfondo psicológico, unas y otras experiencias son imposibles de comprender en esta colección de relatos breves que ordenan y dirigen el universo multicolor femenino.
Es muy importante difundir el conocimiento de las culturas a través de las voces de mujer. Este abrazo literario y artístico podría abrir un camino de intercambios fecundos entre Canarias y Marruecos. Por ello, dejemos hablar al mar y que suenen las olas por donde quieran.




Wednesday, October 3, 2018





Sfumato



He cerrado las puertas del Château de Bellechaise
para tomarme un respiro...

Se me habían colado dentro
demasiados invitados sin tarjeta
y, desde el patio,
aún escucho los rugidos,
un espanto de ira seca
resopla a la salida de una almena
fría y rotunda como un portazo.

Y ya tengo una cierta edad e inteligencia
para jugar muy bien a las damas
y no a las muñecas.

Extremadamente delicada en la técnica,
cocino un sfumato de orquídeas temblorosas
sin contornos.

Me precede un aroma de dulce vaguedad,
una mirada floral en horizontes perdidos,
una lejanía de tul vaporoso que me salva la vida,
pinto naturaleza muerta en la lumbre
y aspiro el humo más allá de la frontera,
me basta y me cubre con varias capas
esta piel otoñal. 


Teresa Iturriaga Osa



Monday, October 1, 2018


Gran recital poético del 

Festival Hispanoamericano de Escritores






CON LA PARTICIPACIÓN DE

Valeria Correa Fiz
Cecilia Domínguez Luis
Santiago Gil
Ricardo Hernández Bravo
Teresa Iturriaga Osa
Elsa López
Maiki Martín Francisco
 Alba Sabina Pérez
Ernesto Pérez Zúñiga
Anelio Rodríguez Concepción
 Alberto Ruy Sánchez
Ernesto Suárez


EN EL LLANO ARGUAL 
(FRENTE A LA CASA MASSIEU), 
ISLA DE LA PALMA, SEPTIEMBRE, 2018.



***

Wednesday, September 12, 2018





Allure








Estás.

Estás entre el tatuaje y el mar,
eres el sorbo del café, el azúcar moreno y la taza.

Una arruga del vestido me sirve
para quererte entero,
una letra minúscula para atraerte
resbalando rocíos.

Todo me sirve.

Hasta tu ausencia destila mejor
mi perfume de Allure. 



Teresa Iturriaga Osa



Wednesday, September 5, 2018



EN LA CIUDAD SIN PUERTAS


COLECCIÓN DE RELATOS
 
DOLORES DE LA FE Y TERESA ITURRIAGA OSA

 


 
 
Recuerdo todos los días a Lola De la Fe, pero hoy especialmente, porque estoy releyendo “En la ciudad sin puertas” (ATTK Editores, e-book 2015), el último libro de relatos que escribimos juntas antes de su fallecimiento. Una obra que tuvo dificultades hasta que pudo ver la luz. Nos cerraron muchas puertas al presentar la colección en diferentes instituciones a las que acudimos con la única intención de regalarla, pero no tuvimos éxito, aunque nunca nos rendimos. Por eso, quiero agradecer el esfuerzo y la generosidad de las personas que contribuyeron al nacimiento del libro: en primer lugar, a toda la familia de Lola de la Fe, por depositar su confianza en mí para llevar a cabo este proyecto. A Guadalupe Martín Santana, editora de ATTK, por su exquisita sensibilidad y profesionalidad a la hora de abordar todas las partes de la edición. A J. J. Armas Marcelo, que escribió el prólogo con la brillantez característica de su pluma literaria. Paso a paso, él iba revelándonos el auténtico sentido de la obra con palabras dedicadas desde la maestría y la amistad más sincera. Un escritor de verdad. A Augusto Vives, por su obra de portada, reflejo visionario de esa ciudad sin puertas que llora su lluvia de anhelos.

Y quiero comenzar mi pequeño homenaje a esta gran escritora canaria con sus propias palabras, recogidas en el prólogo del libro que escribió para rescatar del olvido a la poetisa Ignacia de Lara, a quien tanto admiraba: "Me resulta misteriosamente curioso observar cómo una persona que en su vida y en su obra pareció siempre anticiparse (al dolor, al desencanto, incluso a su propia muerte), pudiera estar también íntimamente convencida de que la esperaba, pronto, un destino de olvido. Como si al dejar escrito su admirable Soneto póstumo, hubiera hecho desaparecer la llave de su futuro, en el conocimiento de las generaciones que seguirían sucediéndose en su mismo ambiente isleño. Tal vez lo presentía, temerosa al propio tiempo de su certidumbre, lo mismo que presintió tantas y tantas cosas... Las agudísimas antenas de su hipersensibilidad pudieron convertirla en agorera de su futuro. Esta pobre mujer desconocida es un verso suyo. Por un momento, realmente -un momento largo, si se quiere- pareció que iba a cumplirse fatalmente su premonición: “Para cuando me vaya hacia el olvido / ¡sin nombre y sin historia!” porque, tras unas apresuradas aunque sinceramente doloridas reseñas, en los días que siguieron a su muerte y funerales, cayó un injusto silencio sobre su recuerdo, al menos a los ojos, a nivel de lector."

Con esa emoción que me aprieta el alma como nudo en la garganta, no me queda más remedio que hacer un silencio para sentir y reivindicar su presencia hoy y siempre. Porque este sentimiento de Lola hacia el olvido que sufrió Ignacia de Lara no quiero que se repita con ella. Es más, ni quiero ni puedo ni voy a permitirlo.

Conocí a Lola en el transcurso de una investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sobre patrimonio intangible -dirigida por la profesora Margaret Hart dentro del marco de un proyecto de la UE- y, desde mi primera cita en su casa para entrevistarla sobre sus recuerdos de la ciudad antigua, sentí por ella un profundo respeto y cariño que, con el paso de los años, fue creciendo en admiración y complicidad. Estudié todas sus obras: "Tiempo en sepia" (Premio Ángel Guerra de Novela de la Villa de Teguise), "Ignacia de Lara", "La Saga de los Miller", "Víctor Doreste" (Biografía), "Happening para Jacob", "El Mirador", "Las Palmas casi ayer"... ("Médium" fue posterior). Y lo que en un principio comenzó como un trabajo de investigación académica fue convirtiéndose en un aprecio y colaboración humana y literaria sin precedentes en mi vida. Yo había encontrado una auténtica madre canaria, de esas mujeres que te acogen en su casa con la hospitalidad de las matriarcas de las tribus del desierto, allí donde la confianza se instala en una jaima y los huéspedes pasan la tarde charlando, riendo y bebiendo té.

Un año antes de su muerte, iba semanalmente a su casa, teníamos entre manos este segundo libro de relatos escrito a medias, "En la ciudad sin puertas", con historias sobre la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad de la luz donde una y otra vivimos desde paisajes distintos, pero comunes. Ese espacio sin límites que sobrevolábamos juntas sobre el mar que para mí siempre será el Mar de las Canteras. Nacía un nuevo libro donde caben todos los abrazos, los colores y los días de los hombres y mujeres que transitan nuestra tierra. Fue su última ilusión literaria, una época en la que escribió unos cuentos modernos a más no poder, con un estilo desenfadado y fluido totalmente nuevo. Sus últimas líneas -escritas a mano- se concentraron en desarrollar una breve historia que ella dudaba en titular “La azafata” o “Por enésima vez”. Yo, en mi humilde opinión, un día le contesté: “Lola, si pones la azafata, ya lo estás diciendo todo, le quitas misterio al relato... es como el chiste del acomodador que, cuando entran los novios en el cine y no le dan propina, le da tanta rabia que les dice que el asesino es el sheriff”. Así que el relato se quedó con el título más enigmático, es decir: ”Por enésima vez”.

Les contaría muchas cosas que sucedieron en nuestras largas charlas con el café que ella me tenía preparado con su tacita, azúcar y cuchara... bajo la máquina maravillosa que le habían regalado, esas de pastillas que George Clooney anuncia en un spot publicitario. Y cómo no, el cenicero... le encantaba el olor de mi cigarrillo porque de joven fue una gran fumadora. En fin, no puedo expresar mi agradecimiento a una mujer que es para mí maestra, amiga y madre en todos los sentidos. Su capacidad de sobreponerse a la adversidad era inigualable, su ternura y a la vez su chispa de genialidad y risa, una ironía al más puro estilo canario, sus dichos... ese déjame entrar... No creo que haya otra persona como ella, porque su fina inteligencia con un sentido del humor sobresaliente es un ejemplo para la vida de todos los que la conocimos. Su familia sabe que es bien cierto lo que digo.

Siempre me decía: “Por encima de todo, nunca seas dramática”. Ella sabía que las lágrimas ahogan el avance del buen criterio, y con un zapatazo de ironía, soltaba una carcajada ante el silencio solemne de los justos, dándose la media vuelta en el giro de una pirueta. Ésa era Lola, Lola De la Fe, qué más puedo decirles que ustedes no sepan...

Ahí queda también "Revuelto de isleñas", una colección en torno a la escritura y la cocina que publicamos juntas en 2010, editado por Mapfre Guanarteme con bellas ilustraciones de Sira Ascanio... y posteriormente reeditado por ATTK Editores en e-book (2017) con prólogo de Emilio González Déniz y portada de Augusto Vives.

Brindo por la memoria de Lola de la Fe y les invito a nuestro sueño. Gracias.


SINOPSIS DEL LIBRO
 
"Octavio Paz decía, a veces con la boca chica, que el género literario de la novela era para gente menor intelectualmente. Lo decía con sarcasmo: fue tan difícil para él que comenzó escribiendo una novela y terminó escribiendo uno de los más grandes ensayos del mundo hispánico: El laberinto de la soledad. Por el contrario, Hemingway, gran novelista, explicaba que la novela es una pelea que se gana por puntos, mientras el cuento es un género (otra pelea) que se gana por KO. Y él sabía mucho de boxeo y de relatos: escribió algunos de los mejores de la literatura universal. Hemingway, aquel gigante. Henry James decía que para ser escritor de novelas había que tener una voluntad férrea. Tengo para mí que, tal vez, todos tengan un poco de razón. En cuanto a la afirmación de Henry James, se la atribuyó a los verdaderos escritores: los que nunca salen de su territorio personal, de su escritura. Los que y las que nunca salen de la literatura, sino que se pasan toda la vida, con sus trabajos y sus días, obsesionadas por la escritura literaria. Y este es el sentido que quería a dar a mis palabras: estamos ante el libro conjunto y completo de dos escritoras de verdad; una, ya fallecida, se pasó la vida escribiendo y recordando. Algunos la dieron por simple costumbrista. Allá ellos; la otra cayó en las redes de esta manía asombrosa de la escritura literaria, se fabrica todos los días sus propios escenarios, escribe viaja, habla, asiste al mundo. Y saca consecuencias de todo en su literatura, en su vicio de escribir, como decía John Updike: que la literatura, para un escritor o escritora de verdad, es un vicio que no se quita nunca. Pasen y lean. Y seguramente me darán la razón. En todo o en casi todo de lo que acabo de escribir."
J.J. Armas Marcelo (fragmento del prólogo)
 

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EN LA CIUDAD SIN PUERTAS
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Tuesday, September 4, 2018


Relato
Teresa Iturriaga Osa
217 LLAVE DE ORO
 


          En Granada llovía la noche con un rostro de soledad aterido de vacío. Cada vuelta de madrugada, Elba giraba su cuello hacia el hueco que había dejado el cuerpo de su amado. Aún perduraba en su piel el olor de Ian, el tacto del abrazo profundo y cierto. Artista de la espera, agitaba en sueños un abanico de vida multicolor, aireando el drama, espantando miedos con la mantilla puesta.

         Sonaba una melodía de mirlos locos en el patio, una confusión de risas y trinos contagiando ilusión. A la fuga del blanco y negro, dio un salto de la cama deshabitada y se plantó en la ducha. Ella seguía a diario el ritual del bautizo del agua, el jabón de limón, la humildad del arreglo floral, la sal de la forma. Una vez lista con su turbante de seda, bajó a tomar un café, una última mirada a la fuente del sultán antes de subir al autobús del adiós. Ni dos sobres de azúcar pudieron llenar su boca con la dulzura del recuerdo, nada podía compararse con un beso a la cafeína del amor...

Wednesday, August 29, 2018


RELATO
 
El humo del Bósforo
 
Teresa Iturriaga Osa
 
 
 
 
        El puerto seguía con su obstinado lamento de mercancías mientras se entrecruzaban los idiomas y las gentes se agolpaban en los buques. El tráfico humano del gran canal escribía la historia más mestiza de todas las fronteras atlánticas entre África y Europa. Su barco saldría al amanecer. El Señor de la Isla, a la vuelta de su odisea, prometió que aportaría una esclava a la dote de su hija... Al fin y al cabo, todo aquello estaba hecho de arena y polvo negro desde siglos inmemoriales…


         El día que lo vio partir hacia ultramar, a Claire Lafontaine se le desplazaron los ejes magnéticos del Bósforo. El muelle se llenó de metáforas que inclinaron sus rayos hacia Oriente, y ella, en plena enajenación mental, día tras día, acudía a la cita del crepúsculo por si el velero del mariscal Delacroix volvía antes de tiempo de su periplo. Sus ojos serían los primeros en divisarlo. Amores a distancia, felicidad para los cuatro, le dijo la vieja vendedora de búhos, aunque ella se empeñaba en no creérselo...


        Nunca, nunca regresó Jean Delacroix, eso dicen los documentos que estoy traduciendo para una investigación sobre la esclavitud en Canarias durante los siglos XVIII y XIX. Y mientras observo los antiguos retratos del despacho de una oficina de La Autoridad Portuaria de Las Palmas, veo en la televisión cómo descienden los pasajeros del último cayuco, taciturnos, cabizbajos, cansados de la travesía. Pero nadie se le parece. Hoy tampoco, quizás mañana. Sueño que el aire me trae perfumes homéricos. El gerente de la Fundación me habla de sus actividades culturales, pero yo rasgo en dos la tela del tiempo y le interrumpo el discurso. He de marcharme, lo siento, es urgente, sin disculpas.


        Hace dos segundos que han llamado a oración desde los minaretes en el canal del Bósforo. El corazón es un altar de soledad donde Claire y yo convocamos a los pájaros. Escucha, escucha…, ya están ahí. Están hablando con Dios sobre la sucesión del desamor y el color de los vómitos desde el lado inefable del mundo.

 

Fotos / Maite Del Río