Wednesday, August 10, 2016

 
EL FUEGO DE LA NIÑA MAGA

                                                                                                         (a Isabel)

 

 
 
 

         Ayer, una niña me nombró tortuga de mar.

Despertó su bautismo de fuego

con la varita mágica, reían sus rayos,

convirtiéndonos uno a uno en animal.

         Estalló un vergel bajo su juego, elipsis y

palabras desnudas de poses

se fueron asentando en el alma,

digna de los seres salvajes.

 

          Ya eres libre, sonrió su destello sobre la multitud.

Al oído de las sombrillas, ella, chiquita, sustraía luz a la tarde.

          Y cuando pintaban su cara,

se le desplegaba una bruma de abanicos en el pelo,

brillo de labios con boca pequeña,

una alegría de náufragos en la piragua recogida en su melena,

ramilletes colgantes tan brillantes como el jable,

bucles de ónix por ambos lados de la mesa.

 

         No me quedó otra salida que sumergirme 

después del ritual de carey y coral

que me ofreció en el espejo.

         El arrecife guiñaba su haz multicolor,

seducía el infinito al vaivén de la marea.

         Y allí vi qué fácil,

pero qué fácil, 

es la vida desde dentro.

 

Teresa Iturriaga Osa

8/8/2016
 

 
 
 
 

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